Catalejo

Sobre una posible acción militar contra Maduro

Mario Antonio Sandoval

La profundización de la crisis internacional provocada por el aferramiento de Nicolás Maduro al poder político en Venezuela ha llevado en los últimos días a hablar de manera abierta sobre la posibilidad de una acción militar extranjera. Se trata de la más preocupante posibilidad, porque ya hay algunas acciones en ese sentido, entre las cuales sobresale la declaración del presidente estadounidense, Donald Trump. Un oficial de alto rango de un buque de guerra ruso, mientras estaba de visita en Nicaragua, expresó en perfecto español su apoyo a ese país, en caso de ser necesario, antes de dirigirse a Venezuela. Por su parte, Vladimir Putin ha expresado su decisión de apoyar al gobierno de Maduro, quien ahora perdió el respaldo de la Unión Europea y buena parte de América Latina.

Una posible acción militar internacional contra Venezuela debe dejar sin aliento a cualquier analista, incluyendo a quienes, como es explicable y defendible, rechazan a esta dictadura sangrienta, tan similar a la de Daniel Ortega. Ambas son basadas en hordas asesinas lanzadas contra la población, y funcionando en países donde la economía de hecho casi no existe, en lo referente a la posibilidad de los ciudadanos de adquirir lo indispensable para comer y obtener medicinas, por mencionar solo un par de ejemplos. Toda invasión, bombardeo, etcétera, constituye una moneda tirada al aire, sobre todo en los tiempos actuales, donde debe ser convertida en la obra de una coalición de varias fuerzas armadas. Ahí es donde yo veo el problema principal.

Por un lado, el derrocamiento del gobierno de un país pequeño, en realidad es fácil. Dos ejemplos son la mini islita de Granada en el Caribe y también Panamá, país de solo 78,200 km cuadrados, cuando Estados Unidos decidió derrocar a su exaliado Manuel Noriega, pronto enviado a prisión. Venezuela es caso distinto: un millón 98 mil kilómetros cuadrados, y fuerzas militares de

alrededor de 115 mil activos y más de 400 mil soldados de reserva, pero sobre todo con un equipo ruso muy moderno, especialmente en misiles antiaéreos y en aviación. Si hubiera un enfrentamiento entre aviones y helicópteros de primer nivel de ambos países, un posible triunfo de los aparatos europeos supondría un desprestigio y pérdidas económicas para la industria armamentista estadounidense. Esta es una posibilidad remota, pero está allí.

En el campo político, si ocurre una acción militar de la Unión Americana, no es seguro el sostenimiento del apoyo europeo y latinoamericano a Estados Unidos. En el primer grupo, por razones de política interna de los gobiernos. En el segundo, porque evidentemente otros gobiernos latinoamericanos estarían en una posible lista para decisiones estadounidenses similares. El istmo centroamericano no podrá ni siquiera respirar y por tanto solo sobrevivirán allí aquellos gobiernos del agrado de los intereses políticos y personales de quien se encuentre mandando en Washington, y/o tengan el dominio en el Congreso y el Senado. Esto siempre ha sido así, pero en esta ocasión sería brutalmente claro. De hecho una colonia o estado “libre” asociado.

La estocada final para la salida de Maduro solo puede venir de convencerlo, pero ello es imposible; de esperar un más profundo empeoramiento de la situación, pero ello solo tendría éxito si de alguna manera afecta a los militares, pero especialmente de sus cuadros bajos. Esto es difícil, pero no imposible. Mientras los castrenses disfruten del poder total de hoy, no se moverán. El callejón cada vez se pone más sin salida, realmente. Y entonces una salida a base de acciones militares solo puede tener éxito si previamente hay un acuerdo entre las superpotencias, cuyos intereses son para mantener en el poder a este dictador. Por último, no creo posible hacer realidad la intervención militar directa de los países latinoamericanos del área circunvecina. Estados Unidos deberá hacerla solo.