Tricentenaria

Opinión

Cuando tenía 11 años, durante una excursión en la escuela, alguien nos platicó de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) y nos animó mucho a fin de poder estudiar una carrera allí. Llegar a estudiar ahí estuvo entre mis sueños pero no fue posible al tener que irme del país por la absurda guerra civil que vivíamos en los años 1980. Sin embargo, 31 años después, la Facultad de Humanidades me ha honrado inmensamente al invitarme como conferencista de su II Congreso Nacional de Estudiantes, Ciclo 2018, celebrado el 12 de octubre último.

No solo se gana un caso, se gana país

Opinión

Emma Molina Theissen nunca debió haber sido violada y torturada como lo fue. El niño Marco Antonio Molina Theissen nunca debió haber sido secuestrado y desaparecido por miembros del Ejército, en venganza porque su hermana había escapado del cautiverio. Las torturas y muertes nunca debieron darse, como nunca debimos vivir una guerra y un genocidio. Y en la guerra nunca debieron pasar los horrores que sucedieron, porque no es cierto que en la guerra todo se vale y allí debieron regir el Ius in Bellum y el Ius ad Bellum que norman toda guerra. Pero todo sucedió y Guatemala se rompió en pedazos.

¿Estamos mejor o peor que antes?

Opinión

Para responder a esta pregunta que con cierta frecuencia se repite en varios foros y espacios de diálogo, a mí me ha hecho bien desarrollar más el sentido de proceso y a repetirme, como mantra, que nada cambia de la noche a la mañana. Eso ayuda a evitar frustraciones inevitables —pero también innecesarias para caminar—, sobre todo en este pantano guatemalteco que a veces no nos permite ni vislumbrar sus orillas.