Fracturas, huesos rotos, fisuras ¿conoce todos los cuidados que necesita?

Los accidentes y caídas podrían provoca una fractura. El seguimiento médico y los cuidados en casa son indispensables para lograr recuperarse.

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Fracturas, huesos rotos, fisuras ¿conoce todos los cuidados que necesita?
Por lo regular muñecas, brazos y piernas son lugares frecuentes en que se presentan fracturas. (Foto Prensa Libre: Tima Miroshnichenko)

El escenario de un accidente marca la vida y en especial si deja huesos rotos. La visita al hospital o a un médico es indispensable y una radiografía, en la mayoría de casos, será el punto importante para determinar qué tan grave es la situación.

Cada paciente tendrá su propio camino a recorrer según el diagnóstico, pero lo cierto es que la vida tiene una pausa, necesita armarse de mucha paciencia y el apoyo de amigos y familiares es esencial para retomar actividades o moverse con más facilidad durante las semanas que llevará que los huesos retomen su posición.

En el momento del accidente el ideal es que no mueva al paciente.  Lo mejor es llamar a un especialista o a alguien que tenga conocimiento de primeros auxilios para evitar más lesiones.

Es importante comprender que todos los tejidos del cuerpo tienen capacidad de regenerarse cuando se lesionan.  Desde el momento que esto sucede se producen células y sustancias que ayudan a la reconstrucción de tejidos, esto incluye los huesos.

Carlos Guzmán Curley, traumatólogo explica que el objetivo de un procedimiento quirúrgico para una factura es movilidad temprana, mantener fuerza y que la articulación no se ponga rígida.  No todas las fracturas son quirúrgicas y algunas se pueden tratar de manera ortopédica por medio de yeso, depende de las expectativas del paciente y de la edad.

En el caso de las quebraduras de cadera, la gran mayoría de pacientes que atiende con esta experiencia están arriba de los 70 años y en su mayoría son mujeres, una buena parte padece de osteoporosis y es en ese momento que se diagnostica esta condición.

Cecilia López, directora ejecutiva de la Asociación Grupo Ermita Alzheimer Guatemala habla también de las personas de la tercera edad que tienen alguna demencia, para quienes es indispensable una radiografía frente a las caídas, ya que en ocasiones ellos no se quejan.

Es preciso comprender que la mayoría de personas llegan al máximo nivel de su masa ósea después de los 30 años, pero a medida que envejecen, esta se empieza a perder, en especial cuando las mujeres llegan a la menopausia.

Se ha establecido que las fracturas óseas en la columna o la cadera están entre las mayores complicaciones de la osteoporosis y se dan fracturas por fragilidad. Los expertos explican que no siempre una caída es la que provoca la fractura, en pacientes con osteoporosis ésta ocurre por actividades como caminar, levantarse o girar en la cama, entre otras situaciones cotidianas.  Guzmán Curley explica que este último escenario sí requiere de una intervención quirúrgica.

En cualquier edad después del accidente el ideal es tener del 24 a 48 horas de reposo y mantener en lo posible la extremidad afectada en alto, lo cual ayuda a disminuir la inflamación y es necesario tomar los medicamentos y cada una de las indicaciones del profesional en salud.

Si la persona no tiene paciencia y llega a remover el yeso antes de tiempo o no toma las medidas recomendadas podría hacer que el hueso no pegue en la posición correcta y que luego tenga que someterse a cirugía para responder a este problema.

Cuidados en casa

Al seguir las instrucciones del médico podría recomendarse después de 48 horas tener algunos movimientos leves.  Existen algunos cambios importantes a considerar en casa:

  • Si es cirugía no manipule demasiado tiempo la herida y si tiene yeso evite introducir cosas entre la piel y el yeso.  De lo contrario se podrían provocar heridas internas, que se desarrolle un hongo u otras condiciones.
  • Mientras se usa yeso procure tener poca actividad para no generar sudor, ya que esto provoca picazón.
  • Actualmente existen yesos que se pueden mojar, pero si utiliza uno que usa algodón hay que cubrirlo a la hora de bañarse y no meterlo directamente al agua por muy cubierto que se encuentre.  Esta zona es mejor asearla con un baño de esponja alrededor para no mojarla.
  • Busque ayuda médica si el dolor es más intenso que el mismo accidente, si los dedos están hinchados y no se pueden mover con la propia fuerza.  Esto indica que algo más está pasando.
  • En tiempo de frío si se tienen materiales como clavos o placas dolerá un poco porque los tejidos del cuerpo se calientan por medio de la circulación y la placa no permite esto. Si está cercana a la piel producirá un poco de incomodidad.  De lo contrario, no se debería tener ningún dolor.
  • Es posible que el médico requiera de una radiografía adicional para revisar el proceso de recuperación.   No intente quitarse el yeso usted mismo y siempre acuda a un profesional.

