Al filo de nuestra fe

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Este cálido ambiente, que año con año vivimos, penetra de alguna manera en nuestras vidas, y con muchas reflexiones nos lleva a episodios especiales que nos remontan a la historia de un pasado, que no por lejano, sobrevive a los siglos.

La pregunta que hombres y mujeres siguen haciéndose, cuando la fe no es suficiente para creer, es: ¿Está o no está Dios entre nosotros? Éxodo 17:8. Entonces, lo más importante y la respuesta es: Reforzar nuestra fe y para conocer mejor un acontecimiento universal que ha trascendido los siglos, es necesario reforzar nuestro entendimiento.

Se dice que tener fe es creer cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Que tener fe es buscar lo imposible, es aceptar los designios de Dios, aunque no los entendamos. De ahí, que la pregunta ¿Está o no está Dios entre nosotros? Solo la pueden responder los verdaderos cristianos, para quienes es el Ser Omnipotente, el único que puede llenar ese vacío enigmático que está reservado para Él en nuestro corazón.

Los que esperamos con fe, bendecimos los planes de Dios y abrimos nuestro entendimiento para conocer sus propósitos. Ahora, estamos recordando una parte importante de la historia sagrada de los siglos, cuando se conmemora la celebración de la Pascua Cristiana. Esta fecha que puede variar, pero la Resurrección debe celebrarse el primer domingo, después del plenilunio, a la luz del calendario solar gregoriano. Así, la semana mayor, las pascuas cristianas, se celebran siempre en marzo o abril.

Sabemos que estas fechas también coinciden con las Pascuas Judías —Pésaj— aunque los judíos celebran en este tiempo su salida de Egipto cuando fueron liberados de la esclavitud por medio de Moisés. De hecho, la coincidencia nada tiene que ver con las Pascuas Cristianas.

Ciertamente, la celebración de la Semana Santa es una decisión personal. Los devotos, la viven con pasión e intensamente, según su disciplina religiosa. Pero en todo caso, siempre se recuerda la vida de aquel siervo manso y humilde llamado Jesús, el Hijo de Dios, que es seguido por millones de seres en el mundo.

Por otra parte, quienes toman la Semana Santa para recrearse y disfrutar las vacaciones tienen todo su derecho, pero no deben olvidarse de llevar a —donde vayan— la presencia de Cristo en su corazón, para que resguarde su camino y para que en todo lo que hagan les vaya bien.

El peligro siempre está latente en todas partes, especialmente en esta época, cuando lo excesos de velocidad y el alcohol están en los caminos y ocasionan fatales accidentes. Pero el que se encomienda a Dios con fe, para que cuide su salida y su entrada, regresará a su hogar en paz y disfrutará de unas merecidas vacaciones. Bendiciones para todos, los que viajan y los que se quedan en sus casas gozando de la tranquilidad de sus hogares.

rina.montalvo@gmail.com