El acoso también habita en el hogar

El acoso es un problema que no solo se da en el trabajo o en la escuela; entre hermanos también pueden haber hostigamiento y maltrato.

Los hermanos pueden convertirse en acosadores.
Los hermanos pueden convertirse en acosadores.

Rodrigo tiene 6 años y de repente empezó a aislarse en las reuniones familiares. Se mostraba distraído y se despertaba por las noches, a causa de las pesadillas. Su caso parecía extraño, ya que siempre había sido alegre.

Los padres de Rodrigo no se habían percatado de que sus otros hijos se burlaban de él por sus buenas notas y no lo tomaban en cuenta para los juegos. El problema se agudizó cuando surgieron las agresiones físicas y los chistes groseros.

Un mal frecuente

El bullying o acoso es cualquier forma de maltrato psicológico, físico o verbal. Con este tipo de acciones el agresor logra intimidar y dominar a su víctima.

“Se debe tener claro que se habla de bullying en el hogar así cuando el hermano es acosado por lo menos por dos de sus hermanos. El bullying siempre se da de forma colectiva; de lo contrario son casos de agresión”, explica la psicóloga Stephanie Guilá.

El bullying entre hermanos es más común de lo que parece. Al principio se manifiesta con peleas, pero luego se transforma en situaciones más violentas.

“Los hermanos siempre están compitiendo por la atención de los adultos, principalmente en los primeros años de edad, pero hay que estar alerta cuando esta competitividad tiene episodios agresivos o se confabula contra alguno de los integrantes de la familia”, agrega Guilá.

“Se debe observar cómo se relacionan los hermanos entre sí. Muchas veces, por el estrés del trabajo o por los quehaceres domésticos, los padres no se percatan de la relación entre sus hijos, hasta que los síntomas son bastante evidentes y se manifiestan de manera agresiva y física”, afirma Guilá.

Causas

El bullying o acoso entre parientes comienza por la falta de comunicación, padres ausentes o familias disfuncionales. “A causa de esto los niños no aprenden a relacionarse entre sí de manera sana y recurren a la violencia, ya que en realidad es un problema aprendido. Generalmente los padres tienen dificultades para comunicarse entre sí y solo han podido transmitir patrones de conducta equivocados”, dice el psicólogo clínico Rigoberto Martínez.

Recomendaciones

Los casos de acoso se vuelven más comunes y evidentes cuando se llega a los golpes físicos, pero eso no significa que el niño no haya sufrido maltrato psicológico con anterioridad.

“Lo primero que se debe entender es que los principales responsables son los padres, pues seguramente les han transmitido este comportamiento a sus pequeños”, analiza Martínez.

Es fundamental buscar ayuda profesional desde el momento en que se observa que el niño que está siendo acosado se torna introvertido, inseguro o de mal humor. Pero es necesario saber que la terapia también es para los que acosan pues se debe buscar las motivaciones que tienen para comportarse así con el hermano, que no necesariamente es el menor.

La terapia familiar es importante, ya que ayuda a reconocer que se tiene un problema y permite buscar la ayuda necesaria en centros de apoyo”, aconseja Guilá.

CONSEJOS IMPORTANTES

Algunas señales de que  en el hogar hay problemas de acoso: 

Los niños  evidencian cambios bruscos de comportamiento. 

Los menores manifiestan su miedo e incomodidad con el aislamiento, la falta de interés hacia los juegos familiares y sollozos sin motivo aparente, entre otras conductas. 

Se presentan agresiones físicas y verbales entre hermanos, actitudes que no deben tolerarse por ningún argumento.

Los celos familiares son hasta cierto punto  normales; sin embargo, el bullying sobrepasa las peleas habituales entre hermanos.

Los padres deben cuidar su comportamiento, ya que estos patrones son aprendidos y repetidos por los hijos.

Para frenar el acoso, lo más importante es reconocer que se tiene un problema, a fin de no tener miedo de buscar ayuda profesional.