La veneración del Cristo Negro más allá de Esquipulas

Cada 15 de enero se celebra el Día del Cristo Negro de Esquipulas, advocación católica que tiene gran distintivo en diferentes países de Mesoamérica.

Quirio Cataño creó la emblemática figura del Cristo Negro de Esquipulas, en Chiquimula, Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)
Quirio Cataño creó la emblemática figura del Cristo Negro de Esquipulas, en Chiquimula, Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)

El culto al Cristo Negro de Esquipulas ha perdurado y fortalecido desde hace 425 años, cuando fuera tallada la imagen morena a la que se le atribuyen desde comienzos de su devoción innumerables milagros, que se dieron a conocer durante la época colonial en otros territorios, donde se veneran esculturas de esta advocación y se celebra su día en enero con gran júbilo, especialmente en la región mesoamericana.

La veneración de esta imagen surgió en el municipio chiquimulteco en 1595, cuando el artista Quirio Cataño talla y entrega esta escultura, a pedido de las autoridades de la iglesia, en ese año.

En todo el continente americano, gran número de poblaciones veneran de alguna forma a un Cristo de Esquipulas, donde es el patrón y, en algunos casos, han tomado diferentes nombres y su culto se ha reinterpretado.

Las distancias que se transitaban durante la Colonia hasta Esquipulas eran largas, por lo que las comunidades crearon versiones de imágenes para darles características locales y así ponerlas a la veneración de los habitantes.  refiere Mirna Barrios en su artículo El culto al Cristo Negro de Esquipulas en América Latina y Guatemala (2001). Esas distancias permitieron que el culto al Cristo Negro se difundiera a cientos de kilómetros de su centro principal, tanto hacia el norte como hacia el sur. Debido a las incomodidades del viaje, resultaba más práctico establecer una festividad local.

El Santuario del Cristo de Esquipulas, en Choluteca, Honduras, es un recinto moderno a donde llega gran cantidad de peregrinos cada 15 de enero. (Foto Prensa Libre: Facebook de Santuario Cristo de Esquipulas Choluteca)

Aunque la difusión de la veneración se da casi en sus inicios, esta se consolida durante el siglo XVII. Según documentos de 1797, en Palenque, México, se menciona que entre las festividades hay una dedicada al Santo Cristo de Esquipulas “con vísperas, procesión y misa”, añade Barrios.

Muchas localidades de Chiapas, Oaxaca y Estado de México, en México, veneran réplicas de esta talla, a las que celebran, en su mayoría, en días de enero.

En su artículo De las deidades oscuras prehispánicas a los Cristos Negros mesoamericanos (2015), del antropólogo e historiador Carlos Navarrete, autoridad en las investigaciones de esta imagen, refiere que en México y Centroamérica hay unos 50 lugares con capillas, ermitas, iglesias parroquiales y santuarios en los que se practica el culto al Cristo Negro en sus diferentes advocaciones.

Cristo Negro que se venera en Moroleón, Guanajuato, México, en cuyo escudo de la localidad se incluyó esta imagen. (Foto Prensa Libre: Facebook)

En la obra En la diáspora de una devoción. Acercamientos al estudio del Cristo Negro de Esquipulas (2013), editado por Navarrete,  se expone que la devoción no es nueva en Chiapas —donde se veneran imágenes en lugares como Tecpatán, Tuxtla Gutiérrez, Zinacantán y Tulancá—, con antecedentes que datan de mediados del siglo XVIII,  según documentos del Archivo General Municipal, que dan fe de la presencia de algunas esculturas  de Tapachula, cabecera económica y comercial con Centroamérica, aunque fue a mediados del siglo XX cuando su veneración tomó impulso.

La celebración en Tapachula, que comienza el 6 de enero con novenarios, culmina el 15 de enero con procesión, alabados, música de tambor y chirimía, tamales, danza de los Parachicos y cohetes. La mayor fiesta se celebra en la iglesia de Esquipulitas, en la colonia Las Américas, fundada en la década de 1970, donde se venera un crucifijo traído del santuario chiquimulteco, y donde hayromerías y actos culturales.

