Los riesgos a la salud que se ocultan en las piscinas

Virus, parásitos y hongos ponen en riesgo la salud de los bañistas.

El verano es un momento propicio para zambullirse en una piscina, pero es necesario estar consciente de los riesgos. (Foto Prensa Libre: Unsplash)
El verano es un momento propicio para zambullirse en una piscina, pero es necesario estar consciente de los riesgos. (Foto Prensa Libre: Unsplash)

El calor del verano y el tiempo libre hacen de las actividades acuáticas algo muy popular.

Aunque muchos encuentran en las altas temperaturas y la necesidad de recreación la excusa perfecta para visitar estos espacios acuáticos, se debe tener en cuenta que la piscina es un lugar en el que se pueden contraer enfermedades provocadas por virus, parásitos y hongos.

Si el agua de las piscinas no se controla adecuadamente y se toman en cuenta factores como el calor y la humedad, el lugar de recreación acuática se convierte en un caldo de cultivo idóneo para diversas infecciones, según expertos en salud.

Además, el exceso de cloro también incrementa el riesgo de sufrir irritaciones dermatológicas, oculares y otitis, inflamación del oído causado por una infección.

Otro peligro se presenta ante la posibilidad de tragar agua de piscina porque se pueden adquirir virus como los de las hepatitis A o E, bacterias como la “escherichia coli”, más conocida como le E coli y algunos otros parásitos.

También se debe tomar en cuenta que hongos, como la “candida albicans”, que puede afectar a la piel, la boca o los órganos genitales, se contagian por contacto, así como los que dañan a las plantas de los pies.

El exceso de cloro en el agua de las piscinas puede provocar daños en los ojos y la piel. (Foto Prensa Libre: Unsplash)

Síntomas comunes

Los síntomas más frecuentes que se asocian con el baño son los gastrointestinales, como diarrea o vómito, trastornos en los oídos, la vista y las vías respiratorias e irritación cutánea.

El cloro es muy irritante para los ojos, sobre todo en exceso, lo cual ocurre a menudo en las piscinas.

Los oftalmólogos señalan que en esta época son frecuentes las llamadas conjuntivitis de piscina, que se pueden incrementar hasta en un 20 por ciento y conllevan enrojecimiento de los ojos, escozor, sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo, hipersensibilidad a la luz y lagrimeo.

Una de las recomendaciones a tomar en cuenta, según expertos, es no compartir toallas y sugieren el uso de gafas de buceo para proteger los ojos, así como de sandalias o zapatos de piscina para evitar el contacto directo con las superficies porque esto puede provocar hongos.

Urólogos señalan que en las piscinas es posible encontrar estreptococos y estafilococos, así como otras bacterias que con gran frecuencia causan infecciones en el ser humano.

En las visitas a los balnearios es necesario que proteja sus pies cuando camina en superficies húmedas de acceso a todo el público, especialmente en los vestidores y los baños. (Foto Prensa Libre: Unsplash)

Formas de contagio

En cuanto a las formas de contagio, se puede mencionar que son los mismos usuarios de la piscina quienes aportan los gérmenes que quedan en el agua, que, cuanto más elevada sea su temperatura, brinda mejores condiciones para que se reproduzcan.

De esa cuenta, los expertos insisten en que ducharse antes de meterse en el agua contribuiría a eliminar el traslado de gérmenes a la zona de baño, evitando contagiar a otras personas.

También se recomienda a las personas cambiarse el traje de baño al salir de la piscina y colocarse ropa seca para evitar que haya humedad en las partes íntimas y facilitar la producción de hongos.

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Proteja sus pies

Las infecciones más frecuentes, propias de la época, que afectan a los pies son las producidas por hongos y virus del papiloma.

El papiloma plantar se evita usando sandalias al caminar en superficies húmedas compartidas, especialmente en las duchas o vestuarios, donde el agua carece de tratamiento.

En el caso de las micosis interdigitales o pies de atleta, expertos informan que el hongo necesita temperaturas altas y humedad para poder producir la lesión, por lo que al controlar el exceso de transpiración, usando calzados que permitan llevar los dedos al aire y secando entre los dedos luego del baño, se reduce la incidencia de esta enfermedad.

Para proteger los ojos del cloro del agua de la piscina, se aconseja el uso de gafas protectoras. (Foto Prensa Libre: Pixabay)

Recomendaciones

Debido a que el cloro es dañino para la piel resulta necesario ducharse luego del baño e hidratar la piel con cremas humectantes.

No es recomendable que usen la piscina quienes están sufriendo de diarrea, o la tuvieron en las últimas dos semanas, debido a que esa condición es causada por un germen llamado criptosporidio, el cual  es resistente al cloro y puede sobrevivir en el agua de una piscina por varios días, por lo que puede contagiar a otras personas.

Trate de no usar la piscina si tiene una herida abierta para evitar lesionar el área nuevamente y porque esta representa una entrada más para los gérmenes a su organismo. También se descarta que el cloro que hay en las piscinas pueda ayudar a desinfectar las heridas.

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