Escuche a sus hijos

El estrés diario, los conflictos familiares y el acoso escolar son algunas de las causas que pueden alterar la salud emocional de niños y niñas, situaciones que, si no se tratan a tiempo, pueden provocar depresión.

Archivado en:

depresiónpsicología
Los niños y las niñas necesitan sentirse seguros y protegidos en el núcleo familiar.
Los niños y las niñas necesitan sentirse seguros y protegidos en el núcleo familiar.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, más de 350 millones de personas en el mundo padecen depresión, una enfermedad que también puede afectar a niños y adolescentes.

“Anteriormente se creía que la niñez era sinónimo de felicidad, pero no es así. Los menores de edad también sufren y tienen problemas. Aunque los adultos vean esos conflictos como insignificantes, en el mundo de los pequeños son importantes”, explicó ayer Mónica Franco, psicóloga de la Clínica MIND, durante El Consultorio, que se transmite por las plataformas digitales de este matutino.

Causas

A criterio de Franco, existen muchos factores que influyen en la depresión infantil; sin embargo, los más frecuentes son problemas familiares —divorcio o separación— y muerte de un ser querido. “A veces no se habla en forma adecuada con los pequeños y ellos no logran asimilar qué pasa en el hogar”, agregó.

Otras causas podrían ser abuso sexual o violencia física, acoso escolar y altas exigencias en la vida académica.

¿Qué hacer?

Ante cualquier cambio drástico de conducta, lo primero que deben hacer los padres es acercarse a sus hijos y establecer un diálogo para que los pequeños se expresen sin miedos. “Luego de entender cuál es la situación, lo ideal es buscar ayuda profesional, ya que un psicólogo dará un diagnóstico certero y recomendará la terapia adecuada”, concluyó Franco.

Señales de alerta

La poca tolerancia y la frustración ante situaciones cotidianas son síntomas de que un niño puede tener alguna alteración emocional.  Otras señales de alerta son irritabilidad, problemas del sueño —insomnio o demasiado cansancio— y trastornos en la alimentación —pérdida de apetito o comer en exceso—. “También hay que prestar atención cuando nuestros hijos se muestran apáticos en actividades que antes disfrutaban”, recomendó Mónica Franco.

Consejos para padres

Para prevenir la depresión en los niños y garantizarles una salud emocional equilibrada, los padres deben establecer una excelente comunicación entre todos los integrantes de la familia. “Los elogios y las palabras de afecto ayudarán a que nuestros hijos tengan una autoestima fuerte”, agregó Franco. También deben aprender sobre inteligencia emocional, para que luego puedan enseñarles a sus pequeños cómo controlar sus sentimientos.

En las redes

La audiencia de Prensa Libre hizo varias consultas.

  • ¿Desde qué edad se puede  detectar la depresión?

Entre los 2 y 5 años los niños aprenden a conocer y controlar sus emociones, pero aún no tienen la suficiente habilidad verbal para expresar sus sentimientos. Un diagnóstico certero se puede dar a partir de los 6 años de edad.

  • Mi hijo de 3 años se muerde mucho las uñas, ¿esto puede ser síntoma de depresión?

Se recomienda evaluar en qué situaciones ocurre esta conducta, ya que simplemente puede ser un mal hábito. En ocasiones también puede ser un comportamiento aprendido. Si en casa hay conflictos familiares que pueden afectar la salud emocional del  pequeño, lo ideal es buscar ayuda profesional.

  • ¿Qué puedo hacer si mi hija ya no quiere ir al colegio, pues tuvo una mala experiencia con una maestra y piensa que las demás serán iguales?

Lo primero que hay que hacer es ponerle ejemplos positivos de maestras anteriores. Otra recomendación es hablar con ella y explicarle que los sucesos negativos no siempre se repiten.

  • Mi hijo de 8 años come muy poco y siempre está pensativo o callado. ¿Esto puede ser una señal de alerta?

El primer paso es acudir con un pediatra para destacar alguna enfermedad física. Si no hay ninguna dolencia orgánica, los padres tienen que analizar en qué momentos también presenta esta conducta, con el fin de identificar cuáles son los factores que influyen en este comportamiento. 

  • ¿Qué puedo hacer si mi hijo ya no quiere jugar futbol, puesto que un niño mayor lo molesta?

Lo mejor es enseñarles a nuestros hijos habilidades sociales que les permitan solucionar, por sus propios medios, conflictos con sus compañeros.