Mitos y verdades del cáncer del cuello del útero, uno de los que más afecta a las mujeres

Mujeres jóvenes, madres y abuelas guatemaltecas se enfrentan al cáncer del cuello de útero. Prevenirlo es posible, pero para ello es necesario que se informen y conozcan más de esta enfermedad.

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Un cáncer que aparece en la entrada a uno de los sistemas más complejos e importantes en la vida de las mujeres.   (Foto Prensa Libre: Servicios).
Un cáncer que aparece en la entrada a uno de los sistemas más complejos e importantes en la vida de las mujeres. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Las mujeres presentan ciclos.  Su sistema reproductor femenino marca su vida sexual, tiempos de placer, menstruaciones, fertilidad, algunas pasan por embarazos y otras deciden que no vivirán esa experiencia.  Este sistema forma parte de ese encuentro con la femineidad.

En este artículo hablaremos del cérvix que forma parte del útero o matriz, se ubica justo al finalizar la vagina y puede enfermarse con células cancerígenas.

Los mitos y tabús hacen que muchas mujeres lleguen en estadios avanzados de la enfermedad, lo cual hace más complicado el proceso de recuperación, dice el médico Neri Lemus, jefe de residentes de la Liga Nacional Contra el Cáncer.  Por el contrario, cuando se encuentra a tiempo es una de las enfermedades más curables.

De acuerdo con  la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen más de 100 tipos de VPH, de los cuales al menos 14 son oncógenos o de alto riesgo para cáncer.  Es un hecho que la mayoría de mujeres en el mundo tendrán el Virus de Papiloma Humano (VPH), y ocho de cada 10 estarán contagiadas en algún momento de su vida, según las estadísticas.

La mayoría de veces el mismo cuerpo eliminará este virus, mientras en otras crecerá y se convertirá en cáncer.

El cáncer de cérvix o del cuello del útero está reportado en toda Guatemala.  La Liga Nacional Contra el Cáncer mostró algunos detalles de cerca de 50 pacientes al azar, de un grupo de 11 mil.

Un ejercicio para demostrar que aún en una pequeña muestra se encuentran mujeres de todos los puntos de país y existen casos de pacientes que tienen entre 20 y 70 años, el pequeño reflejo de una realidad que a diario se vive en ese centro de atención y que se replica en otras clínicas y hospitales.

“Estos números se traducen en nombres de mujeres jóvenes, madres y abuelas sufriendo y que afecta a familias completas. El cáncer no discrimina condición económica ni lugar de nacimiento, así está en la ciudad como en Chimaltenango o Quetzaltenango”, dice Salvador López, director del Departamento de Prevención, Investigación y Educación de Salud (Piensa).

A mujeres y hombres es importante llegar con este tema, dicen los profesionales.  Los hombres son los principales transmisores del virus, regularmente por vía sexual y son ellas las más afectadas al desarrollar la enfermedad.

El cáncer de cérvix es una enfermedad que tiene cura cuando se detecta a tiempo. (Foto Prensa Libre: Servicios)

Aquí conoceremos algunos de los mitos o creencias que hacen que no se llegue a tiempo al diagnóstico y a los tratamientos.

1.  Un papanicolau no da toda la información

El papanicolau es una evaluación que toma células por raspado en la abertura del cuello uterino, luego éstas se examinan en un microscopio. La paciente se acuesta sobre una mesa y coloca las piernas en estribos, se coloca un instrumento llamado espéculo dentro de la vagina para abrirla ligeramente y realizar el proceso.

Sin embargo, este examen no puede hacerse muy espaciado o solo una vez.  La recomendación es que sea cada año, porque aunque sea negativo, las células cancerosas podrían estarse formando y en la siguiente cita encontrar rasgos de la enfermedad.  Lo que se busca con este examen es irritación, infecciones, virus del herpes, células anormales, entre otros detalles.

Se recomienda hacerlo desde los 21 años, o bien tres años después de comenzar la vida sexual activa.

Una vez al año es vital examinar la salud del cuello del útero. (Foto Prensa Libre: Servicios)

2.  El temor al médico

Los médicos entrevistados hacen énfasis en que el sistema de salud debe fortalecerse para tener más opciones de evaluaciones en todas las regiones de Guatemala. En estadísticas generales un 80 por ciento de mujeres nunca ha tenido un papanicolau en las áreas rurales.

Un examen a tiempo puede hacer la diferencia para encontrar la enfermedad en sus primeros momentos.  Además, se requiere que se conozca más sobre la necesidad de este examen porque muchas mujeres se detienen por temor a que alguien más observe sus partes íntimas y también las parejas, por celos, evitan que se visite a un especialista.

Es importante considerar que la infección del VPH provoca 528 mil casos de cáncer cervicouterino y 266 mil muertes anuales.  Además la prueba tiene una alta sensibilidad, es de bajo costo y tiene mínimos efectos secundarios.  Aquí le dejamos detalles de la jornada que actualmente tiene la Liga Nacional Contra el Cáncer.

3.  El riesgo latente aunque seas fiel

Es una enfermedad que se contagia por vía sexual.  Aunque las mujeres sean fieles si su pareja tiene múltiples parejas se corre riesgo del contagio.

Aumentan las probabilidad de contraerlo cuando se fuma, se tienen muchos hijos, varias parejas sexuales, que la edad del primer parto sea antes de los 17 años, así como quienes han utilizado pastillas anticonceptivas durante mucho tiempo.

4.  Una vacuna que no llega a todos

Existe una vacuna contra los virus más peligrosos del VPH.  Las vacunas  VPH están disponibles en 35 países, pero la Organización Panamericana de la Salud explica que  las tasas de cobertura con las dos dosis no alcanzan el 80% de las niñas.

Lemus explica que esta vacuna también es posible aplicarla en varones, aunque todavía no existen datos del impacto que esto tendría en la población.

La recomendación es aplicarla en menores de 9 o 14 años de edad, antes del encuentro sexual. Esta vacuna también se recomienda a personas de hasta 26 años.  Se administra como una serie de tres dosis.

La vacuna es uno de los métodos para prevenir el cáncer de cérvix. (Foto Prensa Libre: Servicios)

5.  Se espere los síntomas

Al principio la enfermedad es silenciosa y sin síntomas.   El problema es que las mujeres llegan a buscar ayuda, en ocasiones muy tarde.

Los síntomas clásicos de una etapa avanzada es flujo vaginal teñido de sangre, en especial después de las relaciones sexuales, dolor al nivel de la pelvis, sangrado rectal o estreñimiento, así como edema o hinchazón en las extremidades inferiores.

Además de la quimioterapia o radioterapia, también podrían recomendarse otros métodos ablativos con frío o calor como crioterapia, termocoagulación, entre otros.  Para algunas pacientes se podría tener otro tipo de tratamientos.

Después del primer año de ser tratada la enfermedad se necesita ir cada tres meses a seguimiento, el cual seguirá en diferentes ciclos durante los primeros cinco años.  Después del quinto año también se recomendará ir al médico cada cierto tiempo para monitorear que no aparezca nuevamente.

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