Hipertensión en el embarazo, un factor a tomar en cuenta durante sus chequeos prenatales

La hipertensión inducida por el embarazo es una enfermedad peligrosa que puede afectar a la madre y al bebé. Conozca las consecuencias y cómo prevenirla.

La hipertensión en el embarazo puede ser de alto riesgo para la madre y el bebé. (Foto Prensa Libre: Servicios).
La hipertensión en el embarazo puede ser de alto riesgo para la madre y el bebé. (Foto Prensa Libre: Servicios).

El portal meadlineplus indica que la presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Por lo que la presión arterial alta, o Hipertensión arterial, es cuando esta fuerza es demasiado alta.

De acuerdo con Silvia Martínez Guzmán, máster en ginecología y obstetricia, “la hipertensión en el embarazo es la elevación de la presión arterial mayor o igual a 140 MM HG de sistólica y/o 90 MM HG de diastólica, medida en dos ocasiones diferentes, con intervalo de 6 horas. Puede presentarse únicamente como elevación de la presión en forma leve o puede llegar a ser presión arterial severa”.

Cuando una mujer embarazada padece de hipertensión arterial es importante prestarle mucha importancia y tener un control minucioso, ya que los procesos hipertensivos son una de las principales causas de morbimortalidad materna y del bebé.

La ginecóloga y obstetra Sabrina Rodríguez, explica que las mujeres que presentan altos factores de riesgo de hipertensión en el embarazo son aquellas que padecen de sobrepeso, colesterol alto, mala alimentación e hipertensión crónica previo a  estar embarazadas.

El chequeo prenatal constante es importante para controlar los posibles riesgos de la hipertensión inducida por el embarazo. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Tipos de hipertensión en el embarazo

Los expertos señalan que existen diferentes tipos de hipertensión en el embarazo. Para su clasificación se toma en cuenta la edad gestacional en la que es detectada y los síntomas que puedan presentarse.

Hipertensión gestacional:  Es la presión alta que se da durante el embarazo y se detecta después de las 20 semanas. Normalmente no presenta síntomas, ni riesgos para la madre y el bebé. Es común que la presión arterial se normalice en las próximas 12 semanas después del parto.

Hipertensión crónica: Según Martínez Guzmán, es la presión alta que se diagnostica previo al embarazo o después de las 20 semanas. En algunos casos, varias mujeres no saben que padecen de hipertensión hasta que realizan el control prenatal.

Preeclampsia: Este es uno de los tipos de hipertensión más peligrosos durante el embarazo porque puede poner en riesgo la vida de la madre y del bebé. Se presenta después de las 20 semanas de gestación y puede provocar daños en el riñón, cerebro e hígado.

De acuerdo con Rodríguez, debido a que la hipertensión es inducida por el embarazo, es hasta la semana 20 en la que se presentan los síntomas porque “es el pico alto, en donde el crecimiento del bebé hace que la presión arterial se eleve”.

La profesional clasifica la preeclampsia como: leve, moderada y severa. La preeclampsia leve es aquella en la que la presión arterial se encuentra en 140/90 mm Hg. En la moderada, la presión arterial se encuentra en 140/100 mm Hg, y la severa es aquella arriba de 140/110 mm Hg.

Para el profesional Retana, el hecho de que los síntomas se den después de las 20 semanas de gestación es un parámetro clínico importante porque toda hipertensión que se da en este tiempo es inducida por el embarazo y puede ser clasificada como preeclampsia o eclampsia.

Eclampsia: “Son una o más convulsiones asociadas a la preeclampsia. Es una emergencia obstétrica, con un alto riesgo para la madre y el feto”, explica Martínez Guzmán.

Síntomas

Cuando una mujer padece de síntomas como: dolor de cabeza intenso, visión borrosa o pérdida temporal de la visión, sensibilidad a la luz o dolor en la parte superior del abdomen, es importante que se comunique con su médico, ya que estos padecimientos pueden ser síntomas de hipertensión gestacional o preeclampsia.

Además, Martínez Guzmán agrega que algunas mujeres pueden padecer de hinchazón en manos y pies, sin embargo, este síntoma no es alarmante porque otras mujeres también lo presentan aunque no padezcan de hipertensión. Sin embargo, siempre es recomendable consultar al médico para que se realice el chequeo adecuado.

El dolor de cabeza fuerte y constante podría ser síntoma de preeclampsia. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Consecuencias

Martínez Guzmán indica que las consecuencias de la preeclampsia van a depender de la severidad y de la edad gestacional en la que sea detectada. Sin embargo, entre las más comunes se encuentra:

  • Falta de oxigenación placentaria
  • Preeclamsia sobreagregada en madre hipertensa crónica
  • Desprendimiento placentario: la médica indica que las pacientes que presentan preeclampsia severa tienen más riesgo de padecer desprendimiento placentero, hemorragia cerebral o eclampsia.
  • Restricción del crecimiento intrauterino
  • Lesiones a órganos blancos
  • Enfermedades cardiovasculares a futuro para la madre
  • Parto prematuro
  • Síndrome Hellp: ocurre cuando la mujer padece daños al hígado y células sanguíneas. Es una de las consecuencias más graves que se pueden presentar.

Respecto a las consecuencias que puede padecer el feto se puede mencionar el Retardo del Crecimiento Intrauterino, es decir que puede nacer con bajo peso ya que los vasos sanguíneos de la placenta se ven estrechos, explica la ginecóloga y obstetra Rodríguez. “Es importante prestare atención a la hipertensión, porque si uno o se da cuenta como médico que la paciente es hipertensa, entonces el bebé puede tener bajos niveles de líquido amniótico o puede nacer con muy bajo peso. Incluso, puede morir”, dice la experta.

Tratamiento

Respecto a un tratamiento preventivo, el ginecólogo y obstetra Ronaldo Retana indica que este puede llevarse con Omega 3 y calcio. Sin embargo, no se garantiza que las mujeres que lo consuman no puedan padecer de esta enfermedad.

Por su parte, Rodríguez indica que la hipertensión puede ser controlada con antihipertensivos, buena alimentación, ejercicio y reposo en casa. Además, es importante el control prenatal y llevar un monitoreo de que los medicamentos sí están haciendo efecto.

“Estos cuidados se tienen que tener durante todo el embarazo y después. Esto se vuelve una enfermedad multidisciplinaria donde debe estar su obstetra y cardiólogo porque se tiene que estar atento para que no dé otro tipo de enfermedades, como diabetes”, señala Rodríguez.

Hacer reposo y una buena alimentación ayudan a los síntomas de la preeclampsia. (Foto Prensa Libre: Servicios).

 

El bebé, cuando la madre está controlada, toma antihipertensivos, hace reposo y tiene buena alimentación, debe mejorar. Además, se hacen pruebas de bienestar fetal porque es necesario saber la integridad del bebé. También se debe llevar control de las proteínas en la orina.

“El tratamiento va a depender del tiempo de gestación y viabilidad del feto. El monitoreo con pruebas de bienestar fetal es lo que nos indica en qué momento debemos resolver el embarazo. El tratamiento médico es únicamente para controlar la hipertensión en su momento, pero si el bebé tiene riesgo o si ya está insuficientemente viable, entonces podemos proceder a realizar el parto o cesárea”, concluye Retana.

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