“Lloraba por las noches”, el impacto emocional en los médicos por la pandemia

Encuesta desarrollada por la Coprecovid al personal sanitario señala que el estrés que genera la pandemia del covid-19 lleva al personal sanitario a tener momentos depresivos.

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El informe señala preocupación porque personal que cae en depresión no solicite ayuda, por lo que insta a las autoridades a atender el problema.
El informe señala preocupación porque personal que cae en depresión no solicite ayuda, por lo que insta a las autoridades a atender el problema.

“Nadie pudo prepararse y ha sobrellevado la carga emocional a su manera; unos mejor que otros”, expresa el médico José Fernando Morales, quien lleva casi 10 meses en primera línea de atención a pacientes con covid-19 en el Hospital Roosevelt.

Durante estos meses, los salubristas enfrentaron tensión, estrés y cansancio a causa de las largas jornadas que demanda la emergencia sanitaria. El desgaste físico es evidente, pero además, la pandemia ha tenido un fuerte impacto en la salud mental del personal sanitario que se enfrenta a un virus desconocido y que lo ha llevado a convivir con la muerte más cerca de lo habitual.

Uno de cada 10 trabajadores de la Salud ha atravesado momentos depresivos durante la atención a pacientes contagiados con el nuevo coronavirus, de acuerdo con la primera encuesta a salubristas recogida por la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia Covid-19 (Coprecovid), en la que participaron 2 mil 512 trabajadores del sector público y privado y del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.

La medición se llevó a cabo del 9 de septiembre al 11 de octubre del 2020, y los participantes respondieron a preguntas tomadas del Cuestionario de Salud Psicológica-2 (PHQ-2), que permite evaluar el equilibrio emocional.

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En otra pregunta, cerca de la mitad de los encuestados señaló que ha tenido poco interés o placer en efectuar sus labores, y se ha sentido decaído, deprimido y sin esperanza.

Quienes laboran en centros de Salud presentaron más episodios de depresión: el 38.5%, mientras que en el IGSS el 26.5% ha enfrentado esa condición. En los hospitales públicos le ha sucedido al 22%, igual que en las instituciones privadas.

Los trabajadores de los hospitales habilitados específicamente para atender los casos de covid-19, contrario a lo que se podría esperar, son quienes menos han afrontado crisis depresivas: el 16.9%.

Sin embargo, las personas que los han vivido enfrentan situaciones críticas y de mucha presión que no son habituales en el ambiente hospitalario.

“El trabajador vive la muerte tan de cerca bajo las condiciones que la pandemia presenta”, cuenta Daniel Rivera, encargado de la Unidad de Psicología del Hospital Temporal del Parque de la Industria, donde brinda apoyo al personal sanitario.

“Convivir con el virus ha hecho que los trabajadores vean reducidas sus capacidades resilientes en un principio, y eso hace que llegue un punto en que no toleraran más”, refiere.

Rivera recuerda el caso de una enfermera que, sin presentar síntomas, llevó el virus a su casa. Su esposo se contagió y con los días tuvo complicaciones respiratorias, por lo que fue necesario trasladarlo al hospital temporal, donde falleció. Ella quedó emocionalmente destrozada, intentó continuar con su trabajo pero cayó en depresión. En dos oportunidades intentó quitarse la vida.

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De cerca con el virus

La encuesta indica que el tiempo que el personal ha pasado en la primera línea de atención influye en que caiga en depresión. El 47.7% de quienes han trabajado más de dos meses en el combate del covid-19 lo ha experimentado.

Al observar los datos por edad, los grupos entre 18 y 24 años y de 45 y 54 años son los menos afectados (7.2% y 7.4%). Un 26.2% de los hombres han sufrido depresión y en las mujeres, un 22.6%.

“Tuve que ser medicada con antidepresivos una temporada. Sufrí de ansiedad, lloraba por las noches y me daba miedo ir al hospital”, comenta una profesional de la consulta externa del Hospital Roosevelt, institución que también ha atendido casos de covid-19.

“Creí ser fuerte, pero no”, agrega. El momento más crítico para ella fue pasar las noches en vela. Enterarse de que compañeros de trabajo morían como consecuencia del virus fue devastador para ella y su esposo, que también es médico. “Aún tengo el acoso con mi familia de que desinfecten todo… su sombra si es posible”, dice.

La ansiedad, la depresión, los sueños recurrentes y la presencia de síntomas de alguna enfermedad son maneras en que el cuerpo libera el estrés, y los trabajadores de Salud lo han sufrido de manera permanente durante la pandemia.

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¡Ayuda! Muy necesaria

“Acudí a mis compañeros del área de Salud Mental del hospital y me ha ayudado. A veces el estigma es: Va al psicólogo, está loca; pero no. También nos acercamos más a Dios y la fe nos tiene de pie”, relata la médica, quien cuenta que buscó ayuda en el momento oportuno, pues llegó al punto en que una madrugada se sentó junto a su esposo, a la orilla de la cama, se abrazaron y lloraron. Era señal de que la crisis había llegado al límite.

Para sobrellevar la tensión inherente a su labor durante la pandemia, uno de cada dos salubristas ha buscado algún tipo de ayuda, ya sea psicológica o religiosa.

Quienes laboran en los hospitales temporales son los que más han recurrido al apoyo emocional: seis de cada 10.
La ayuda religiosa es a la que más acuden, indistintamente, los grupos etarios y por sexo.

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De acuerdo con el informe, es preocupante que personal que atraviesa por depresión no solicite algún tipo de ayuda, por lo que se insta a las autoridades de Salud “para estimular a los trabajadores a tratar de superar los momentos de desaliento que pueden incidir negativamente en su trabajo”.

Por su parte Rivera señala que el trabajador de salud necesita programas permanentes para descargas emocionales, que les ayuden al manejo de emociones y a poder manejar el estrés laboral bajo el cual lleva casi 10 meses, lo que lleva la pandemia en el país, y el aumento de casos que se ve desde hace tres semanas la carga podrían afectar a un personal ya agotado.

“Todos los trabajadores han vivido experiencias trágicas que no se imaginaban que iban a vivir en el momento que llegaron al hospital, al terminar la pandemia seguramente si no se atienden este tipo de casos se agudizará el estrés postrauma”, afirma el psicólogo, pero a pesar de que se ve a trabajadores cansados, con una carga emocional enorme, seguirán ayudando. “Hay gente que se va a ir de allí (del hospital temporal), hasta que todas las camas estén vacías”, agrega.


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