El ciclista francés que pedalea por Guatemala con una misión especial

El joven francés hace un recorrido en bicicleta por parte de América Latina y recientemente ha estado en Guatemala. Su meta no es solo conocer sino compartir la aventura con los niños y adolescentes más necesitados.

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Constant Etahlep comparte su sueño con los niños del mundo.  Aquí regaló bicicletas y detalles a niños guatemaltecos.  (Foto Prensa Libre: cortesía Constant Etahlep)
Constant Etahlep comparte su sueño con los niños del mundo. Aquí regaló bicicletas y detalles a niños guatemaltecos. (Foto Prensa Libre: cortesía Constant Etahlep)

A sus 26 años, Constant Pelhate ha tomado lo esencial para vivir y lo que cabe en una bicicleta para ir por el mundo.  ¿Qué llevaría usted?  El tiene agua, comida y un poco de ropa, así como su tienda de campaña.

Ir de México a Colombia es su nueva meta antes de que termine el 2021 y así cumplir con la promesa  de pasar las navidades con su familia, en su pueblo llamado Drouges, en Francia, una comunidad muy pequeña de 400 personas.

Es graduado en la carrera de comercio, aunque en su perfil profesional se describe como aventurero.  Al terminar sus estudios, trabajó un año en una empresa para ahorrar y así comenzar un viaje que lo ha traído de paso a tierras guatemaltecas.

Pero, el plan original era otro.  Su hermano, Marcellin le convenció de hacer un recorrido por bicicleta como un reto.  Marcellin le acompañó tres días en este viaje porque tuvo una lesión en su rodilla y debió regresar mientras Constant ha seguido avanzando.

Constant Pelhate en parte de las instalaciones de Prensa Libre, durante su visita en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Ingrid Reyes)

Luego fue en bicicleta por Alemania, Polonia y otros países.  Vendió su bicicleta y cumplió un sueño de niño e hizo el recorrido en el  ferrocarril Transiberiano durante 160 horas, el cual va de Rusia hasta Vladivostok, en la frontera con China.

Más de 9 mil kilómetros de recorrido. Se trasladó en avión a Nueva Zelanda  para practicar su inglés y trabajar de mesero y compró otra bicicleta, ahí vivió la parte más dura de la pandemia cuando también se paralizó todo.

Siguió planeando su viaje y decidió venir a América Latina.  Empezó a llamar a las embajadas para ver a dónde podría viajar y México dijo que le dejaría entrar sin problema, el 3 de noviembre de 2020 llegó a Cancún.

Trató de no visitar las partes urbanas que tenían más problema con la pandemia y se quedó en pueblos y lugares más pequeños.  Estuvo en ruta de 6 mil kilómetros entre Yucatán, Chiapas, Puebla, San Luis Potosí y otros, hasta llegar al simbólico muro en Tijuana, ahí estuvo frente a él después de pedalear 136 días.

Después tomó un vuelo a Guatemala desde donde tomará la ruta por toda Centro América.

El compartir con los niños

En suelo mexicano conversó con una amiga otro de sus sueños y era llevarles a los niños de Francia las aventuras en bicicleta.  “Cuando era niño leí un libro donde un hombre compartía con los niños de un hospital, así que se me ocurrió  hacer algo similar en mi país pero en escuelas y orfanatos”.

En ese momento su amiga le dijo por qué no hacerlo con los niños del mundo y surgió la iniciativa de buscar  proyectos con niños necesitados para regalarles desde cartas escritas a mano donde cuenta su experiencia hasta playeras, dulces, libros, juguetes y según el presupuesto, también bicicletas, para inyectarles parte de lo que vive en este viaje.

 

¿Pero cómo obtener fondos para los regalos de los niños? En ese momento comenzó un proyecto para vender ropa como playeras y gorras con el logotipo de su viaje entre sus amigos y clientes en Europa.  Creó la plataforma por medio de su cuenta de Instagram y de esta manera empezó este negocio apoyado por su familia para las entregas.

La idea es hacer esta actividad y convertir ese momento en su propio Día de la Bicicleta y así llevar a niños que viven en orfanatorios o niños con historias de vida difíciles y crear un momento de sonrisas.  “Es para ponerle atención a ellos, charlar y responder sus curiosidades porque quieren saber qué hago para comer y dormir”, dice.

En Guatemala entregó bicicletas y regalos para el Hogar de Mamá Carmen donde viven más de 30 niños.  También vivió una charla con los jóvenes de Esperanza Juvenil.

“Ayudar es una forma de ser feliz…”, Constant Etahlep, cicloviajero

A los niños les cuenta su historia de cómo se acerca a los bomberos, policía, a las iglesias, a protección civil o estaciones de servicios para encontrar lugares para dormir, ya que por seguridad no hace bicicleta por la noche.  En ocasiones se queda en estas mismas instituciones y también en hogares de cicloviajeros que le apoyan.

Otro de sus sueños es cambiar la vida de niños que viven en el campo lejos de su escuela.  “Un día quisiera regalarle bicicletas a ellos para que se movilicen en ella para ir estudiar y ayudarles a cambiar la vida de los niños”, expresa.

Para seguir el recorrido

Diferentes climas, paisajes impresionantes o la soledad del desierto han acompañado a Constant.  Todo ha quedado registrado en su diario virtual.  En el país ha estado en lugares como Petén, Quiché y Zacapa,

En estas anécdotas se encuentra todo tipo de relatos.  Las personas le regalan comida, agua, una sonrisa, de todo un poco. En uno de estos pasos describe después de que una familia le regaló recipientes con comida casera para su viaje…”Más allá del placer de comer algo más que fideos instantáneos, me conmueve esta tremenda atención. Ésta es la razón principal por la que hago este viaje. Estos bellos, inverosímiles y sinceros encuentros. Me dan fe en la humanidad y me fortalecen en mi convicción de que el hombre es bueno. Estoy tan feliz”, dice.

En su página web www.enrouteavecetahlep.com y su Instagram @etahlep comparte fotos, historias y artículos sobre los países que visita, tanto para registrar esta historia como para invitar a otros a hacer turismo y también como una manera de agradecimiento por el apoyo que recibe de la gente que conoce en el camino.  Expresa que este espacio representa algo importante para él porque en su adolescencia deseaba ser periodista, pero la vida le llevó por el mundo de los números, los negocios y la aventura.

En su paso por Guatemala agradece a las estaciones de bomberos que le dieron un espacio para colocar su tienda de campaña, así como al Club Rotario Guatemala del Este quienes le dieron apoyo para organizar el día de regalos para los niños.

Uno de los momentos que más recuerda fue el subir al volcán Acatenango en Guatemala.  Describe que desde ahí escuchar y ver el Volcán de Fuego de noche ha sido una de las cosas más impresionantes que ha visto en su vida.  Ha disfrutado en el país del atol, caldos, chuchitos, tamales de arroz, tortillas y comer todo lo que la cultura ofrece.  Ahora se prepara para seguir descubriendo Centro América y visitar en corto plazo El Salvador y Honduras.