Mafalda cumple 55 años y compartimos sus frases más célebres

Mafalda hizo su primera aparición de Mafalda, el 29 de septiembre de 1964 en la revista Primera Plana. Este domingo cumple 55 años.

Un retrato de Mafalda y todos los personajes del comic de  Quino (Foto Prensa Libre: EFE/Leo La Valle)
Un retrato de Mafalda y todos los personajes del comic de Quino (Foto Prensa Libre: EFE/Leo La Valle)

Sin duda, Mafalda, que se caracteriza por su pelo oscuro y cara redonda, aún sigue encantando a nuevas generaciones gracias a su ingenio y su lenguaje mordaz.

Su personalidad es lo que más llama la atención: cuestionadora, ingeniosa y rebelde. Siempre está preocupada por la humanidad y la paz mundial. Estas cualidades hicieron que Mafalda trascendiera los márgenes de las tiras cómicas y marcara a numerosas generaciones.

Mafalda fue traducida a casi una veintena de idiomas, donde sus preguntas –muchas que no pierden actualidad– desnudan las contradicciones de “los adultos”, desde la educación formal hasta las convenciones sociales y la administración política del mundo.


Mafalda llegó hasta los dibujos animados. (Video Prensa Libre: Tomado de YouTube)

SUS FRASES CÉLEBRES

Mafalda ha reflexionado sobre el mundo, la condición humana y la política, como ninguna otra lo había hecho antes.

  • “Paren el mundo, que me quiero bajar”.
  • “Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante”.
  • “Lo malo de la familia humana es que todos quieren ser el padre”.
  • “Ya que amarnos los unos a los otros no resulta, ¿por qué no probamos amarnos los otros a los unos?”.
  • “¿No sería más progresista preguntar dónde vamos a seguir, en vez de dónde vamos a parar?”.
  • “¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?”.
  • “No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta”.
  • “Si vivir es durar, prefiero una canción de The Beatles a un Long Play de los Boston Pops”.
  • “La sopa es a la niñez lo que el comunismo a la democracia”.
  • “¿Pensaron alguna vez que si no fuera por todos nadie sería nada?”.
  • “Todos creemos en el país, lo que no se sabe es si a esta altura el país cree en nosotros”.
  • “Algún día me sentaré a analizar quien me enferma más: si Susanita o la sopa”.
  • “¿Y por qué habiendo mundos más evolucionados yo tenía que nacer en éste?”.
  • “Siempre es tarde cuando la dicha es mala”.
  • “El drama de ser presidente es que si uno se pone a resolver los problemas de Estado no le queda tiempo para gobernar”.

HISTORIA
Mafalda estuvo vinculada con una frustrada campaña publicitaria
, ya que a Quino le encargaron en 1963 una historieta para promocionar una línea de productos electrodomésticos llamados Mansfield.


A los 50 años Mafalda sigue siendo la misma. (Video Prensa Libre: AFP)

El nombre de algunos personajes debía comenzar con la letra eme. Para bautizar a la famosa niña que odia la sopa y ama la música de The Beatles, se inspiró en una bebé de la película Dar la cara (1962), basada en la novela homónima de David Viñas.

El dibujante conservó algunas tiras y Mafalda vio oficialmente la luz por primera vez hace medio siglo en el semanario Primera Plana, junto con sus padres, una típica familia de clase media argentina.

Se mudó a las páginas del periódico El Mundo en marzo de 1965, época en que comenzaron a acompañarla amigos como Manolito, Susanita o Miguelito y Felipe.

Tras una pausa de varios meses por el cierre de El Mundo, Mafalda habitó desde junio de 1968 en el semanario Siete días, con su familia conmocionada por el nacimiento de su hermanito Guille. Luego apareció otra amiga, la revolucionaria Libertad.

Una ilustración Quino y Mafalda al cumplir Quino 85 años.  En el 2019 el caricaturista tiene 87. (Ilustración: Prensa Libre).

A fines de 1966 se publicó la primera compilación de las tiras en Argentina con un éxito rotundo, ya que agotó cinco mil ejemplares en apenas dos días.

En junio de 1973, el maestro del humor gráfico tomó la decisión de ya no publicar historietas de su personaje más famoso. “Casi diez años dibujando lo mismo, diciendo que el mundo no funciona, que las guerras son malas, todo el mundo lo sabe ya. Dije ‘bueno basta'”, explicó.

Quino siguió trabajando como humorista gráfico en los años siguientes, mientras la imagen de Mafalda acompañaba ocasionalmente diversas campañas sociales, por ejemplo de Unicef y la Cruz Roja Española, y también se convertía en dibujo animado. Pero la historieta nunca dejó de reimprimirse ni de ser traducida.

Mafalda se multiplicó en innumerables objetos de mercadeo y ya forma parte del paisaje urbano de Buenos Aires, Argentina. Tiene su propia plaza en el barrio de Colegiales y una estatua en San Telmo. Se la puede ver pintada asimismo en murales callejeros, comercios y quioscos de diarios, ya sea por artistas independientes o improvisados.

 

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