Gestión ambiental debe ser íntegra e integral

Editorial

Las alertas van en aumento, las señales son claras, los síntomas del deterioro ambiental en Guatemala son innegables y de alto impacto socioeconómico, pero a pesar de ello la agenda de manejo ecológico gubernamental sigue siendo solo un conjunto de intenciones grandilocuentes impresas en informes y folletos, pero sin acciones concretas, sostenidas ni coherentes. La evidente irregularidad de las lluvias en el país obedece no solo a fenómenos climáticos globales, sino a la continua destrucción de zonas forestales, incluyendo zonas protegidas, en total impunidad y a menudo bajo el amparo de funcionarios venales que sentencian a todo el país a una creciente sequía, a la extinción de manantiales y a la desecación de cuerpos de agua, ya sea por miedo, descuido o corrupción.