Más mujeres y niñas en las áreas de ciencia y tecnología

Incentivar el pensamiento crítico desde la niñez, así como mostrar referentes de mujeres científicas actuales ayudará a motivar a las niñas a desarrollarse en la ciencia.

Las niñas y adolescentes necesitan conocer referentes de mujeres científicas de su época para tomar de ejemplo y luchar por lo que desean. (foto Prensa Libre: Shutterstock).
Las niñas y adolescentes necesitan conocer referentes de mujeres científicas de su época para tomar de ejemplo y luchar por lo que desean. (foto Prensa Libre: Shutterstock).

“Ustedes -mujeres- busquen novio rápido, se casan y ya, porque a eso vienen a la universidad”, fue una de las frases que escuchó Marie André Destarac mientras estudiaba la carrera de Ingeniería en Electrónica, hace más de 12 años. Actualmente reside en Madrid, España, tiene un Doctorado en Robótica y es la coordinadora del dispositivo Atlas, que utiliza la empresa Marsi Bionics para dar terapia a niños que no pueden caminar por alguna enfermedad incurable.

“Llevo casi 10 años en España y de trabajar en el área de robótica. Mi trabajo es con el proyecto Atlas, que se basa en ayudar a niños que no pueden caminar como consecuencia de alguna enfermedad. Los colocamos en un esqueleto robótico que hemos desarrollado en la empresa. Este los pone de pie y les ayuda a caminar hacia adelante y atrás mientras hacen sus terapias de rehabilitación”, explica la profesional.

El caso de Marie André Destarac podría ser una singularidad. Aunque la ciencia y la igualdad de género son fundamentales para el desarrollo sostenible de un país, menos del 30 por ciento de investigadores científicos en el mundo son mujeres, según datos de Unesco. Por ello, cada 11 de febrero se celebra el “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia” para reconocer el rol crítico que tienen las mujeres en la ciencia y tecnología, así como lograr su acceso y participación plena y equitativa en estas áreas.

En el siguiente vídeo se muestra cómo funciona el dispositivo Atlas.

“Hacer frente a algunos de los mayores desafíos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible -desde la mejora de la salud hasta el cambio climático- dependerá del aprovechamiento de todos los talentos. Eso significa conseguir introducir a más mujeres en estos campos. La diversidad en la investigación amplía el número de investigadores talentosos, aportando una nueva perspectiva, talento y creatividad”, dice Unesco.

Ana Chan, Secretaria Nacional de Ciencia y Tecnología, comenta que la participación de la mujer y la niña en la ciencia es importante para disminuir la pobreza y contribuir al crecimiento y desarrollo económico inclusivo de las mujeres, incrementando la producción y dinamizando el mercado interno mediante la mejora del nivel educativo de las mujeres, el acceso a empleo formal y la empresarialidad para aumentar sus ingresos, su capacidad de adquisición e integrando a las mujeres, principalmente de áreas rurales.

“El empoderamiento económico de las féminas impacta positivamente en la reducción de la migración, la reducción de la violencia contra las mujeres, el fortalecimiento del liderazgo y toma de decisiones de las mujeres y su participación en los ámbitos económico, social y político”, agrega.

Falta de referencias

De acuerdo con Destarac, uno de los principales retos que tuvo que pasar cuando estaba en el colegio y en la universidad en Guatemala fue la falta de referentes mujeres en el área científica. Las pocas de las que les hablaban los maestros eran de otros países y de otras épocas, como Marie Curie, premio Nobel de Física en 1903 y de Química en 1911; o Ada Lovelace, la primera programadora del mundo.

“Como no nos enseñaban referentes nacionales o al menos de nuestra época, uno pensaba que era imposible sobresalir o hacer proyectos en las áreas de ciencia. Incluso, cuando entré a la universidad, en Ingeniería Electrónica, tuve catedráticas mujeres en el área común que me daban clases de química y biología. Pero en el área específica, que las materias son de electrónica, todos mis maestros eran hombres. Entonces, ahí también me cuestionaba si de verdad, como mujer, podría ejercer con esa carrera y más adelante buscar algún doctorado”, relata la científica.

Como consecuencia a la falta de referentes, en España se ha iniciado la campaña #NoMoreMatildas que busca visibilizar el Efecto Matilda, que pone nombre a la invisibilización que ha acompañado durante décadas a las aportaciones científicas de las mujeres por el mero hecho de serlo. Por ello, varias niñas han crecido con la idea de que no hay referentes de quienes se puedan inspirar, ya que no las encuentran ni en los libros de texto.

“Si bien es cierto que en la actualidad las mujeres cuentan con más acceso a la educación superior, los desafíos siguen siendo grandes cuando hablamos del acceso de las mujeres en posgrados y doctorados.  Esto se agudiza aún más en la investigación, en donde las mujeres están invisibilizadas.  Los datos evidencian que el 72% de los investigadores son hombres a nivel mundial”, comenta la secretaria Chan.

