De por qué ya no se puede barranquear en Guatemala (y cómo resolver el problema que lo impide)

Toneladas de desechos sólidos llegan cada año a los ríos y barrancos guatemaltecos. Pero hay una acción que podría salvarlos, de acuerdo con ambientalistas

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La tecnologías como motor para el reciclaje y el futuro del planeta
El reciclaje consiste en la reutilización y aprovechamiento de desechos. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

El nombre de Guatemala tiene una relación directa con los bosques y los árboles que el ser humano podría exterminar. El nombre del país significa “lugar de bosques o de muchos árboles”, pero si no se toman cartas en el asunto, “los únicos bosques que se van a conservar serán los del nombre de nuestro país”, advierte Gabriel Valle, director de la región metropolitana de Fundaeco, quien recuerda con nostalgia cómo en su niñez y adolescencia los barrancos rodeados de árboles eran el sitio perfecto para una tarde de diversión con los amigos.

“Antes se iba a barranquear, íbamos a traer chiriviscos, a hacer fogarones, a correr. Fue algo que con el tiempo se redujo y ya no se hizo porque fueron sitios que comenzaron a usar ciertos grupos criminales para fechorías”, afirma.

Valle asegura que los barrancos, además de ser un atractivo, tienen un valor clave en los ecosistemas, pero hoy son vistos como basureros.

“En materia de desechos sólidos o la basura, los famosos rellenos no son más que eso, un área de depósito donde los barrancos no son valorados como ciclos de recarga hídrica ni como el paquete de paisajes que pueden brindar a una ciudad con tanta cobertura boscosa”, explicó.

Fundaeco considera que se pueden emitir acuerdos o reglas que ayuden a cuidar el medioambiente, así como el manejo de desechos sólidos y el reciclaje, que puede ser el primer gran paso.

“Al momento de hacer un ordenamiento territorial se tocan todos estos temas. La variable ambiental es transversal a todo y definitivamente definiría los sitios para establecer rellenos sanitarios o centros de reciclaje”, dijo Valle.

No ocuparse del cuidado ambiental ha abierto paso para que los barrancos se conviertan en puntos clandestinos, donde se puede arrojar desde una bolsa de basura hasta el cadáver de un ser humano.

“A los barrancos va a llegar la basura, nadie valora los recursos naturales, y son vistos como que no sirven para nada. Hemos visto de todo cuando empezábamos en el área de Kanajuyú. Se le conocía como ‘la calle del amor’ porque se llegaban parejas, pero por la delincuencia también tiraban cadáveres, como en muchos otros barrancos”, refiere el ambientalista.

Basureros clandestinos

El problema de los basureros clandestinos no es nuevo y tampoco pequeño. Según datos del Marn, existe una cantidad considerable de estos sitios.

Cifras del Ministerio detallan que, a escala nacional, exceptuando el departamento de Guatemala, existen dos mil 367 vertederos ilegales, aunque el dato corresponde al 2019.

Solo en la ciudad de Guatemala, donde existen esfuerzos municipales, de ambientalistas y voluntarios, en procesos de limpieza y áreas de reforestación, se contabilizan 167 basureros clandestinos, según datos de la municipalidad capitalina.

Todo esto se podría solucionar con acciones a favor del reciclaje, que a la vez van a generar un mejor y adecuado manejo de desechos, apunta el Marn, y afirma que se han efectuado campañas de sensibilización al respecto.

“Entre las acciones de educación ambiental a los diferentes grupos meta, desarrolladas por la Unidad de Capacitación, y en el caso de las capacitaciones técnicas, a las municipalidades, la Dirección para el Manejo de Residuos y Desechos Sólidos cuenta con programas educativos como Guardianes Ecológicos, Líderes Ambientales y diplomados que se imparten a nivel nacional”, explicó la cartera.

Las consecuencias por no manejar adecuadamente los desechos e implementar el reciclaje son enormes, se requiere que la población se preocupe de ello “y lo haga una lucha propia, ya que no hacerlo va a repercutir en el desarrollo social”, señala el Ministerio.

“No implementar el reciclaje provoca que materiales que pueden ser reintegrados a procesos de producción sean puestos en sitios de disposición final, aumentando en algunos casos la contaminación al ambiente e incrementando el pasivo ambiental. Asimismo, la carencia de reciclaje aumenta la necesidad de extracción de materia prima y, por consiguiente, el deterioro del ambiente”, advierte el Marn.

Una de las acciones que apunta el Gobierno respecto de la materia es la implementación del acuerdo 164-2021, que entró en vigor el 11 de agosto del 2021.

“Por medio del Reglamento para la Gestión Integral de Residuos y Desechos Sólidos, acuerdo gubernativo 164-2021, se establece la separación de la basura desde el origen, lo cual promueve la clasificación de residuos para el reciclaje, así como el fomento de la Economía Circular”, precisó la entidad.


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