Salud y Familia

La autobiografía: ¿Para qué me sirve narrar mi historia?

Hablar de nuestra vivencias y hacer una introspección de la vida nos ayuda a reforzar la inteligencia emocional.

La autobiografía: ¿Para qué me sirve narrar mi propia vida?

Escribir nuestra historia funciona como una radiografía emocional que nos permite hacer conciencia de nuestra realidad. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Leer la vida de personajes relevantes, sus vivencias, aventuras y aprendizajes suele ser una experiencia que nutre. Dependiendo del autor podemos aprender de su historia y aplicarlo a nuestra vida. Sin embargo, cuando se trata   de nosotros puede que nos de miedo relatar nuestras experiencias al ponerle nombre a situaciones que marcaron nuestro rumbo.

Una autobiografía es un relato propio en dónde se aborda la vida y el recorrido de las personas. Es una de las ramas del subgénero de la narrativa que se conoce con el nombre de “autoficción”. También es una nueva forma de confesarse y otra modalidad de conocer al yo esencial de cada persona. Las memorias, plasmadas en una autobiografía, son cada vez más populares en virtud de las circunstancias sociales en las que nos desenvolvemos ya que al relatar nuestra experiencias desde el yo, nos vuelve vulnerables, según explica la escritora Gloria Hernández.

Este relato no necesariamente debe escribirse desde el nacimiento. Se puede hacer un recorrido de cada etapa de la vida, enfocando un periodo específico con el propósito de narrar un legado. El deseo de escribir una autobiografía nace de la intención de trasmitir partes de la historia personal que se quiere que otros conozcan, con la intención de compartir las lecciones valiosas   aprendidas.

La idea de narrar nuestra vida no necesariamente tiene que orientarse a una publicación. “Puede ser el deseo de dejar un legado, hablar sobre nuestra historia a nuestros descendiente y familia, o bien, puede ser solo un aprendizaje” comenta la escritora y también socióloga Denise Phé-Funchal.

La entrevistada señala que muchas personas sienten la necesidad de reconocerse, reconstituirse, hacer el recuento de los daños y de los hallazgos. Tienen ese deseo de seguir existiendo, aunque sea plasmados en un papel y recurren a la autobiografía para realizar esta narración.  

¿Por dónde empiezo?

Generalmente al escribir una autobiografía nosotros decidimos qué contar. Es importante tener claro cuáles partes de la vida vamos a relatar y queremos que otros conozcan. Para esto existen varias formas de comenzar a relatar las vivencias. Se puede iniciar con una presentación personal y el objetivo de la narración, o bien, empezar con el relato de la vida para brindarle un contexto al lector. 

“En general, prefiero la naturalidad de la anécdota a otras maneras más complicadas.  Muchas veces, cuando las personas empiezan a escribir una autobiografía, utilizan un lenguaje acartonado, que ellos consideran literario y entonces, el producto ya no es tan agradable de leer”, opina Hernández.

Otra forma de arrancar la autobiografía es contando un evento específico que haya sido desencadenado de una transformación personal. Muchas veces se inicia desde un punto determinado de nuestra historia y se desarrolla de manera cronológica.

Es posible que queramos narrar solamente un área de nuestra vida, ya sea personal o profesional, aunque según comparte Phé-Funchal, la vida no se delimita: “En algún momento dentro del relato siempre se va a llegar a hablar de otras áreas”.

La autobiografía: ¿Para qué me sirve narrar mi propia vida?
Cuando escribimos nuestra historia le damos nombre a vivencias que permiten conocernos y abrazarnos de una mejor manera para sanar. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

La escritura autobiográfica es un ejercicio sano para narrar vivencias negativas. Los altibajos, los errores, las caídas, las derrotas proveen lecciones importantes a quienes los vivimos. Phé-Funchal comenta que en la narración se puede acudir a la dulcificación de la historia, suavizando algunas partes de la vida. Incluso no es necesario desnudarse frente a los demás. “Al final una autobiografía es una autoficción y una narración muy propia”, comparte la escritora. No hay una época oficial o determinada para escribir una autobiografía, ya que las vivencias personales surgen en diferentes momentos. “Se escribe cuando se tiene algo que decir” apunta Gloria Hernández.  