La popularidad que alcanzó la devoción a partir del siglo XVI, se debió, principalmente, a una herencia precolombina manifestada en la creencia del poder curativo de la tierra —geofagia—, asociada al culto en Esquipulas, y en el sagrado simbolismo del color negro; en segundo lugar, en la Colonia, por la difusión de la fama de sus curaciones milagrosas, afirma Navarrete en el artículo El Cristo Negro de Esquipulas: origen y difusión (1999).

Sin embargo, mientras su fama y devoción se extendía por Centroamérica y México, otras imágenes de Cristos negros estaban a la vez formando su propio ámbito de influencia, si bien más reducida y regional, al grado que algunos autores creyeron ver en él las manifestaciones locales de Esquipulas, tal como sucedió en Tila y Otatitlán, ambos con santuarios importantes, el primero en Chiapas, y el segundo, en Veracruz.

En Tila, Chiapas, México, se encuentra la imagen morena de un Cristo, en honor del cual hay romería anual en enero. (Foto Prensa Libre: Facebook Santuario Señor de Tila)

En Tila, Chiapas, que significa “lugar negro”, tiene relación directa con costumbres prehispánicas, donde se venera la imagen morena de un Cristo, y se lleva a cabo una romería anual de devotos en enero. El origen de la talla proviene del culto a un dios indígena que fue desplazado y suplantado con la deidad cristiana. Como pieza escultórica, se atribuye su hechura a imagineros guatemaltecos. Su primera cofradía fue fundada en 1752. Según la tradición oral de los choles, la imagen apareció en una cueva situada en el cerro que se alza frente al pueblo, hacia donde se orienta la fachada del templo.

Una estalagmita señala el lugar en donde ocurrió el milagro del aparecimiento. Junto a la cueva se encuentra un banco de arcilla sumamente fina, donde los visitantes extraen pequeñas porciones de “tierra del Señor”, a la que le atribuyen, como es de esperarse, poderes curativos, tal como ocurre en Esquipulas con las tabletas moldeadas con una especie de caolín. La geofagia ritual y medicinal está presente en otros grandes centros de devoción a imágenes también oscuras.

Otra imagen semejante con un posible sustento devocional indígena es el Cristo de Otatitlán, cuyo santuario está asentado en el margen del río Papaloapan, donde existió en época prehispánica un templo dedicado a Yacatecuhtli, deidad de los comerciantes, añade Navarrete.

Entre 1832 y 1853 se registró una lista de pueblos, ranchos y pequeños caseríos que llevan el nombre de Esquipulas en Chiapas, Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Tlaxcala, Durango y Chihuahua.

En Nuestra Señora del Carmen Alto, Oaxaca de Juárez, hay un altar del Señor de Esquipulas. (Foto Prensa Libre: Cortesía Deyvid Molina)

El antropólogo Deyvid Molina, investigador del Centro de Estudios de las Culturas de Guatemala de la Usac, indica que en Guanajuato se encuentran dos santuarios dedicados al Cristo de Esquipulas, uno en el municipio de Purísima del Rincón —cuya imagen mide apenas 10 cm de alto y que perteneció al artista Hermenegildo Bustos— y el otro en Moroleón, donde se le conoce como “El Señor de Esquipulitas”. Algunas referencias señalan que esta imagen fue tallada y llevada por fray Alonso de Velasco en 1805 a la entonces población de Santiago Moroleón y en 1817 se le construyó un templo en su honor. La importancia de la imagen para el pueblo es tan grande, que aparece en el escudo de la población.

En Oaxaca

Existen teorías que refieren que durante el período prehispánico Esquipulas era lugar de peregrinaje para varios pueblos del sur de Mesoamérica, ya que se rendía culto a una deidad protectora del comercio. Puede ser que esta noticia haya llegado a oídos de las autoridades eclesiásticas de finales del siglo XVI y esa sería la razón por la cual la imagen del Cristo fue enviada a Esquipulas, que ha tenido gran devoción en el Istmo de Tehuantepec y otras regiones de Oaxaca, explica Molina.

En Ciudad de Oaxaca de Juárez, la capital del estado, se ubica la parroquia de Nuestra Señora del Carmen Alto, que   alberga un altar con la talla del Señor de Esquipulas. Durante el mes de enero se llevan a cabo actividades religiosas para honrarlo, como tradicional procesión.

