Fanfarrias romanas: cómo surgieron estos “escuadrones” y desde cuándo han acompañado a las procesiones en Guatemala

El influjo de superproducciones bíblicas de los años 1950 aún se mantiene en las fanfarrias romanas de varios cortejos.

Fanfarrias de película
Fanfarria de la procesión del Señor de la Caída de San Bartolomé Becerra.

En los años de 1960, la procesión de Jesús de Los Milagros, del templo San José, sorprendió con una vistosa innovación que caminaba detrás de los ciriales que abrían el cortejo sacro: un grupo de devotos vestidos a la usanza de los soldados romanos de la época de Jesucristo interpretaban música marcial con tambores, trompetas y platillos.

Era la primera vez que una fanfarria romana se veía en vivo en el país. Desde ese momento, estos grupos musicales han formado parte de muchas procesiones de la capital, Antigua Guatemala y el resto del país.

Del acetato a la realidad

En la década de 1960, el cine y la radiodifusión aportaron ideas que transformaron para siempre la semana santa chapina. Además de los escuadrones de romanos se presentaron escenas teatrales de marcado dramatismo sobre la crucifixión y descendimiento de la cruz del cuerpo de Jesús, que rápidamente se identificaron y encontraron eco en el ideario de la población guatemalteca.

De la escena del desfile romano de la película Ben Hur (1959) se copió la música de la primera fanfarria de la procesión de Jesús de los Milagros, obra del compositor Miklos Rozca, especializado en música sinfónica para filmes.

En el templo de la 18 calle

En El Calvario, de la capital, en 1957, la Escuadra de fanfarria anunció el cortejo del Santo Cristo Yacente con un tambor, un bombín y cinco trompetas, refiere Roberto Mollinedo, quien ha participado 40 años ininterrumpidos como romano, hoy como decurión y asesor del grupo.

Este escuadrón acompañó de 1960 a 2004 la procesión de Jesús de la Caída, del templo de San Bartolomé Becerra, Antigua Guatemala. Actualmente el grupo está integrado por dos bombines, seis trompetas y dos juegos de platillos. Durante todos estos años el tema que lo identifica es la marcha triunfal de la cinta Quo Vadis.

Mollinedo recuerda que la última participación del escuadrón fue el segundo Domingo de Cuaresma del 2020, en la procesión del Señor de la Justicia, del Calvario. Ocho días después se suspendieron las actividades cuaresmales por la presencia del covid-19 en Guatemala.

En el templo San José

Actualmente, el grupo de fanfarria de la procesión de Jesús de los Milagros está integrado por 16 devotos que tocan trompetas, dos timbales que sustituyeron a los redoblantes y cuatro plateros. Interpretan 14 diferentes toques, comenta Jhenfir Josué Shoc, director, quien llegó al grupo por invitación de Luis Hernández, que lo integra desde hace 45 años.

Refiere Soch que Ricardo Ramírez, antiguo director de la agrupación, logró ampliar el repertorio musical a 10 fanfarrias que clasificó por número y a las cuales han dado nombre. Por ejemplo, la número uno es la marcha romana de Ben Hur; la dos, El centurión; la tres, El triunfo; y la cuatro, El mártir. De estas, la tres es la que exige a Soch más esfuerzo y técnica, por las notas musicales altas que debe alcanzar.

La jornada del Domingo de Ramos

Jhenfir Josué Soch, de 35 años y originario de Mixco, se levanta a las dos de la mañana cada Domingo de Ramos. Ora, se baña, toma un desayuno ligero y sale hacia el templo. Se presenta a las tres y media de la madrugada, momento en que pasan asistencia. Afina su trompeta con la nota si bemol y ayuda a sus compañeros trompeteros y de timbales. Todo el grupo hace ejercicios musculares, de respiración y relajación.

Después se viste con el traje de romano, que llama “el uniforme”, que consiste en sandalias o botines, faldilla, cinturón de cuero, camisa o tonelete, pechera de metal, capa, casco y muñequeras. En su traje acondiciona una bolsa para emergencias, con curitas, micropore, medicamentos para el estómago, bloqueador solar, paño para secar el sudor y caramelos, entre otras cosas.

A las cinco de la mañana se presenta al templo para participar junto a todo el escuadrón en la misa. Desde ese momento no podrá sentarse ni descansar hasta 20 horas y media después; es decir, a la una y media de la madrugada del Lunes Santo, cuando el cortejo procesional retorne.

Toma alimentos solo una vez al día, a eso de las 15 horas, después de que la procesión ha pasado por la Catedral Metropolitana. Bebe agua y unos caramelos, para evitar tener que ir al baño con frecuencia. Durante el día soporta altas temperaturas y sol ardiente, y al anochecer, frío y viento; en ocasiones incluso lluvia. No cobra un solo centavo, pues lo considera un honor y servicio.

“Lo hago por devoción, para agradecer a Dios sus bendiciones, la salud, mi vida, bienestar y mi familia”, dice Soch, quien añade: “las procesiones son valiosos actos de piedad popular. Da nostalgia que este año no se celebren, pero por eso la Semana Santa no será menos espiritual”.

Hoy, Domingo de Ramos del 2021, Soch y su grupo rendirán tributo musical de honor y amor al Nazareno de los Milagros, al participar en el rezo del viacrucis, en el interior del templo.