Dedicación a la literatura: los escritores jóvenes guatemaltecos que deberías conocer

Escribir ya es parte de ellos. Ahora, con su dedicación a la literatura, comparten sus textos con una variedad de lectores.

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Literatura
Estos jóvenes conocieron la escritura y ahora publican con dedicación (Foto Prensa Libre: Servicios / Pexels).
Estos jóvenes conocieron la escritura y ahora publican con dedicación (Foto Prensa Libre: Servicios / Pexels).

Como un oficio —salvo que,finalmente, no lo es—, algunas personas encuentran en la literatura la posibilidad de ser.

Ese interés y dedicación por leer, redactar, subrayar, escribir y publicar, rodearse de letras y difundirlas, llegó, para algunas de esas personas, cuando eran jóvenes.

Y jóvenes decidieron ser parte de ello. Aprovechan espacios digitales o físicos para presentar sus escritos mientras estudian o trabajan.

Pero si bien la profesión sea una, la vocación es otra. Por su dedicación, estos son algunos escritores jóvenes que ya debería de leer.

Eugenia Cruz

23 años. Es estudiante de dos carreras en la Universidad Francisco Marroquín: Derecho y Enseñanza de Lengua y Literatura.

Cuenta que su dedicación por la literatura surgió cuando era pequeña, cuando escuchaba relatos y luego pasó a leerlos. Al preguntarlo por qué ahora escribe, contesta:

“Un día empecé a hacerlo y luego no pude dejarlo. Escribo porque me habla mi corazón y luego, tengo que anotar lo que me dice”.

Tristeza, frustración, amor o por diferentes emociones. Cruz escribe por diferentes motivos y que, a través de las redes sociales, le permitieron compartir con otras personas que se sienten identificada con ella. “Me hace sentirme menos sola”, menciona.

Esa voluntad le llevó a publicar Yo no le llamaría a esto bailar, su primer libro y “bebé”, como asegura.

“Es un poemario que cuenta una historia cíclica de amor. La tragedia del amor que empieza solo para terminar”, explica. “La dicha que es vivirlo aunque acabó. Todos pueden encontrar en él un amor intenso, un amor fugaz. Un amor listo para entregarse”.

El libro está a la venta en librerías locales como Sophos, Watson y en El Mercadito de Lola. O bien, en Amazon, para quienes viven fuera del país. Además, sus poemas se pueden leer en su blog o en Instagram, en la cuenta @nojuzgo.

Pablo Fuentes

24 años. Se encuentra terminando su tesis de licenciatura de psicología. Además de la poesía, también se dedica a la música.

“La escritura la conocí de pequeño”, comparte. “Mis abuelos tenían varios libros en casa y ahí conocí la poesía y la narrativa”.

Al centro, una de las publicaciones de Pablo Fuentes (Foto Prensa Libre: Facebook / Sión Editorial).

Fuentes tuvo un mayor interés por escribir cuando encontró una relación con escalar volcanes, una de sus aficiones.

“Hay una tradición de esconder escrito en la cumbre de un volcán, donde la dejan bajo piedras”, comenta. “Uno las busca y encuentra pensamientos, versos para motivarse a llegar a la cumbre. Eso me acercó bastante, como una sensibilidad dentro de la literatura”.

Pablo ha publicado un libro con Sión Editorial, así como en suplementos en Chiapas, México, y algunos espacios digitales con publicaciones que tratan de “organizar mi mundo y entenderme a mi mismo”

Su motivación es también la sensibilidad, su corazón y las emociones de otras personas, como las de otros escritores o artistas.

El mundo y los sucesos cotidianos también le inspiran. Ahora se encuentra escribiendo haikus, “imágenes compactas que buscar expresar con lo simple situaciones complejas”, explica, que también manifiesta su fascinación por la cultura japonesa.

Andrea María Álvarez

23 años. Es estudiante de psicología clínica y trabaja como maestra de inglés. Su interés por escribir comenzó desde pequeño y uno de sus ejercicios era el de redactar finales diferentes para las películas.

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“Mi meta a largo plazo es estudiar ciencias cognitivas. Me gusta el cerebro, porque es la maquinaria que genera todo el arte que disfruto. Me gusta el arte y la literatura”.

Se enfocó más en la poesía porque ahí encontró un espacio para sentirse cómoda, aunque eso mantiene relación con su interés por el cerebro.

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Desde que no estás, no duermo.

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“Se aprende cómo funciona el cerebro, las personas, por qué ocurren los comportamientos o emociones y luego escribo sobre ello”, asegura. “Es igual con enseñar, viendo la pureza de los emociones de los niños o la intensidad de los adolescentes”.

“Escribo como acto de revolución por amor propio”, afirma. No es que la poesía sea su vida sino que la vida se puede analizar desde otra perspectiva desde los poemas. Es una manera de identificar quién es, comenta, y es parte de su identidad.

Ahora publica en Instagram, donde comparte extractos de sus textos, y también en su blog, donde difunde escritos más extensos. “La poesía es el encuentro”, dice, “y ese momento es cuando nos encontramos con alguien que sintió esas mismas emociones”.

“Pienso en mi poesía como la defensa personal de la ternura”, enfatiza.

Matheus Kar

25 años. “Busco quién soy, qué soy y qué quiero”, cuenta Mahteus Kar, un joven que se describe así mismo como alguien que busca respuestas y que encuentra las preguntas, y maneras de contestarlas, en la literatura.

