“Ruanda apoya más la ciencia que Guatemala”

Fernando Quevedo Rodríguez, director del Centro Internacional Abdus Salam para la Física Teórica, habla del poco apoyo a la ciencia en el país.

Científico guatemalteco experto en la Teoría de Cuerdas (Foto Prensa Libre: Cortesía de Fernando Quevedo Rodríguez).<br _mce_bogus="1"/>
Científico guatemalteco experto en la Teoría de Cuerdas (Foto Prensa Libre: Cortesía de Fernando Quevedo Rodríguez).

Nació en Costa Rica, pero se refiere a sí mismo como guatemalteco. De hecho, tiene la nacionalidad. Su sentir, insiste, va mucho más allá de unos simples documentos. “Soy de Guatemala”, dice vía Skype el científico Fernando Quevedo Rodríguez, experto en Física y Matemática, quien desde el 2009 es director del mundialmente prestigioso Centro Internacional Abdus Salam para la Física Teórica, en Trieste, Italia, que impulsa la ciencia en países en vías de desarrollo.

Su mente es tan privilegiada que, incluso, ha compartido trabajo con el físico Stephen Hawking, en la Universidad de Cambridge.

Llegar a una posición tan alta le ha supuesto un enorme esfuerzo. La travesía empezó a temprana edad, cuando se dio cuenta de su facilidad para la matemática. Por eso, en la universidad eligió estudiar Física. Se graduó en la Universidad del Valle de Guatemala. Le siguió un doctorado en Texas, el cual obtuvo con la tutoría del Premio Nobel de Física Steven Weinberg. También pasó por la Organización Europea para la Investigación Nuclear —más conocido como Cern—, el mayor laboratorio de física de partículas en el mundo, precisamente donde se descubrió el Bosón de Higgs, uno de los mayores hitos científicos de la historia, pues explica la razón de la existencia de masa en partículas elementales.

El trabajo de Quevedo Rodríguez se centra en la Teoría de Cuerdas, que intenta describir la gravedad a nivel microscópico, algo que no pudieron definir ni Albert Einstein ni Issac Newton.

En esta entrevista, el renombrado físico habla sobre su trabajo y de la situación de la ciencia en Guatemala y en otros países en vías de desarrollo.

¿Qué objetivos tiene el Centro de Física Teórica que usted dirige?

El Centro Internacional Abdus Salam para la Física Teórica —ICTP, en inglés—, es parte de la Unesco, de la Agencia Internacional de Energía Atómica y del Gobierno de Italia. Nació en 1964 por iniciativa del pakistaní Abdus Salam, uno de los ganadores del Premio Nobel de Física en 1979. Su misión es promover la ciencia en el mundo, en particular, en los países en vías de desarrollo.

¿Cuán importante es llevar la ciencia a naciones como la nuestra?

Sin ciencia no se llega a ningún lado. Salam, por ejemplo, tuvo que dejar Pakistán para hacer sus investigaciones, pues no tenía las condiciones necesarias. Precisamente por eso fundó el ICTP; es decir, para procurar que los científicos de países tercermundistas pudieran hacer ciencia sin dejar su patria.

¿Cómo se encuentra el nivel científico guatemalteco respecto de otros países con similares condiciones?

En Guatemala se apoya poco el desarrollo científico, así que hay bastante rezago. Incluso, en países africanos como Ruanda se promueve más, ya que hay interés gubernamental. En Latinoamérica, pequeños países como Ecuador, Panamá y Costa Rica han dado grandes pasos, ya que han empezado a invertir mucho más en ciencia y tecnología que los guatemaltecos.

¿A qué se debe la apatía en el país?

Quizás porque la inversión para ciencia se debe hacer a largo plazo, y los políticos buscan resultados cortoplacistas.

¿Qué propone para generar interés?

Institucionalmente existen algunos medios; ahí está el caso del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, al cual hay que fortalecerlo. Las universidades también deben apoyar a los catedráticos y hallar un mecanismo para que no solo se dediquen a impartir clases, sino también que generen estudios científicos. La universidad no es solo un centro de enseñanza, sino de investigación.

¿Cree que los guatemaltecos se interesan en la ciencia?