También está Esquipulas Xoxocotlán, municipio cercano a la ciudad de Oaxaca de Juárez, donde el Señor de Esquipulas es copatrono del lugar, junto con Santo Domingo de Guzmán, y a quien se le dedican calendas —especie de baile, en el que los danzantes ataviados con indumentarias regionales ofrecen a los espectadores mezcal—. En Tlacolula de Matamoros hay una colonia llamada Emiliano Zapata en donde el Cristo de Esquipulas goza de especial veneración, al llevarse a cabo durante enero varias actividades en su honor como novenas y celebraciones eucarísticas donde se bendicen las canastas y arreglos florales que portaran las personas que participaran en la calenda que se celebra el 13 de ese mes.

En la parroquia de Santa María del Tule, Oaxaca, hay un altar del Cristo Negro, al que le dedican novenas en enero. (Foto Prensa Libre: Cortesía Deyvid Molina)

En la parroquia de Santa María del Tule, otro municipio oaxaqueño, dedicada a la Virgen de la Asunción, hay un pequeño altar del Señor de Esquipulas, en donde a partir del 6 de enero inicia la novena. En la población hay una cofradía que tiene a su cargo la organización y festejos de la referida advocación.

Sin duda alguna, los peregrinos de Santo Domingo Tehuantepec, que forma parte de la región del Istmo, son los más conocidos en Guatemala y, posiblemente, los que le han dado fama a Oaxaca como uno de los centros mexicanos donde existe mayor devoción al Señor de Esquipulas. La mayoría de mujeres peregrinas visten indumentaria tradicional: huipil negro y largas y coloridas faldas. Posiblemente Santo Domingo Tehuantepec fue uno de los primeros lugares de México en donde se enraizó la devoción al Señor de Esquipulas, y prueba de ello es que en el barrio de San Sebastián se construyó una iglesia dedicada a dicha imagen.

Juchitán de Zaragoza es otra de las emblemáticas poblaciones de la región de Istmo. Los juchitecos son grandes devotos del Cristo de Esquipulas desde épocas inmemoriales. En la población se encuentra una parroquia dedicada a esta imagen y cada 15 de enero se le cantan las tradicionales “mañanitas”. También se organiza una “regada” de frutas en honor del Señor de Esquipulas, al decorar carretas con flores, y las personas se visten con la indumentaria tradicional de la región.

En Honduras

Fue a partir de la consagración en 1759 de la imponente Basílica del Señor de Esquipulas y del traslado definitivo de la imagen, además de la fama de sus milagros, que la devoción popular por el Cristo se difundió en forma creciente en las provincias de Centroamérica, indica   Carlos Navarrete en su artículo Un moderno santuario al Cristo de Esquipulas: Choluteca, Honduras. En ese país centroamericano se registran milagros antes de aquella fecha, entre ellos, el ocurrido en 1684 cerca de Puerto Cortés a una mujer que se libró de ser secuestrada invocando a la imagen durante una de las incursiones de los piratas en la costa norte.

Como alternativa para que los creyentes hondureños sin necesidad de salir del país pudieran cumplir con su devoción, en estas  localidades hondureñas se venera esta imagen: Quesailica, San Juan del Caite, San Lucas, Liure, Opatoro, Langue, Esquipulas del Norte, Victoria, El Triunfo, “y el mismo Cristo con otros nombres”: Santa Lucía, conocido como “Señor de Las Mercedes”; Cedros, como “Señor del Buen Fin”; San Antonio de Oriente, como “Cristo Olvidado”; en Intibucá es “Jesús de Otoro” o “Señor de Quelala”, y en Moroceli lo llaman “Señor de las Aguas”.

Las jerarquías católicas de Guatemala y Honduras han confluido en Esquipulas, como quedó evidenciado en los actos litúrgicos durante la dedicación del templo en 1759, cuando acudió el doctor don Diego Rodríguez de Rivas y Velasco, obispo de Comayagua y del Consejo de su Majestad, quien lo bendijo oficialmente.