Cuando tenía 12 años consiguió entrar a una gaveta la cual era de su padre y estaba cerrada con llave. Se topó con papeles pero, principalmente, con La metamorfosis, de Franz Kafka, lo que le permitió conocer ese texto disruptivo para su juventud. “La literatura como prohibición fue una revelación”, comenta.

Lee desde los 7 años y desde hace varios escribe como “una respuesta a las lecturas que ha hecho”.

“Disfruto los límites”, escribe. “En los límites, el hombre encuentra preguntas y respuestas. Es curioso encontrarse a merced de la literatura. La literatura construye su propia moral. A ella no le interesan los hombres, y eso la hace interesante”.

Matheus ha publicado dos libros: Asubhã y Alturas de Wall Street, este último que verá pronto una segunda edición con Tujaal Ediciones. Además, difunde contenido a través de Facebook e Instagram, además de otros espacios.

Irlanda Palacios

Texto de Irlanda Palacios (Foto Prensa Libre: Facebook / Sión Editorial).

19 años. Es estudiante en la Universidad de San Carlos y trabaja en reclutamiento de personal. Su principal afición, sin embargo, es la literatura.

“La escritura empezó siendo un pasatiempo cuando tenía una corta edad”, comenta, “después empecé a verlo como una de las formas de expresión más influyentes en mí y comencé a tomarla de una manera más seria, volviéndola una parte importante de mí”.

Su vida y las experiencias, además de una forma de interpretar las emociones y los pensamientos se convirtieron en un impulso para plasmar eso en un papel y, sucesivamente, trasladarlas a otras personas que se identifican con esas vivencias.

“La mayoría de escritos que tengo son poemas”, dice, “es lo que más disfruto hacer, aunque he escrito algunos cuentos también”.

Esos textos se pueden encontrar en el libro Tiempo para dormir, publicado por Sión Editorial, que también cuenta con sus ilustraciones. Colaboró en la sexta edición de la fanzine Cuatro Máscaras y en la antología Autores Novísimos de Quetzaltenango.

Yancarlo Sandoval

19 años. Estudiante de derecho en la Universidad de San Carlos en Quetzaltenango, que es donde vive. Además de repasar y discutir leyes, se dedica a leer, escuchar música y escribir para “darse cuenta de la importancia de la existencia, o la no importancia”.

Conoció la escritura por una feria del libro en esa ciudad, la Flex, en 2015. Allí asistió junto con una amiga. La curiosidad le permitió saber que tenía un interés en la literatura, además de conocer a otras personas que hicieron de la literatura un interés de casi tiempo completo.

Desde ese entonces, decidió ser también una de esas personas.

“Escribo porque necesito canalizar todo lo que pienso, leo y comprendo, comenta. “Es una buena manera creativa de hacerlo a través de un texto literario o poético”.

Desde sus textos e conoce a sí mismo y proyecta, además, lo que otras personas sienten pero no tienen la capacidad de expresarlo, o las herramientas para guiar esas sensaciones. Mantiene un esfuerzo por darle voz a quienes puede ser no comprendan que también tienen una.

“La inspiración me motiva a escribir”, explica, “comprender lo que estoy sintiendo y cuando siento empatía con la demás gente, con la sociedad, que son y no son parte de mí”.

Sus publicaciones se pueden encontrar en el blog Décima Avenida, en el proyecto 32 monos, y libros físicos como el Autores Novisimos de Quetzaltenango.

Hael López

24 años. Cerró pénsum de la carrera de sociología y desde hace unos meses vive en La Esperanza, Quetzaltenango, dedicada a ayudar a una familia integrada por animales, como ella define, está en “constante crecimiento, que es mi principal motivo de amor y mi responsabilidad muy grande”.

Mantiene interés en la política no partidista ni estatal, involucrándose en diferentes actividades, a colectivos y proyectos relacionados con la política y el arte.

“El interés de escribir vino de la lectura y empezó hace mucho tiempo”, cuenta. “Curiosamente no leí poesía por mucho tiempo pero eso intentaba escribir”. Eso le llevó, tiempo después, a abrir un blog y publicar.

“La facilidad de difusión y los procesos que llevaba entonces me hicieron cambiar el por qué y el cómo escribir, además de que darle un nombre lo volvió más sólido y me ayudó a experimentar más con la escritura, fuera del concepto viejo que yo mantenía de poesía”, explica.

No deja de escribir, actualmente. De esa manera se expresa: pensamientos, emociones, identificarlos y luego comprenderlos.

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Del libro: Rutinas/Despedidas.-

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“Creo que hay cosas que es importante decir”, asegura, “aun si solo son importantes para mí: aceptarlas y exteriorizarlas las convierte en algo aparte que puede o no ser importante para alguien más, pero que deja de ser mío”.

“Ese desprendimiento como oportunidad e conexión me sigue motivando a decir en voz alta”, agrega.

Trata de no limitarse, sin embargo, en una sola estructura o tipo de texto. Espera fluidez, confirma, además de fortaleza para comprender lo que siente y enfrentarlo.

Trata de no forzarlo, también, permitiendo que el contenido personal, con subtexto político y lo cotidiano coincidan, que es cuando disfrutan escribir.

Se puede leer a Hael López en su blog, donde está la mayoría de su material; en el poemario Rutinas/Despedidas, publicado por Sión Editorial; además de formar parte de la antología Modelo 80, de Editorial Los Zopilotes. También en contenido multimedia, como una intención de participar bien en diferentes espacios.

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