El secreto de disfrutar no hacer nada

Aprender a dejar de sentir culpa por tener tiempo disponible para uno mismo es importante para evitar el estrés y cambiar el estilo de vida a uno más relajado. Acá le explicamos cómo aprender a disfrutar no tener nada que hacer.

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Dedicar tiempo a actividades que lo relajen será de beneficio para su salud. (Foto Prensa Libre: Drew Coffman on Unsplash).
Dedicar tiempo a actividades que lo relajen será de beneficio para su salud. (Foto Prensa Libre: Drew Coffman on Unsplash).

Frases como “super ocupado”, “estoy full”, “saturado” o “estoy corriendo” son las respuestas más comunes a la pregunta “¿cómo estás?” cuando se habla por teléfono. Estas expresiones, actualmente, son consideradas medallas de mérito y admiración, porque estar atareado es la nueva glorificación de estar ocupado, de ser alguien que está trabajando, haciendo algo por su vida y no tiene un poco de tiempo para contestar la llamada de un amigo o familiar.

En los últimos años, tener tiempo disponible comenzó a verse mal. Aquellas personas que tenían disponibilidad para hacer proyectos personales, viajar o disfrutar de un libro o una película eran señaladas de “haraganas” o de no hacer lo suficiente para desarrollarse en la vida. Es como si el grado de saturación es proporcional a lo extraordinario que se puede llegar a ser como persona.

“Si analizamos, ahora admiramos a aquellos que duermen menos horas, a los que tienen que comer en su escritorio o no almuerzan porque no les da tiempo, y a quienes no pueden asistir a reuniones familiares por estar trabajando. El velar por nuestra economía nos ha dejado sin tiempo”, comenta Gabriel Romero, coach de vida.

La interrogante es si ¿usted escoge estar ocupado por voluntad o es inconsciente? Para el profesional, es una medida voluntaria porque se dice que sí a todo: a las reuniones, fiestas, proyectos voluntarios, trabajo, viajes y otras oportunidades que se presentan. Cuando presta atención, la agenda está llena, no solo un día, sino toda la semana, incluidos sábado y domingo. Es como si estar ocupado todo el tiempo lo hace exitoso.

Los hijos también están siempre ocupados, pero ellos sí de forma involuntaria. Los adultos, con la intención de darles herramientas para ser exitosos, los inscriben en varios cursos extra. Además de que reciben clases aproximadamente seis horas al día, deben continuar con la práctica de algún deporte, tocar algún instrumento musical o aprender otro idioma. A varios les ha tocado almorzar en el carro para llegar a tiempo al otro lugar en donde debe continuar su formación.

El placer de no hacer nada

El concepto italiano Dolce Far Niente, que significa el placer de no hacer nada, es una de las mejores soluciones para detener la vida ocupada que está acostumbrado a llevar, según la psicóloga Cristina Hernández.

“Recuerde la escena de la película Comer, Rezar, Amar en la que la protagonista amanece en un hostal de Roma, tiende una sábana en el piso para desayunar mientras saborea el placer de no tener nada que hacer. Seguramente a muchos se nos ha antojado hacer lo mismo, pero inmediatamente nos sentimos culpables por querer no hacer nada. Ese es el principal error”, asegura la profesional.

El Dolce Far Niente es utilizado como terapia para eliminar el estrés, sobre todo el provocado por el trabajo o las tareas del hogar, ya que son los principales factores que lo hacen correr y olvidarse del presente. Practicar este concepto también ayuda a valorar más las acciones que se hacen día a día y a las personas que se tienen alrededor.

Acercarse a la naturaleza le permitirá desestresarse y conocerse mejor. (Foto Prensa Libre: Pixabay).

Tome un momento ahora, y cuestiónese ¿cómo cambiaría la calidad de su vida si, al menos una vez a la semana, dedicara un poco de tiempo para no hacer nada? ¿Considera que se relajaría si al llegar a su casa después del trabajo deja su celular sobre la mesa y llega solo a acostarse a leer un libro o ver su serie favorita, alejado de noticias o notificaciones del teléfono? ¿Mejoraría la relación con sus amigos si se dispone a dedicar una tarde para ellos, tomando un café o yendo a comer para platicar? Sí, quizá sea un poco más feliz, porque valorará todo lo que es capaz de hacer en un día.

