Una mirada al álbum familiar: beneficios de ver fotos de seres queridos

Ver un álbum de fotos ayuda a recrear momentos especiales y conocer parte de nuestra historia, también a personajes que nos definen quiénes somos ahora.

Publicado el
Ver las fotografías con la familia ayuda a crear el sentido de unidad y pertenencia. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).
Ver las fotografías con la familia ayuda a crear el sentido de unidad y pertenencia. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

Imagine que, por un tiempo largo estará fuera y le dicen que solo puede llevarse un objeto de su casa, nada más, ¿cuál escogería? ¿Qué elegiría para resguardar y que lo acompañe en ese viaje?

“La mayoría de las personas cuando se les hace esa pregunta coinciden en elegir el álbum y fotos familiares. ¿Su respuesta sería diferente? Un álbum familiar es un tesoro que no solamente guarda nuestras fotos, sino también las de todos nuestros antecesores, aquellos que casi no recordamos y ni siquiera hemos conocido y que permiten hacernos una idea de cómo era la vida entonces, de cómo era la gente que es parte de nosotros”, dice Geovanny Aguilar, psicoterapeuta.

Además, es una herramienta valiosa para las futuras generaciones, ya que los hijos pueden verse a sí mismos de pequeños y a sus padres cuando eran más jóvenes. Muchas veces así es como se dan cuenta de cuánto se parecen a papá o a mamá, incluso a los abuelos. “Por ello es importante tomar fotos familiares con regularidad, no solo por la diversión de reunirse todos, sino para tener un recuerdo de las épocas de la familia. Puede ser desde una simple comida o de un evento especial”, agrega el experto.

Beneficios

La psicología familiar explica que no solo heredamos la tierra y los bienes materiales de nuestros antepasados, sino también los recuerdos. Estos nos hablan de nuestras raíces y de quienes podemos llegar a ser, describe Cristabel Ramírez, doctora en psicología.

Dichos recuerdos los podemos imprimir en las fotografías, por ello el tener álbumes familiares en casa y a la vista en portaretratos potencia esas memorias agradables y, en el caso de la niñez, ayuda a crear lazos fuertes y a sentirse parte del grupo familiar; a toda la familia le ayuda a hacer frente a los periodos difíciles de la vida.

Ver los álbumes es una actividad familiar que se puede disfrutar mucho. Para los adultos es muy agradable el recordar cómo era la vida antes y el esfuerzo que han hecho para llegar a donde están hoy, por muy difícil que haya sido el camino. Mientras que para los hijos es un buen ejercicio que se reconozcan en ellas cuando eran más pequeños, o identificar a otros seres queridos. Esta forma del estímulo del cerebro les ayuda a crear sentido de identidad, lo que aumenta su autoestima conforme van creciendo.

Poner fotos en cuadros o porta retratos y colgarlas en la pared o ponerlas en una estantería en la habitación de los niños implica que las podrán ver cada mañana, al despertarse, así como por la noche, antes de dormirse. Hacer que estas imágenes formen parte de la rutina diaria del niño actúa como recordatorio de que son queridos.

Además, por medio de las fotografías se puede presentar a familiares que ya no conocimos pero que son parte de nuestro legado, como abuelos o bisabuelos. La psicogenealogía explica que en los recuerdos, fotografías o historias de los antepasados está la evidencia y herencia de los antepasados, lo que ayuda a comprender el presente. “Básicamente es comprender el árbol genealógico, esa ramificación que nos conecta con nuestro pasado y nos ayuda a entender el ahora”, menciona la profesional.

“Con los adultos mayores, al ver las fotografías, se vuelven a establecer vínculos emocionales que quizá se sentían olvidados. Uno de los regalos que nos dio la pandemia fue eso, fortalecer vínculos familiares y revivir tradiciones”, agrega Ramírez.

Árbol genealógico

El árbol genealógico es más que un dibujo o de pegar las fotos de nuestros familiares para la tarea del colegio de los hijos. Es un instrumento que ayuda a entender el presente, a mejorar las relaciones interpersonales, a conocer el origen de algunas enfermedades y a sanar heridas del pasado.

Por lo tanto, esa tarea que la mayoría hemos realizado en el centro escolar también puede practicarse en la adultez y así descubrir la historia de sus antepasados. “Tanto el ver las fotografías, como armar nuestro árbol genealógico es un buen inicio cuando queremos saber quienes somos y de donde venimos. En conjunto nos dan mucha información de qué y quienes podrían ser importantes en nuestra vida”, expresa Aguilar.

Qué fotos no deberían faltar

Cuando se habla de un árbol familiar, quizá lo relacionemos con fotos de eventos importantes como el casamiento de nuestros papás, nuestro bautizo, cumpleaños, graduación, etc. Sin embargo, estas colecciones de fotos también pueden ser de momentos cotidianos, como una tarde en la que toda la familia se reunió a almorzar o una vez en la que se juntó con sus amigos a ver un partido de futbol o a una película.

Puede crear diferentes tipos de álbumes, algunos para los eventos especiales, otros sobre viajes, la edad escolar y actividades del colegio de los niños, las mascotas y la  vida cotidiana.