Imagen del Cristo Negro de Esquipulas de Chimayó, Nuevo México, que comenzó a venerarse a principios del siglo XIX. (Foto Prensa Libre: colonialmexicoinsideandout.com)

Navarrete considera al Santuario del Cristo de Esquipulas en Choluteca el más moderno de Centroamérica, ubicado en un barrio marginal de esa ciudad hondureña, El Porvenir. En este lugar el culto era disperso, pero dio un giro con el arribo de misioneros canadienses en 1989, cuando comenzaron a celebrar su fiesta en enero. En 1995 se erigió un templo y se celebró la novena ante una imagen nueva del Cristo de Esquipulas que las autoridades de la iglesia encargaron a Sevilla. El anterior crucifijo que se veneraba anteriormente fue donado en la década de 1980 por doña Concepción Reyes a El Porvenir, que lo convirtió en su patrón.

Frente a la iglesia hay un amplio espacio donde se instalan juegos y ventas cada 14 y 15 de enero, donde convergen unos 2 mil 500 devotos.

En Estados Unidos

Uno de los centros más importantes de devoción del Cristo de Esquipulas es el Santuario de Chimayó, Nuevo México, EE. UU., donde comenzó el culto desde 1810, introducida por Bernardo Abeyta, quien le mandó a construir una capilla entre 1813 y 1816 sobre un adoratorio indígena. Este lugar recibe cada año a unos 300 mil peregrinos, se asevera en el sitio web del santuario, de donde se obtiene un lodo al que se le atribuye poder curativo. El 15 de enero llegan peregrinos del norte de México y de Estados Unidos.

También en ese país hay otras réplicas en Arizona, Washington y Chicago, pero una de las que atrae es el llamado “Cristo mojado”, de la parroquia de Santa Cecilia, en Los Ángeles, California. Se le adjudicó este nombre por el hecho de haber llegado en el 2002 de manera ilegal a EE. UU. desde Guatemala, donde fue tallado, gracias a un fondo reunido por devotos. Se considera un milagro que haya logrado pasar el muro intacto, con la ayuda de indocumentados, circunstancia que dio origen a su sobrenombre.

Una imagen del Cristo de Esquipulas albergada en la iglesia Santa Isabel de Hungría, en Oakland, es venerada por guatemaltecos católicos, quienes la llevan en hombros el domingo más próximo al 15 de enero, acompañada de música de marimba, comida tradicional nacional y danzas folclóricas. La escultura fue llevada por monseñor Álvaro Ramazinni en el 2004.

En El Salvador y Costa Rica

Uno de los lugares más concurridos donde se venera al Cristo de Esquipulas en El Salvador y se celebra su fiesta patronal el 15 de enero es Juayúa, Sonsonate, donde hay cofradía y procesión. Según el artículo La fiesta del Cristo Negro en Juayúa, de la antropóloga Marielba Herrera Reina (2013), el santuario del Cristo Negro de Juayúa recibe a peregrinos para agradecer favores recibidos, pedir un milagro o cumplir una promesa. La réplica que en ese lugar se venera ya existía en 1775 y se le consideraba milagrosa; sin embargo, algunos historiadores la ubican hacia 1670, cuando “los padres franciscanos hicieron aparecer al pie de un frondoso rosal la imagen de un Cristo Negro”, donde erigieron una ermita.

En Costa Rica, una de las peregrinaciones más famosas en ese país se lleva a cabo en Alajuelita, cantón de San José, de donde sale una procesión del Cristo de Esquipulas el 15 de enero. La primera imagen de esta advocación fue mandada a tallar por vecinos en 1884, quienes le construyeron una iglesia que en 1907 el papa San Pío X elevó a Santuario Nacional. En los primeros días de enero los festejos en honor de la imagen incluyen ferias artesanales, bailes y juegos mecánicos.

La noche del 14 sale procesión en la cual varias personas llevan listones morados sujetados a un extremo de la imagen, los cuales son conocidos como  ”medidas”,  y se  comprometen a ir orando en silencio durante el recorrido procesional, indica Molina. Luego de su ingreso al santuario, las cintas se cortan y los fragmentos se regalan a los asistentes. Esta advocación también se venera en la iglesia del Cristo de la Agonía, en Alajuela: templo de El Carmen, en Heredia; y en la iglesia del Dulce Nombre, en Cartago.

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