Volar, una actividad que solía ser rutinaria, es toda una hazaña durante la pandemia

Internacional

La semana pasada me subí al transporte público en Fráncfort, algo que no había hecho desde febrero. Era el inicio de una travesía de casi 6500 kilómetros, hasta el otro lado del Atlántico, donde por fin vería a mi esposa después de tres meses de estar separados.