Guardar las fotografías antiguas pueden ser útiles para presentar a familiares que ya han fallecido. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

“Se debe entender que para recrear una historia de identidad habrá que tomar en cuenta los momentos difíciles, los fáciles y cotidianos, y los momentos especiales. Juntos van a formar parte de la historia, no podemos quitar ninguno de los tres”, enfatiza Ramírez.

Algunas de las fotografías que no deberían faltar en sus álbumes o en algún porta retrato en su hogar son:

  • Foto espontánea: las fotos naturales reflejan la personalidad de cada persona y ayuda a valorar a las personas diferentes y únicas de su entorno.
  • Fotos de bebés: a los niños les encanta verse en fotos de cuando eran bebés, les ayuda a desarrollar el sentido de identidad. Además, para los padres es un buen recuerdo de cómo han crecido los hijos y se pueden sentir orgullosos.
  • La familia primaria: Una fotografía en donde estén los más cercanos como mamá, papá, hermanos y mascotas. Estas dan un sentido de pertenencia a toda la familia.
  • El círculo familiar: estas son fotos que no pueden faltar, donde estén los abuelos, tías, tíos y primos y en especial si hubiera algunos familiares que por alguna circunstancia no vemos tan a menudo o ya hubieran fallecido.
  • Fotografía del grupo o equipo de actividades: quizá una del equipo deportivo o de los compañeros de clase ayuda a los niños a sentirse parte de un grupo de amigos y aumenta su nivel de confianza.
  • Foto de rutina: quizá una fotografía en donde los adultos estén cocinando o trabajando, cuando pasean al perro, cuando están pintando la casa o haciendo el jardín. De los niños cuando están comiendo o jugando. A estas puede colocarles notas detrás, para recordar el momento exacto.
  • Fotos con las mascotas: los animales son parte importante de las familias y ayudan a crear vínculos especiales por lo que es importante que aparezcan también en las fotos.

Habrá algún momento en que veamos una fotografía y alguien que aparezca allí ya haya fallecido o nos hayamos distanciado. Ramírez explica que uno de los rituales del duelo que se debe vivir se realiza con ver estas fotografías.

“La oportunidad de juntarnos como familia, o incluso nosotros solos, y recrear los recuerdos a través de las fotografías y contar la historia de esta persona es parte importante del ritual que puede ayudar en un proceso de duelo. Recordar anécdotas de la persona que se fue es parte del homenaje que se puede dar a su memoria”, puntualiza.

Álbum digital vs. Fotos impresas

Al saber la importancia de tener un álbum de fotos, quizá surja la pregunta de qué es mejor, si uno digital o hacer el trabajo de imprimir las fotos y pegarlas en un álbum que nos guste.

Estamos en una época en la que es muy fácil hacer fotos, incluso, nos hemos acostumbrado a tomarle una fotografía a todo: a los niños cuando están comiendo o bailando, al perro cuando está haciendo una travesura, al gato cuando duerme y se ve muy lindo descansando, al tráfico, a las nubes, a la naturaleza, etc. Si revisamos la galería de nuestro móvil seguramente tendremos diversidad de recuerdos que nos harán sonreír.

A los adultos mayores les gusta ver fotografías para revivir recuerdos y establecer viejos vínculos emocionales. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

Sin embargo, ¿cuántas de esas fotografías las guardamos en un álbum de fotos, ya sea físico o digital? Creo que son muy pocas, por no decir que ninguna, quizá nos aferramos a que están guardadas en la nube. Sin embargo, es una acción que debemos tomar en cuenta porque de esta forma tendremos los recuerdos a la mano, ya sea a un solo click o en un lugar especial de la casa.

Tener un álbum de fotos físico nos permite no depender de las redes sociales ni de la nube, porque qué pasaría si en algún momento falla o por error se borra el contenido. Perderíamos tesoros que nos ayudan a recordar cómo es nuestra vida. Recuerde que siempre está la posibilidad de que al guardar las fotos en dispositivos electrónicos se pueden perder. Sin embargo, lo positivo es que podemos tenerlas siempre a la mano, enseñarlas cuando vamos a visitar a un ser querido y no se despegan de la hoja ni pierden su color con el tiempo.

También puede buscarlas más fácil, ya sea por fecha o por nombre. Se pueden compartir rápidamente a través de un enlace web y pueden servir como un respaldo en caso de que llegara a pasarle algo a las copias impresas.

Aunque resulte bonito y útil tener las fotos en digital también es una experiencia enriquecedora el crear un álbum físico. El hecho de sentarse en su sala, pasar las hojas y acariciar cada una con sus manos es mejor cuando las fotos están impresas. Además, pueden servirle para decorar su hogar, sobre todo cuando se trata de un álbum personalizado; y cualquiera puede verlo. Puede escribir notas al pie o en la parte trasera de la fotografía, información que le será de agrado ver cuando pasen 10 o más años de haberla impreso.

Imprimir las fotos es muy sencillo, así como hacer un álbum digital. Lo ideal sería tener ambos, para siempre tener un respaldo y no perder esos recuerdos.