La Bienal en Resistencia invita a cuestionar y dialogar desde el arte

La Bienal en Resistencia (BER) reúne desde el 1 hasta el 30 de octubre propuestas artísticas que hacen una crítica a distintos temas latentes en Latinoamérica. Durante este mes podrán apreciarse expresiones en danza, videoarte, fotografía, pintura, y las denominadas acciones en calle (perfomances, intervenciones sonoras y de mapping).

El primer reto de la Bienal en Resistencia consistió en llevar el arte a la calle
El primer reto de la Bienal en Resistencia consistió en llevar el arte a la calle

En su primera edición, la Bienal en Resistencia (BER), pretende que las piezas seleccionadas generen diálogos desde los ejes temáticos de la denuncia y la crítica. La Bienal reúne más de 40 obras latinoamericanas que apuestan por discursos artísticos en resistencia. En las distintas sedes, la audiencia podrá acercarse a expresiones fotograficas, audiovisuales, literarias y performáticas.

El público podrá acudir a cualquiera de las 13 sedes que se ubican en tres departamentos: Ciudad de Guatemala (Casa Celeste, Casa Roja, Biblioteca Nacional “Luis Cardoza y Aragón”, Casa de la Cultura 4 de Noviembre, Polideportivo San Pedro Sacatepéquez, Parque Santa Catarina, Centro Cívico, Pizza 502, Casa de la Memoria, Parque Central y Pasaje Rubio), Quetzaltenango (espacio Ciudad de la Imaginación) y Chichicastenango (Espacio C). 

“Esto es de la gente y para la gente; es la representación de las personas que antes no tenían una voz”. Con esta frase, Rodrigo Villalobos -editor artístico de la primera Bienal en Resistencia-, engloba el sentir holístico de dicha plataforma. La Bienal aborda desde distintas disciplinas artísticas, temas actuales como el poder político, la visibilidad de los cuerpos, el trabajo de los pueblos indígenas, la pertenencia a la comunidad LGBTIQ; entre otros tópicos.

Para la selección de las obras se desarrolló un ejercicio denominado Curaduría Comunitaria. Desde esta acción se conformó un equipo integrado por antropólogos, artistas, comunicadores, activistas y curadores de arte “para crear un espacio que diera lugar a opiniones desde varias perspectivas”.

En total se recibieron 90 piezas, y fueron seleccionadas 42 procedentes de Guatemala, Nicaragua, México, Costa Rica, El Salvador, Venezuela y Colombia. Una vez completada la selección se consolidó -en palabras del editor artístico del proyecto- una familia de artistas con cuestionamientos similares.

La BER reunió un panel de selección formado por distintas personas cuyo trabajo se ha desempeñado en el Arte, Antropología y Comunicación.

Cuestionar los contextos

Como un arte “que atraviesa el diálogo horizontal” define Rodrigo Villalobos las disciplinas que forman parte de la primera BER. De este modo, las acciones dentro de la Bienal se presentan también como inquietudes que yacen en Latinoamérica. “Si hablamos de arte en resistencia, debemos hablar de denuncias por más sencilla que sea la pieza”, plantea Villalobos.

Dentro de esa lógica figura Disparo a lo Intangible del Colectivo MÓRULA. Se trata de una fotografía que muestra el Monumento a la Transparencia (erigido en El Salvador por el gobierno) que rinde homenaje a la honestidad y responsabilidad estatal. La escultura se conforma de dos manos extendidas. En la propuesta del colectivo, ambas manos fueron complementadas con otra mano que las apunta con un arma de fuego.

Disparo a lo Intangible del Colectivo MÓRULA es una intervención al Monumento a la Transparencia, ubicado en Santa Tecla (El Salvador)

Óscar Pérez, integrante del colectivo y artista visual, comenta que la imagen presentada en la Bienal en Resistencia da a conocer una resignificación de los puestos en la sociedad, donde es pertinente cuestionar la relación de poder. La pieza en cuestión pretende objetar acerca de la transparencia estatal cuando a la vez, impera la corrupción desde las capas dominantes.

En una línea similar -teñida de política- la guatemalteca Misha Orlandini presenta Memorias Fragmentadas. La obra reúne fotografías, libros y un maletín de su abuelo, quien fue fichado y vigilado por miembros de seguridad desde 1955 hasta 1983. La pieza es una construcción familiar que Orlandini considera de gran significado para ella y su familia.

Varias de las fotografías presentadas se contrastaron entre el archivo familiar de la artista, con algunos del Archivo Histórico de la Policía, mismos que fueron obtenidos por una tía de Orlandini quien laboraba en la entidad. Misha considera que su propuesta dentro de la Bienal en Resistencia es un proceso de reconstrucción que la ha permitido conocer las heridas y vacíos tanto de su familia, como de la historia del país. “Aunque cause dolor, es para mí el comienzo de la sanación”, asegura.