Rol de padres y centros educativos

La motivación por dedicarse a las áreas científicas o de investigación requiere del apoyo de los padres de familia y los maestros. De acuerdo con Isabel Alarcón, pedagoga, la niñez es una etapa en la que abunda la curiosidad, por lo que es importante que las niñas puedan descubrir por ellas mismas su entorno. “Dejarlas que jueguen en el jardín, se ensucien o que desarmen juguetes si les genera curiosidad lo que tienen dentro. Descubrir por ellas mismas lo que les causa intriga es parte del proceso de crecimiento y de fomentar el pensamiento crítico, que es de mucha ayuda en la ciencia y tecnología”, dice la profesional.

Respetar las interrogantes que tienen de pequeñas, no darles respuestas sin antes permitir que ellas mismas descubran la propia, que contrasten información con los demás, así como permitir experimentos científicos, de acuerdo con su edad, son acciones que, aunque parezcan insignificantes, les demostrarán que son capaces de todo y que la curiosidad las puede llevar a descubrir grandes cosas.

Permitir que las niñas descubran el exterior por sí solas y sacien su curiosidad les permite crear un pensamiento crítico. (Foto Prensa Libre: Leo Rivas on Unsplash).

“Si estamos viendo que uno de los problemas es que los libros de texto no tienen suficientes referentes de mujeres científicas, los maestros pueden crear sus propias herramientas para enseñarles que sí existen mujeres exitosas en esas áreas. Por ejemplo, un ejercicio bonito es que cada estudiante -hombres y mujeres- busquen a una referente mujer de la profesión a la que se quieren dedicar, puedo asegurar que mínimo encuentran a una”, recomienda Alarcón.

Agrega que este ejercicio es ideal hacerlo cuando las estudiantes están por terminar su carrera en el colegio y en los primeros años de universidad, ya que les da motivación a continuar sus estudios. Incluso, puede ser el catedrático el que muestre ejemplos de mujeres científicas y comente alguno de los logros que han tenido en su área.

Los maestros también deben apoyar la curiosidad y el pensamiento crítico a través de distintas actividades de aprendizaje en las que se les permita desarrollar la habilidad de observación, análisis, contraste de información y de tomar notas. Así como de verificar información en sitios o fuentes confiables. Por ejemplo, pueden dejar tareas simples como que observen en su jardín o en la calle qué están haciendo las personas, que anoten las características y que saquen una conclusión de la información que tienen. Luego, en clase, que contrasten la información.

“De lo más importante que debemos tener claro es que siempre hay que creer en nosotras mismas. Los límites se los pone uno mismo, si realmente queremos algo, luchemos por alcanzarlo aún se presenten varias dificultades. Demostremos que nosotras podemos”, dice Destarac al preguntarle por consejos para las nuevas generaciones de jóvenes que quieran estudiar carreras científicas.

Otro de los consejos que comparte es ser siempre buscar oportunidades. “Moverse mucho, buscar nuevos proyectos, hablar con los profesores o investigadores, perder el miedo de preguntar y socializar creo que tiene más éxito que ser el mejor en clase”, opina la científica.

Referencias guatemaltecas

Cecilia Marsicovetere: ingeniera en mecatrónica, quien ha destacado por su participación en el equipo de desarrollo del satélite Quetzal-1. Parte de su trabajo fue en el módulo de potencia -paneles solares, baterías, reguladores de voltaje, protección, etc.- en donde ayudó a diseñar, probar y documentar el sistema.

(Foto cortesía: Cecilia Marsicovetere).

Marie André Destarac: ingeniera electrónica con un doctorado en robótica. Ha trabajado en proyectos de investigación en Guatemala, Japón y España, en las áreas de automatización, robótica y desarrollo de dispositivos médicos. Su investigación para el doctorado fue hacer un robot de rehabilitación de hombro para adultos.

(Foto Prensa Libre: cortesía Marie André Destarac).

Susana Arrechea: ingeniera química graduada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Por sus investigaciones en nanotecnología para crear materiales de construcción más sostenibles fue reconocida como una de las cinco mujeres en obtener el galardón de la Organization for Women in Science for the Developing World (OWSD).

(Foto Prensa Libre: Elsevier).

María Eugenia Cabrera Catalán: investigadora física y profesora junior de la Facultad de Ciencias Física y Matemáticas de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Es una de las cinco científicas galardonadas con el premio OWSD Elsevier Foundation Award para mujeres científicas de carrera temprana en el mundo en desarrollo.

(Foto Prensa Libre: cortesía Maria Eugenia Cabrera Catalan).