Bien Hecho 2019: Diego Pulido, un banquero apasionado por la educación

Ejecutivo finalizará su trayectoria profesional, pero su labor social por Guatemala continuará.

Según Diego Pulido Aragón, la educación es la base del desarrollo de cualquier persona, de una organización y también de un país. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Según Diego Pulido Aragón, la educación es la base del desarrollo de cualquier persona, de una organización y también de un país. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Su primer trabajo fue de vendedor de enciclopedias británicas, gracias a un anuncio que vio en Prensa Libre, en 1964. Hoy, el mismo matutino lo reconoce como el personaje empresarial del año, a unos días del 31 de diciembre, fecha en que culminarán sus 47 años de carrera en el Banco Industrial (BI).

El economista Diego Pulido Aragón ha pasado por todos los escalones de la banca. Desde cobrador del Departamento Internacional, cuando inició en otro banco del sistema, pasando por jefe de cartera, asistente de la gerencia, jefe del Departamento Financiero hasta convertirse en el gerente general y director corporativo en el BI.

Pulido deja al BI como la institución financiera con más activos en el país, y ha sido pionero en la introducción de servicios bancarios en Guatemala.

El primero de ellos fue cambiar el horario de las agencias, en un momento en que los bancos del sistema cerraban a las 15 horas. “El banco siempre había cerrado a la hora que el público necesitaba del banco. Nos adaptamos a servir y empezamos a cerrar a las 8 de la noche”, relata. Recuerda que como era una banca con tasa de interés fija —no se podía competir con tasas de interés— había que innovar de otra forma. “Era sentido común”, insiste.

Un segundo cambio que trajo fue la figura de ejecutivos de negocios para captar más clientes corporativos, y un tercer giro, crear las agencias dentro de las instalaciones de una empresa para estar más cerca de sus empleados.

También ha sido clave que ningún accionista tiene más del cinco por ciento de participaciones, una gerencia totalmente profesional —con cero rotación en los últimos 25 años— y siempre contar con la mejor tecnología del momento. El BI tiene una red de telecomunicaciones propia, por ejemplo.

El banco que dirigió hasta este año también fue el primero en Centroamérica y el tercero en América Latina en poner a disposición del mercado la banca en línea.

Respeto por lo ajeno

Solo unos días han pasado desde que dos instituciones del sistema financiero guatemalteco fueron intervenidas por la Superintendencia de Bancos, un hecho poco común en el país. Si alguien puede dar un consejo sobre cómo mantener una cartera sana, es Pulido.

“Lo primero es tener profesionales y no dueños manejando la institución. En segundo lugar, tener a los depositantes en una jerarquía de respeto, porque estás manejando dinero ajeno. Uno no tiene que correr riesgo con dinero ajeno”, recomienda. Y en tercer lugar, contar con un gran equipo de trabajo.

Vocación social

Pero al recorrer la trayectoria de Pulido, además de sus habilidades financieras resalta la vocación por ayudar a otros. Lo dicen los roles que ha tenido además de ser banquero.

Hoy preside la Fundación Ramiro Castillo Love, con más de 500 mil niños alfabetizados; la Fundación Olímpica, con unos mil 300 niños de la calle que hoy son deportistas nutridos, con un futuro diferente al que tenían, y también la Fundación Amigos del Deporte.

Es el único latinoamericano reconocido por el Comité Olímpico Internacional (COI) con la medalla Pierre de Coubertin, por su apoyo al deporte nacional.

Por eso señala que Guatemala tiene que preocuparse por ayudar más a su gente. De hecho, su fórmula para el éxito venidero de la banca es fácil de comprender: “La diferencia la va a tener el que logre comunicarse desde el corazón del banco hasta el corazón del cliente. La gente siempre va a preferir un banco que ayuda a su país”, señala, mientras está sentado en medio de los reconocimientos que adornan la oficina que fue suya por tantos años y que este 31 de diciembre tendrá que entregar.

Aunque ha repetido que no piensa jubilarse, luego de cruzar la séptima década, reconoce que es momento de bajar la intensidad. Su libro verá la luz en abril, en el que explica su fanatismo por la educación desde que puso un pie en el Liceo Guatemala hasta cómo logró ver lo que otros no veían en el mercado. Ese es su legado.