Siempre hay gente. En un aula de 50 estudiantes, por lo menos un par mostrará interés. Con ellos es suficiente, pero hay que ofrecerles buenas condiciones para desarrollarse. Otro problema es que existe la percepción de que un científico es solo una persona educada, con conocimientos de Física, Matemática o computación, pero no se está consciente de que también es un generador de empleo. Se necesitan más científicos para competir con el resto del mundo.

¿Considera que es imposible que un científico se desarrolle en nuestro país?

(Ríe). Eso mismo me preguntaba la gente cuando era joven, pues siempre me mostré interesado por la Física. Graduado, la única posibilidad era impartir cátedra. Por eso, aún en estos tiempos, es necesario crear una buena estructura científica en Guatemala. Eso es lo que trata el ICTP.

Uno de sus objetivos es fundar en Guatemala un instituto de ciencia y tecnología. ¿Cómo va el proyecto?

Se ha tenido en mente desde hace unos 10 años y se sigue con la intención, con avances lentos, ya que es poco el apoyo brindado por parte de las instituciones nacionales. Una opción que se tiene con otros colegas guatemaltecos y la iniciativa privada es crear una fundación para promover la ciencia.

¿En cuánto tiempo se concretaría este proyecto?

Hace una década pensábamos que lo haríamos realidad en tres o cuatro años. Ha pasado todo este tiempo y aún no hay apoyo. Así que el primer paso es hacer conciencia en la premisa de que solo el país que invierte en ciencia se desarrolla.

¿En qué consiste su área de investigación?

Estudio la física de partículas elementales, que son los componentes básicos de la materia. Al entender esto, más la interacción de cuatro fuerzas —gravedad, electromagnetismo e interacción fuerte y débil— se puede explicar cualquier fenómeno de la naturaleza. Es algo fabuloso.

Usted es una de las máximas autoridades en la Teoría de Cuerdas. ¿De qué se trata?

Intenta resolver un enorme problema, que es describir la gravedad a nivel microscópico. Esta teoría, hasta ahora, es la mejor candidata para entender cómo se comporta la gravitación, la única de las cuatro fuerzas que aún no se sabe cómo interrelaciona los componentes básicos de la materia —átomos, núcleos, electrones, neutrones, protones y quarks, entre otros—. En resumen, trata de describir todas las interacciones de la naturaleza de forma consistente, en particular la gravedad y física de partículas.

¿Cómo saber si esa teoría es la correcta?

El reto es encontrar una predicción experimental y comprobarla. Existen muchas posibilidades y aún se desconoce cuál es la que corresponde a la naturaleza. En esta teoría, hay muchos universos posibles.

¿Cómo se explica la expansión del universo?

Bueno, en primer lugar, no hay que imaginar que el universo es una especie de pelota que está dentro de un espacio, ya que el espacio mismo puede ser una esfera sin pensar que está metido dentro de algo. Cuesta imaginar, pero matemáticamente no hay ningún problema. La expansión del universo es simplemente que el espacio va más allá.

Tengo entendido que usted conoce al físico Stephen Hawking. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Somos colegas del mismo instituto, en Cambridge. Nuestras oficinas han estado al lado, por lo que hemos discutido temas científicos a diario. En cuanto a la experiencia, ha sido de las más especiales en mi carrera, ya que es un ejemplo para cualquiera. Hawking, pese a sus limitaciones físicas, tiene un enorme espíritu de lucha; es inspirador. Creo que su pasión por la ciencia es lo que lo mantiene vivo.

¿Qué significa Dios para un científico?

Hay unos creyentes y otros no creyentes. Lo interesante de la ciencia es que es universal, así que cuando se discuten esos temas se habla con el lenguaje de la matemática, independientemente de las creencias religiosas.

¿Cuáles son sus proyectos?

Hay varios importantes, como la inauguración de un nuevo centro en Sao Paulo, Brasil, y otro en la Universidad de Chiapas. Este último tendrá el objetivo de promover la Física y la Matemática en Centroamérica y el Caribe, por lo que es uno de los proyectos que más me entusiasman. Además de eso, hay otros países interesados, como Ruanda, China, Turquía, Indonesia, Irán, Argentina y Ecuador.

¿Piensa retirarse?

Lo bueno de los científicos es que nunca nos queremos retirar. Creo que no lo hacemos. La ciencia nos gusta tanto que nunca queremos dejarla.