Hospital General fraccionó Q15.2 millones en compras de medicamentos

El Hospital General San Juan de Dios ha efectuado de enero a marzo, según una revisión en Guatecompras, 245 compras directas para adquirir 31 medicamentos en presentaciones idénticas por un monto de Q15 millones 237 mil 067.

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Hospital General
Médicos del Hospital General San Juan de Dios dieron la alerta del desabastecimiento de medicina en febrero y desde entonces presionan por mejorar las condiciones de atención en el hospital. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Entre lo que reporta el portal electrónico el nosocomio ha realizado durante el primer cuatrimestre del año hasta 40 compras directas que superan el millón de quetzales para abastecerse de un mismo medicamento.

Esta práctica, conocida como “fraccionamiento”, la prohíbe la ley, pero las autoridades del hospital justifican que es la única forma para abastecerse en momentos apremiantes.

Destacan algunos casos como el del Meropenem en concentración de 500 mg que fue adquirido a Servicio de Comercio Internacional Sociedad Anónima mediante 41 compras directas que suman Q1 millón 092 mil.

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Lo mismo sucedió con la inmunoglobulina humana en concentración de 5g, la cual se adquirió en 20 compras directas a Coprofa Sociedad Anónima por Q1 millón 774 mil.

El director del hospital dice que han tenido que fraccionar por compras ante la urgencia de abastecimiento.

La Ley de Contrataciones del Estado (LCE) establece que las compras directas no pueden superar los Q90 mil. Si el monto total es mayor, debe realizarse un proceso de cotización o licitación.

Cuando una dependencia estatal realiza varias compras directas con el propósito de evadir la cotización y licitación, se incurre en fraccionamiento. El funcionario público responsable de autorizarlas puede ser sancionado con una multa del cinco por ciento del total de la negociación, establece la LCE.

“Se incurrirá en fraccionamiento cuando una misma unidad ejecutora realice compras directas de baja cuantía o compras directas del mismo bien o servicio, durante un mismo cuatrimestre del ejercicio fiscal, cuya suma exceda el monto a partir del cual la cotización pública es obligatoria”, regula el artículo 81 de la LCE.

Gerardo Hernández, director del HGSJD, reconoce que las compras directas antes mencionadas podrían catalogarse como un fraccionamiento, pero asegura que ante la crisis de desabastecimiento ha sido la modalidad más inmediata para comprar medicinas y garantizar el derecho a la salud.

Afirma que están trabajando en 85 eventos de cotización y licitación que podrían concretarse entre octubre y noviembre para abastecerse para el próximo año y así evitar recurrir a compras directas.

Al cuestionarlo por qué no adquieren medicinas en modalidades como la del contrato abierto, que es conocida porque se logran mejores precios, explicó que muchas empresas no han tenido la capacidad para entregarles lo que solicitan, lo cual implica un problema administrativo.

“Con el meropenem, por ejemplo, solicitamos a la empresa 60 mil viales para que no pasara lo que está pasando ahora, pero dilataron la entrega. Nos entregaron mil viales y esperaron salir del contrato abierto. Nos quedaron debiendo 59 viales. Eso no significa que lo hayamos pagado porque pagamos contra entrega”, justificó el director del hospital.

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Otros medicamentos que se han obtenido mediante fraccionamiento son acetaminofén, metilprednisolona, anfotericina b liposomal, tigeciclina, piperacilina, caspofungina, cepefima, albúmina humana, anidulagungina y vancomicina clorhidrato. Para todos se han hecho entre dos hasta 15 compras directas que superan los Q90 mil, por lo cual debía hacerse una cotización.

El problema

Karin Slowing, experta en salud pública, comenta que la compra directa es la modalidad que se utiliza para suplir carencias pese a que termina encareciendo los productos. El problema, en parte, se debe a que con frecuencia los procesos de licitación tienen fallas y las unidades ejecutoras deben anularlos.

Pero una segunda arista, dice, es que a veces los proveedores boicotean los procesos de cotización y licitación para obligar a las instituciones a realizar compras directas, lo cual les resulta ventajoso porque pueden vender más caro.

“La compra directa o de baja cuantía les gusta a las empresas porque les permite vender por poquitos y les da la posibilidad de poner precios altos”, dice Slowing.

Carmen Salguero, analista de salud de Fundesa, explica que la compra directa debe ser la excepción, no la regla. Si hay una falla con el contrato abierto, como menciona el director del HGSJD, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social en conjunto con el Ministerio de Finanzas deberían ver cómo lo solucionan.

Pero, independientemente de ello, Salguero enfatiza que la LCE debe ser reformada por el Congreso de la República e incluir un capítulo para el sector salud, puesto que la urgencia de comprar medicamentos es alta, a diferencia como sucede con otros insumos.

“Urge una reforma a la ley para incluir capítulo dedicado a compra de medicamentos porque es evidente que no es adecuada. Los hospitales se abastecen de compras directas, que resulta ser mucho más caro, pero la red de servicios de salud no se puede abastecer solo con compras directas”, dice Salguero.


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