Normalmente una autobiografía se relata en primera persona, ya que esta forma acerca al lector. Aunque la literatura también permite el juego y la combinación con una tercera, estos escritos van narrados desde el yo. Los dos géneros en los que generalmente se escriben las autobiografías son la novela y el ensayo literario.  Phé-Funchal considera que también se puede tomar en cuenta la crónica y la poesía moderna de verso libre. La escritora considera que además de tener un objetivo claro, la autobiografía debe crear momentos de tensión narrativa que sean atractivos para el lector.

La escritura como herramienta curativa

A nivel general, escribir tiene varios beneficios como la claridad del pensamiento, la expresión libre, la comunicación efectiva tanto a nivel profesional como personal, la creatividad y la resolución de problemas, a partir del registro de experiencias y recuerdos. Escribir pone en funcionamiento la parte artística de las personas y activa la parte creativa como la racional del cerebro. Hacer ejercicios de escritura también suele ser una herramienta útil para reducir el estrés y liberar nuestros pensamientos.

Muchos terapeutas recurren a la autobiografía como complemento de las sesiones de terapia con la finalidad de conocer y entender las vivencias del paciente. La psicoterapeuta Regina Villagrán utiliza esta técnica haciendo la recomendación de escribir a mano, para tener un acercamiento con las emociones. “La escritura nos ayuda a darle un nuevo significado o a reinterpretar nuestra historia y darle un nuevo sentido” comenta.

Villagrán menciona que escribir una autobiografía funciona como un espejo en dónde los pacientes se encuentran con sus emociones, se conocen a ellos mismos y hacen conciencia de lo que están viviendo. “Hablar sobre uno mismo es construir y abordar experiencias desde una radiografía emocional en la que nos hacemos conscientes de nuestra realidad emocional y nos reencontramos con nuestro propio ser”, comenta la terapeuta. A esto se suma que escribir permite abrir las puertas de los territorios afectivos que tenemos lastimados.

Hacer este ejercicio de introspección permitirá descargarnos emocionalmente, aprendiendo a vivir con nuestra heridas, abrazando nuestra historia desde el amor y la comprensión.

Al escribir una autobiografía le vamos poniendo nombre a esas situaciones pasadas que durante mucho tiempo fueron innombrables. Esto crea un efecto sanador y reparador, y nos ayuda a “alfabetizarnos” emocionalmente, según apunta la profesional de la salud mental Villagrán. 

La autobiografía: ¿Para qué me sirve narrar mi propia vida?
Al ordenar nuestra historia, también acondicionamos nuestra conciencia algo que será útil para aprender a vivir con nuestras propias heridas. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Practicar y compartir

Existen muchos talleres presenciales y virtuales en dónde podemos practicar y empezar a escribir nuestra historia. Gloria Hernández recomienda el taller de Clara Lucía Pérez impartido por la librería Sophos.

La escritora también sugiere leer obras existentes de autoficción como Una tierra prometida de Barack Obama; La vida de mi padre de Raymond Carver; Carpeta de apuntes de Michael Ende; Vivir para contarla de Gabriel García Márquez y La loca de la casa de Rosa Montero. Si su deseo es compartir su historia, en Guatemala existen varias editoriales que ofrecen servicios de revisión, corrección, edición y publicación.

Guía básica para escribir mi historia

La escritora Gloria Hernández sugiere el siguiente paso a paso:

  • Escribir un índice de temas importantes como acontecimientos, fechas, pérdidas, logros y más.  
  • Consultar detalles de la historia común con miembros de la familia, álbumes fotográficos, periódicos de la época, diarios personales, etc. 
  • Tomar un cuaderno y desarrollar cada uno de los temas sin volver a leer. 
  • Transcribir a la computadora, corregir el lenguaje, la redacción y el estilo. 
  • Añadir fotos, recortes de periódico, documentos importantes, si se desea. 
  • Compartir con el mundo.

ESCRITO POR:

Belinda S. Martínez

Periodista de Prensa Libre del área de bienestar y cultura.