Perfeccionismo: Cuando una meta se convierte en frustración

Lejos de ser una idea para la realización personal, el perfeccionismo tiende a crear bloqueos y miedos ante los errores comunes de la vida.

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El perfeccionismo es algo que puede que puede desaprenderse con práctica.
El perfeccionismo puede llevar a episodios de ansiedad por la búsqueda de una meta difícil de realizar. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

“Dar el 100” o “Ponerse la camiseta” se han convertido en frases comunes para relacionar la efectividad que alguien puede tener ante una meta. No obstante, estas no siempre implican lo mismo para todas las personas.

Muchas veces el máximo rendimiento se vincula al “éxito”, un concepto que especialistas de la salud mental ven como algo subjetivo y que, a la larga, puede ser perjudicial para las personas.

Esto nos trae al “perfeccionismo”, un término que suele escucharse cuando se habla de metas, pero que más allá de verse como una capacidad positiva, engloba una experiencia que puede ser difícil de llevar para algunos.

La psicóloga clínica Manuela Méndez explica el perfeccionismo como un rasgo de personalidad compuesto por emociones, cogniciones y conductas con las que alguien suele establecer expectativas (o estándares) de manera rigurosa, pero combinadas con autoevaluaciones críticas negativas.

Según Méndez, la expectativa se define como la esperanza o posibilidad de conseguir algo en la vida, sin embargo un perfeccionista se caracteriza por sus tendencias a altas expectativas, que en la mayoría del tiempo son imposibles de concluir por el grado de dificultad que tienen.

Ante ello, la persona suele experimentar pensamientos irracionales, estructurados, estrictos y rígidos para alcanzar esa supuesta esperanza. Lo más complejo es que el perfeccionista no concibe el error como una posibilidad.

El planteamiento de escenarios perfectos y sin errores puede resultar en un choque desalentador con la realidad y la posibilidad de frustración. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Luego de fijarse una meta u objetivo, estas personas se vuelven meticulosas en su forma de actuar, pero siempre encuentran un resultado desalentador y surge la inconformidad. En ocasiones suelen buscar incluso la aprobación de otras personas, aduce Méndez.

“Las expectativas se pueden convertir en negativas o catastróficas y a la vez en generadoras de problemas por su alto grado, explica Manuela.

¿Por qué sucede?

A consideración de la también psicóloga clínica Mireya de Arroyave, los perfeccionistas actúan de tal manera ya que se plantean metas y exigencias desde “ideas equivocadas sobre lo que es el éxito y la realidad”.

De Arroyave subraya que muchas veces estas actitudes se deben a comportamientos culturales adoptados en los que se vende el perfeccionismo como algo bueno, pero se desestima la realización propia de la persona y solo se enfoca en los resultados que supuestamente deben ser perfectos siempre.

La especialista subraya que el denominado éxito es algo relativo, puesto que no es definitivo. “Para algunas personas el éxito puede ser un trabajo con mucha remuneración y para otras puede ser una buena relación consigo mismas”, complementa.

Muchas veces los perfeccionistas se enfocan en el rendimiento de los otros desde un sesgo negativo.
Juzgar el éxito de los otros a partir de una idea errónea o prejuiciosa puede generar conflicto en los perfeccionistas. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

De Arroyave apunta que, por lo general, las frustraciones provocadas por el perfeccionismo se deben a una poca comprensión de la realidad.

Comprender la realidad tiene que ver con el entendimiento de las circunstancias ajenas que no siempre estarán a favor de las personas y sus planes, así como también el hecho de ser conscientes que todos tienen fortalezas y debilidades, dice De Arroyave.

“El perfeccionista niega esto y no quiere aceptar que somos falibles, lo que representará un boicoteo constante que impedirá sus resultados deseados”, agrega la especialista.

Por su parte, Manuela Méndez dice que la“realidad” es algo que abarca la existencia verdadera y efectiva de algo. En otras palabras, lo que cabe dentro de las circunstancias realizables pero que al igual que el éxito “es subjetiva” y en cada persona varía.

Entre los detonantes del perfeccionismo se encuentran un sistema de aprendizaje o de creencias negativas que pueden surgir desde la crianza, la baja autotestima, experiencias traumáticas o negativas frente al “éxito”, hasta la competencia impuesta, el miedo o la desvalorización.

¿Cómo afecta?

Aunque las especialistas concuerdan en que no se trata de una actitud patológica, este tipo de conducta se puede expandir hasta llegar a consecuencias de nula tolerancia al fracaso o un agotamiento físico por el empeño en lograr el máximo resultado.

De Arroyave señala que en muchos casos el perfeccionismo da pauta a la procrastinación, ya que las personas pierden tiempo en iniciar sus objetivos puesto que los piensan demasiado con tal que no resulten mal.

Entre los efectos del perfeccionismo también se encuentran una constante de pensamientos negativos acerca del desempeño personal como el de otros, y la aparición de conductas imperativas a título personal y hacia los otros.

El perfeccionismo afecta nuestras relaciones interpersonales.
Una manifestación de las conductas perfeccionistas tiene que ver con la disyuntiva frente al desempeño de otras personas. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Manuela Méndez agrega que, al buscarse la perfección, las personas pueden englobar preocupaciones y juicios hasta el punto de sentir culpa, enojo y decepción; lo cual puede causar además problemas como depresión, baja autoestima y ansiedad.

Las psicólogas indican que generalmente las personas que suelen ser perfeccionistas no están al tanto de sus comportamientos ya que los ven como habituales. Aún así, existen pautas que pueden ayudarles a identificar sus conductas.

Una constante de pensamientos rígidos y críticos, dedicación excesiva en actividades productivas, baja tolerancia a la frustración, miedo al fracaso en todo lo realizado, conflictos para tomar decisiones por miedo a equivocarse e insatisfacción consigo mismos, con los demás y con el entorno social por no cumplir las expectativas estipuladas, son algunas formas de manifestación del perfeccionista.

Actuar frente al perfeccionismo

Las consultadas subrayan que estas actitudes pueden modularse. Lo importante, establecen, es darse cuenta de los posibles efectos y actuar antes de caer en una espiral tediosa y rígida.

De Arroyave establece que una manera para negociar con las metas y expectativas, consiste en fijarse la excelencia sin buscar el perfeccionismo. Esto se logra al tomar en cuenta las circunstancias reales con las que se disponen, además de entender que los humanos “somos falibles”.

Algunos puntos recomendados por las especialistas para anticiparse al perfeccionismo son:

  • Revisar las creencias personales mediante preguntas como “¿Qué es el éxito?”, “¿Qué tan contento estoy con mi vida?”, “¿Disfruto lo que hago?”.
  • Evaluar el contexto real y comprender con qué se dispone para llevar a cabo las metas.
  • Aceptar los errores cuando surgen y no tomarlos como una catástrofe.
  • No compararse con los éxitos de otras personas.
  • Marcar tiempos reales para llevar a cabo metas.
  • Celebrar los logros obtenidos ya sean grandes o pequeños.
  • Valorar todo desempeño entregado en las actividades.
  • No compararse con los éxitos de las otras personas.
  • Relajarse y mejorar la capacidad de tomar la vida con más calma.
  • En caso sea necesario, consultar con un especialista de salud mental.