Verificamos por usted: ¿Baja en homicidios significa que el país es más pacífico?

La tasa de homicidios en Guatemala continúa a la baja y para el año 2020 se observó una caída considerable que coincidió con los primeros nueve meses de la pandemia.

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Una reciente publicación reveló que el 2020 cerró con 2,563 homicidios; es decir, 1,015 menos que en el 2019. Desde el 2015 el país ha tenido una baja consistente de crímenes y su punto más bajo se ubicó el año pasado. ¿Esto significa que Guatemala se ha convertido en un país más pacífico?

La gráfica de cantidad y tasa de homicidios 2009-2020 fue divulgada por Fundesa, la Coalición por la Seguridad Ciudadana y el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien) y expone que en 2009 la tasa de homicidios fue de 46.4, con 6,498 casos registrados, con datos de la PNC y el INE.

Desde hace 11 años Guatemala presenta un descenso en la tasa de homicidios y fue el 2020 el año que presentó una baja extraordinaria. Sin embargo, esto no coincide necesariamente con la percepción ciudadana.

A partir de 2009, el número ha bajado poco a poco y el 2020 cerró con 2,563 muertes.

En el 2019 el país tenía una tasa de homicidios de 21.5 por cada cien mil habitantes, y actualmente es de 15.2. Esto es una baja considerable, según han analizado profesionales que le han dado seguimiento a la criminalidad y la violencia homicida en el país.

En los primeros meses de gobierno, Alejandro Giammattei se caracterizó por poner en marcha estados de prevención a escaoa nacional, según justificó, para desestructurar grupos criminales.

Los primeros municipios del departamento de Guatemala intervenidos fueron San Juan Sacatepéquez, Mixco y Villa Nueva. También fueron intervenidos El Tejar y San Andrés Itzapa, Chimaltenango, y en Escuintla Nueva Concepción, Santa Lucía Cotzumalguapa, Tiquisate, Puerto San José, Palín y la cabecera.

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Jorge Aguilar, vocero de la Policía Nacional Civil (PNC), considera esos estados de Excepción como una de las causas principales en la baja de la incidencia criminal.

“Muchos hablan que fue por la pandemia, pero nosotros enfocamos nuestro trabajo desde inicios del 2020 en varios operativos de recuperación y control”, explicó.

A decir de Aguilar, estas medidas ayudaron a que durante la pandemia se fortaleciera la denuncia ciudadana, aunque la mayoría era relacionada con comercios y viviendas particulares que no respetaban la ley seca, los horarios de restricción y el distanciamiento social.

Carlos Mendoza, analista de Diálogos, califica el 2020 como el año menos violento de los últimos 35, si se basa en la tasa de homicidios, ya que el pico más alto de violencia se observó a finales del 2009, con 46 homicidios por cada cien mil.

“Es un descenso impresionante para un año, pero esto está en el marco de 11 años consecutivos de descenso”, señaló.

Para Mendoza, este fenómeno debe estudiarse a escala centroamericana porque El Salvador y Honduras también reportaron una baja en la violencia homicida.

En cinco meses, el promedio mensual de homicidios estuvo por debajo del anual, pero estos no corresponden específicamente a los meses en que hubo estados de Excepción y algunos sí están dentro de los primeros meses de la pandemia. Se trata de febrero, marzo, abril, mayo y septiembre.

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Teniendo todos estos datos que reflejan un descenso sostenido en la última década, la población guatemalteca parece no percibir que vive en un país más seguro. Según la Coalición por la Seguridad Ciudadana, la percepción de inseguridad aún es alta.

Cuando en el 2010 la percepción era del 38%, en el 2019 subió al 53%.

Según una encuesta del Instituto de Enseñanza Para el Desarrollo Sostenible (Iepades), en el 2019, en el departamento de Guatemala, el 85% de la población dijo haber sido víctima de algún delito, frente al 75% que respondió lo mismo en el 2015.

El 60% respondió que se siente más inseguro en el transporte público local y extraurbano.

Aunque según ese estudio, la gente que percibe que la seguridad a escala nacional aumentó en el 2019 (72%) es menos que la que creía lo mismo en el 2015 (88%). El 85% cree que en la zona donde reside aumentó o sigue igual la criminalidad.

Carmen Rosa De León, directora de Iepades, explicó que si la percepción ciudadana no coincide con la baja en la tasa de homicidios es porque hay un delito que sigue latente en el país y que afecta a la gente directamente: las extorsiones.

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“Lo que sigue influyendo drásticamente en la población es la extorsión, sobre todo porque esto afecta a las pequeñas economías, que desanima y desincentiva a la gente que vive en las zonas urbanas y que tienen el dinero para poner un negocio, pero no lo hacen por temor”, afirmó.

La gente también menciona al servicio de transporte público como uno de los sitios donde siente más temor porque los pilotos también son víctimas de extorsión y muchos son asesinados por eso.

Según De León, mientras no baje el número de extorsiones la población no sentirá que el país es más seguro, aunque la tasa de homicidios refleje un avance.

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