Nuevas fórmulas

Para Misha Orlandini, quien también funge como curadora artística, la narrativa de la Bienal en Resistencia no responde a intereses de espacios institucionales contemporáneos, razón que permite la difusión de otras voces. De igual manera, habla del rol de realizadores y curadores nacionales, quienes han podido mostrar qué está gestándose en Guatemala desde otras perspectivas.

En cuanto a la metodología del proyecto, Orlandini resalta la selección que ha sido mediada desde la Curaduría Comunitaria. La artista menciona que esto ha dejado ver una gestión “más horizontal y colaborativa” a comparación de otros espacios artísticos de similar naturaleza.

Óscar Pérez, del Colectivo MÓRULA, concuerda con las impresiones de la guatemalteca Misha Orlandini.  “Considero que la BER es relevante porque visibiliza los trabajos de artistas y colectivos en la región latinoamericana, a través de propuestas dialógicas alternativas que se generan fuera de los círculos culturales-artísticos tradicionales. En este caso galerías y museos,” concreta.

El salvadoreño cree que este tipo de gestiones culturales traen una interacción más orgánica al público. Considera que estas se basan en el diálogo que termina por empoderar desde las piezas. “El empoderamiento es importante ya que puede generar cambios que movilizan a la reivindicación”, concluye Pérez.

Descubrirse en la calle

Ya que este proyecto busca presentar cuestionamientos para cualquier persona -sin distinción alguna- Rodrigo Villalobos subraya la importancia de no hacer la Bienal en un espacio específico. Las actividades de la Bienal en Resistencia toman lugar en espacios públicos como la Biblioteca Nacional, Casa Celeste, Casa de la Cultura 4 de Noviembre, Sexta Avenida (zona 1), Parque Central, entre otros.

Cada uno de estos, asegura el editor artístico, tienen mucha afluencia diaria y permiten el constante contacto entre transeúntes y las obras. De esta manera la BER se desliga del denominado cubo blanco, un concepto que consiste en la desaparición del contexto en exposiciones de arte en galerías o espacios cerrados para la mejor apreciación de obras. Trece de las piezas dentro de la Bienal toman lugar en espacios públicos. Entre ellas hay performance, intervenciones sonoras, instalaciones, proyecciones en mapping, entre otras.

Otro distintivo de esta propuesta tiene que ver con la documentación de las actividades. Hasta el 30 de octubre podrán apreciarse los vídeos de cada una de las acciones en calle. Las proyecciones se llevan a cabo en la Casa de la Cultura 4 de Noviembre. Además de este registro en tiempo real, también hay exposiciones habilitadas en dicho espacio, así como en Casa Celeste, Casa Roja y las sedes en Quetzaltenango y Chichicastenango.

La Bienal presenta 42 obras de 7 países latinoamericanos

Esta es la selección de artistas de la primera Bienal en Resistencia:

  • Colectivo Loco Sapiens (Colombia)
  • Djassmin Morales / Elda Figueroa (Guatemala)
  • De Mendoza Taca (Guatemala)
  • Mariano González Chavajay (Guatemala)
  • Rafael González Chavajay (Guatemala)
  • Artistas en contexto – Muestra colectiva (Nicaragua)
  • Aiza Samayoa (Guatemala)
  • Marilyn Boror (Guatemala)
  • Colectivo Mórula (El Salvador)
  • Antonio Bravo Avendaño (México)
  • Colectivo Lemow (Guatemala)
  • Anarkiperreo (Guatemala)
  • Allan Raymundo (Guatemala)
  • Luis González Muy (Guatemala)
  • Fidel Caté Tuc-tuc (Guatemala)
  • Miguel León (Guatemala)
  • Esvin Alarcón Lam (Guatemala)
  • René Leonel Vásquez Maldonado (Guatemala)
  • Discordia Travesti (Guatemala)
  • Alejandra Garavito Aguilar (Guatemala)
  • UTOPIX (Venezuela)
  • Inova Walker Morera (Costa Rica)
  • Darex (Guatemala)
  • Fredy Jeremías Araujo / Ernesto Cartagena (El Salvador)
  • Misha Orlandini (Guatemala)
  • Gala Berger (Argentina)
  • Bryan Castro (Guatemala)
  • Susana Sánchez Carballo (Guatemala)
  • Mario Santizo (Guatemala)
  • Wildredo Orellana (Guatemala)
  • Lucía Rosales (Guatemala)

Contenido relacionado:

 

> Muere Javier Darío Restrepo, referente de ética periodística en Iberoamérica

>Premio Nacional de Literatura 2019: Luis Eduardo Rivera habla sobre su libro Tierra adentro

>La cita anual para recordar a Efraín Recinos que une a artistas y deportistas 

0