cable a tierra

Prime Minister

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

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Ejecutivo

El “Prime Minister” o Primer Ministro es el término empleado para referirse al jefe del poder Ejecutivo dentro del régimen parlamentario. La figura de legalidad emana de su elección y del consenso dentro del Parlamento como fuerza mayoritaria, que en la mayor parte de los casos ha obtenido el mayor porcentaje de votos en las elecciones, otorgándole así la legitimidad necesaria para gobernar. El Primer Ministro acompaña al Jefe de Estado, quien representa la unidad del país, tiene la representación en la política exterior y es jefe de las fuerzas armadas.

Guatemala no tiene un sistema político de este tipo; el nuestro es un sistema presidencialista, donde estas funciones las debe realizar el propio presidente, apoyado por el vicepresidente, como lo define la Constitución. Desde la democratización, hemos tenido varias figuras presidenciales con gradientes distintos de capacidad para ejercer la función Ejecutiva del Estado: presidentes con comando de su gabinete (aunque con modos distintos de ejercer la autoridad), como Vinicio Cerezo o Álvaro Arzú; y otros, que han suplido sus falencias apoyándose irrestrictamente en su vicepresidente; tal sería el caso de Óscar Berger, quien tuvo la fortuna de tener a Eduardo Stein para sacarle adelante el gobierno.

No ha quedado por falta de esfuerzo; hay gente que se ha empeñado en que el presidente al menos se muestre “en comando” frente a la población. Sin embargo, parece que “no le sale”; ni actuado. Además, como los infortunios rara vez vienen solos, su compañero de fórmula no le compensa tampoco ninguno de sus déficits más manifiestos; más bien, le añade más leña a una hoguera que amenaza continuamente con salirse de control. La percepción de que este gobierno es como un “pulpo sin cabeza” donde cada ministro es un tentáculo que se mueve haciendo lo que puede, lo que quiere o lo que le interesa, es cada día más notoria.

¿Es posible todavía suplir la falencia de liderazgo político, de visión de Estado y de capacidad de conducción de la administración pública en este gobierno? Si bien no podemos tener un “Prime Minister” acá, pero ¿podrá alguno de los ministros jugar un papel de mayor liderazgo que el que compete a su cartera y convertirse en timonel?

Al único a quien le veo al menos intentando algo en esa dirección es al ministro de Finanzas. No digo con ello que necesariamente lo esté logrando, pero sí veo que es el único con quien realmente cuenta Jimmy Morales en el Gabinete para tratar de darle rumbo a la nave y evitar que se estrelle. ¿No será acaso necesario que el ministro Estrada asuma un papel de mayor liderazgo político antes de que la situación se deteriore más?

Fungir como un “prime minister” funcional podría ser una manera de detener el ritmo acelerado de desgaste que llevan las figuras de la Presidencia. Estemos de acuerdo o no con su pensar, al menos habría un timonel. Además, Estrada al menos ya dio muestras de que puede resistir las embestidas políticas y las tormentas mediáticas con mucho más soltura y elegancia. Tiene también respaldo en las múltiples esferas del poder que le podrían dar más margen de maniobra, ahora que quieren plantear discutir un “Pacto para el Desarrollo”.

No creo que un potencial “recambio de gabinete” le dé nuevos aires al presidente; por buenos o malos que sean sus ministros actuales, no son ellos el problema. Lo que hace falta es un liderazgo interno que sepa que conducir la función Ejecutiva del Estado y gobernar un país van bastante más allá que hacer presencia en eventos públicos. A la mejor no es Estrada, sino otro; el asunto es ponerle ya timonel a este barco.

karin.slowing@gmail.com