Las amígdalas y sus mitos

Mucho se dice sobre extirpar las amígdalas, ya que se piensa que estas son la primera barrera contra enfermedades; sin embargo, especialistas se han tomado la tarea de desmitificar algunas concepciones sobre ello.

La extracción de las amígdalas no tiene repercusión en las defensas del cuerpo.
La extracción de las amígdalas no tiene repercusión en las defensas del cuerpo.

“Las amígdalas son importantes para el desarrollo del sistema inmunológico y de anticuerpos en los niños. Después de los 6 o 7 años, estas no cumplen ninguna función”, explica Alasdair Mace, especialista del departamento de Oído, Nariz y Garganta de la Fundación Médica del Imperial College de Londres, Inglaterra.

Por otro lado, aunque las amígdalas forman parte del sistema de defensa del aparato respiratorio y tienen células de inmunidad, estas no pueden concebirse como una barrera de defensa, ya que al ser extirpadas, otro órgano adopta esta función, afirma el médico Rodrigo Iñiguez Cuadra, del departamento de Otorrinolaringología de la Red de Salud de la Universidad Católica de Chile.

Otros aseguran que después de extirparlas, las personas son más propensas a padecer enfermedades respiratorias, como la faringitis, lo cual es falso. Lo que sí puede ocurrir es un déficit de inmunoglobulina A, anticuerpo predominante en las secreciones seromucosas, pero que se puede suplir con el consumo de lácteos.

Otro de los mitos es que el momento adecuado es extraer las amígdalas es en la infancia. Los expertos coinciden en que el proceso de recuperación es el mismo, con la diferencia que en los adultos sí es notorio un dolor más intenso que en los pequeños.