 

Fisioterapia

En algunos se recomendará la terapia física para recuperar el movimiento y la fuerza de partes fundamentales del cuerpo después de una lesión o fractura.  Guzmán Curley menciona que en promedio podrían requerirse de 10 sesiones, aunque este número varía en cada caso.

La fisioterapia ayuda a acelerar el proceso de recuperación. Marbella Reyes, licenciada en fisioterapia y directora de servicio docente de Ipeth en la Universidad Galileo, comenta que se tienen objetivos específicos para ayudar al proceso de recuperación de la fractura.

“Cuando el paciente esta inmovilizado, por lo regular tiende a desesperarse durante el proceso que podría requerir de seis a ocho semanas, según el tipo de lesión”, dice Reyes, quien también comenta que  es necesario cumplir con estos tiempos.

Asista a sus sesiones de fisioterapia para asegurar su proceso de rehabilitación. (Foto Prensa Libre: Pexels)

Depende del segmento lesionado. se buscará disminuir los efectos de la inmovilización por medio de abordajes de programas de ejercicios, agrega Reyes.  En los niños por estar en un proceso de crecimiento la recuperación podría ser mucho más rápida mientras que en los adultos mayores los procesos son degenerativos y esto influirá en la recuperación.

De igual manera, un caso especial sería un deportista y según donde sea la lesión se podría sugerir que aunque tenga inmovilizado una parte sí haga un tipo de reposo activo en el que utilice las otras áreas de su cuerpo y siga de alguna manera su preparación física, dice Reyes.

En la sesión de fisioterapia podría requerir electroterapia analgésica, el magneto, contraste de frío o calor, entre otras soluciones disponibles.  La gran finalidad es evitar todas las complicaciones que conlleva el tener una fractura.

 


Prevenir y fortalecer los huesos

Sin duda, el movimiento es una clave para fortalecer los huesos.  Además se incrementa la fuerza muscular, la coordinación y el equilibrio físico.  Se ha comprobado que quienes mantienen una actividad física regular tienen una mayor densidad ósea y esto a largo plazo evita fracturas y caídas, dice Guzmán Curley.

Así que es tiempo de buscar su rutina de ejercicios que vaya desde cargar su propio peso, correr, subir gradas, bailar o incluir pesas.  Entre las sugerencias para ejercitarse están las sentadillas y lagartijas entre otros.  Los ejercicios en el agua también son recomendados.

Antes de comenzar una rutina es importante consultar con un médico para recibir la orientación y en especial cuando se tienen condiciones especiales de salud.

El consumo de ciertos alimentos y el recibir suficiente luz solar ayudará a fortalecer los huesos. (Foto Prensa Libre: cottonbro/Pexels)

También es importante prestar atención a la nutrición y consumir calcio y vitamina D.  Esta vitamina ayuda al cuerpo a absorber el calcio.

Las personas que consumen vitamina D en cantidad muy escasa pueden tener huesos débiles, delgados y frágiles, un trastorno que se denomina raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos.

Además, la vitamina D es muy importante para el cuerpo de muchas otras formas. Los músculos requieren esta vitamina para el movimiento. Por ejemplo, los nervios la necesitan para transmitir mensajes entre el cerebro y cada parte del cuerpo, y el sistema inmunitario emplea la vitamina D para combatir los virus y bacterias que lo invaden.

Los pescados grasos, como el salmón y el atún se encuentran entre las mejores fuentes de vitamina D. El hígado vacuno, el queso y la yema de huevo contienen cantidades menores.  También se tienen alimentos fortalecidos con esta vitamina.

La piel produce vitamina D al exponerse directamente a la luz solar. Simplemente una exposición de 5 a 10 minutos al sol es vital para fomentar su producción natural.