El placer de no hacer nada consiste en, como su nombre lo dice, no llevar a cabo ninguna actividad en cierto tiempo. Puede ser acostarse en su cama o sofá y descansar, en este caso lo importante es dejar el celular o cualquier aparato tecnológico. También puede optar por acciones que lo ayuden a relajarse y disfrute mucho, como pintar, arreglar su jardín, cocinar, leer o ver televisión.

Lo ideal es hacer tareas que lo conecten con el presente y que le eviten pensar en su trabajo u otras preocupaciones. Para lograrlo, tareas mecánicas y repetitivas, con pasos sencillos, son de gran beneficio. Centrarse en el momento presente es una de las formas que tiene el celebro de descansar y de aliviar el estrés y la ansiedad.

Para determinar si necesita poner en práctica este concepto, tiene que ser consciente de cómo se siente al final del día, si se presentan emociones como frustración, cansancio y desánimo al pensar lo que tiene que hacer al día siguiente, es momento de tomarse un tiempo para usted.

¿Cómo lograrlo?

De acuerdo con los profesionales, existen diversas formas de disfrutar no hacer nada. Cada una dependerá del ritmo de vida y de las horas que se le quiera dedicar a este placer. Recuerde que la idea es disfrutar el tiempo de la manera más calmada y relajada posible. Por ello, uno de los principios es hacer lo que le gusta: leer un libro, cocinar, plantar flores en su jardín, jugar videojuegos, etc. Esta última actividad no es la mejor de todas, ya que es aconsejable apartarse de los aparatos tecnológicos, pero si realmente es una de sus pasiones, puede hacerla.

Otra pauta importante es no planificar nada. Si decidió tomarse un tiempo, por ejemplo, el viernes por la tarde, no planifique qué es lo que hará. Esto le ayudará a obedecer lo que tenga ganas de hacer en el momento preciso, así conocerá mejor las necesidades que tenga. Por ejemplo, si desea solo leer o hacer su propio spa en casa, es porque se siente demasiado estresado y simplemente quiere una pausa de la rutina.

Recomendaciones

Para practicar el placer de no hacer nada, lo más recomendable es desconectarse de las redes sociales por un rato. Disfrute ese tiempo sin su celular cerca, para evitar la tentación de revisarlo constantemente. Además, si la actividad que hará es antes de dormir, mejor revise los aparatos electrónicos hasta el día siguiente.

Una de las cosas que puede realizar es acostarse en su jardín. El objetivo es levantar la vista y apreciar su alrededor. Sentir el sol en su piel, el aire; fijarse en los colores de las plantas o del cielo; prestar atención a los sonidos, aunque solo sean de carros; y concentrarse en los olores. También puede optar por conectar con la naturaleza al salir a caminar y observar a las demás personas o lugares. Puede hacerlo con su mascota, para que el paseo sea más acogedor.

Leer es una de las actividades recomendadas para hacer en esa pausa de su rutina. (Foto Prensa Libre: Pixabay).

Libérese de la culpa y programe el Dolce Far Niente constantemente. Puede comenzar haciendo espacio en su agenda para tomar una siesta de una hora, tres veces a la semana; o guardar tiempo para hacer lo que desee, que no esté relacionado con trabajo.

Dedique tiempo para explotar su creatividad. Para ello se recomienda hacer actividades como pintar, tocar algún instrumento, escuchar música, escribir, cocinar, meditar, tejer, entre otras. Lo importante es que se sienta cómodo al llevarlas a cabo.

Omita algunos pendientes. Por ejemplo, no tiene que recoger la mesa y lavar los platos inmediatamente después de comer. Disfrute el postre, el café, la conversación y las risas de quienes lo acompañan.

Al tomar el gusto por no hacer nada, la meta es escoger al menos un día para descansar y desconectarse de su rutina. Ignorar mensajes, quedarse en casa y disfrutar de su familia o dedicarse tiempo usted mismo será parte de su semana.

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