Videojuegos: Cuál es su impacto en la dinámica familiar y cómo pueden orientarse

Más allá de entretener a niños y jóvenes, los videojuegos pueden reforzar vínculos en las familias.

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Videojuegos: Cuál es su impacto en la dinámica familiar y cómo pueden orientarse
Los videojuegos pueden influenciar la creatividad y destreza de las personas. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Es innegable hablar del impacto que ha provocado la tecnología en personas de todas las edades y escalas en la actualidad. Además de las esferas académicas, laborales y cotidianas, los avances tecnológicos toman gran importancia en el entretenimiento. Un ejemplo de ello han sido los videojuegos.

De acuerdo con la psicóloga clínica Nissely Herrera, todas las personas, y en especial niños y jóvenes, tienen una gran influencia de la virtualidad al punto que ha llegado a modificar rasgos personales.

En paralelo, y por ese mismo grado de impacto, la especialista argumenta que no se debe dar por sentado que la influencia de los videojuegos sea la única que tengan los menores en momentos de ocio.

Herrera apunta que los adultos deben analizar qué tanto peso tienen los videojuegos en los hogares. “Nos toca replantearnos qué estamos dispuestos a hacer para que se trate de una influencia positiva que propicie el desarrollo de habilidades y que no sea una razón de desconexión cotidiana”, dice la psicóloga.

Hay quienes apoyan los videojuegos, y hay quienes los desestiman, pero lo cierto es que hay varios de esos productos cuyas narrativas podrían aportar valores como la resolución de problemas y la búsqueda del compañerismo. Contemplarlos en el hogar sería una oportunidad beneficiosa, agrega Nissely.

“Los menores no pueden vivir en una burbuja, y menos cuando hay tanta influencia de la tecnología. Es importante que los adultos conozcamos sus inclinaciones para ofrecerles productos que fomenten su creatividad y desarrollo de habilidades”, expresa.

Herrera aclara que hay una distinción entre los encargados de familia que son flexibles y los que no son tan responsables respecto a los videojuegos. Hablar de flexibilidad supone una apertura y criterio al uso de videojuegos, mientras que los que tienen poca responsabilidad no suelen contemplar límites.

La psicóloga explica que lo anterior puede verse en ocasiones cuando los padres de familia se desentienden de los videojuegos que usan sus hijos, ya que ven a los pequeños entretenidos.

Podría decirse que el mayor efecto de esta situación sucede cuando los menores eligen los videojuegos y los adultos ignoran el contenido, lo cual impactaría en el nivel de exposición a juegos que posiblemente no sean constructivos, apunta Nissely Herrera.

Empatizar con los menores

Es necesario que los adultos comprendan de dónde viene el gusto de los menores por los videojuegos.

“Como papás no estamos solo en el derecho, sino en la obligación de interesarnos por lo que hacen nuestros hijos. Debemos entender su mundo”, comparte la psicóloga Ana Gabriela Solís Ponce.

La especialista argumenta que ese interés puede provocar una mayor unidad entre adultos y menores, además de evidenciar ante los padres de familias las destrezas tecnológicas que los niños o jóvenes tienen.  

La cercanía propiciará además un mayor grado de confianza entre ambas partes.  “Al acercarnos a su mundo podemos ayudarles a fortalecer su propia confianza, así como el autoestima puesto que se sienten respaldados y en comunicación con nosotros”, dice Ana Gabriela.

Cuando los adultos se involucran en los videojuegos, los menores se sienten más validados. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

La psicóloga no descarta que muchas veces los videojuegos puedan resultar complejos o poco interesantes para los padres. Esto se podría deber a los contextos generacionales que interpelan a los adultos.

No obstante, la psicóloga recomienda a los mayores acercarse y propiciar diálogos impulsados por las dudas que tengan alrededor de los videojuegos. Algunas preguntas podrían ser “¿De qué trata el juego?” o “¿Qué te provoca el juego?”.

La especialista sugiere que la mejor forma para que un adulto conozca estos espacios virtuales se pueda lograr desde el involucramiento y el juego con los menores. Esto mostrará un interés genuino en los pequeños y puede que se sientan validados.

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Aun así, se debe haber precaución y no exceder en la permisividad de los juegos a los que los menores se exponen.

Ana Gabriela y Nissely coinciden en que debe prestarse atención a los riesgos que los videojuegos podrían tener en los menores y apuntan a la necesidad de analizar el nivel de influencia negativa que podrían tener los productos en niños y jóvenes.

Muchas veces los efectos pueden verse cuando los menores no concluyen o evitan sus responsabilidades académicas y hogareñas por jugar, cuando preguntan constantemente por temas relacionados a los videojuegos o cuando tienen un exceso de actitudes violentas, de amenazas o de abuso de poder similares que a las del juego.

En esos momentos los adultos deben intervenir y establecer nuevos límites, argumentan las psicólogas.

Cómo orientar los videojuegos

Nissely Herrera apunta que la revisión del contenido y las edades sugeridas en los videojuegos deben ser elementos principales previo a adquirir estos productos.

En muchas ocasiones, los videojuegos contemplan narrativas violentas o con temáticas de adultos que los menores no suelen comprender a totalidad. Si llegan a jugarlos puede que estén expuestos a influencias mal orientadas.

Ana Gabriela señala que, de haber enojo por parte de los hijos a las limitantes, los adultos deben argumentar y explicarles de manera asertiva las razones por las cuales no les permiten jugarlos.

“Se les puede decir que ciertos videojuegos no son permitidos porque no cumplen con los valores que se han enseñado en el hogar o porque ellos (los hijos) no están en la edad requerida para jugarlos”, explica Solís Ponce.

Ligado a esto, también se debe contemplar el tiempo que utilizan los menores los videojuegos. Es necesario que los adultos tomen en cuenta las atribuciones hogareñas y académicas que los hijos tengan para así determinar un horario.

El uso de videojuegos por menores debe acompañarse de límites y diálogos. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Aunque puede ser relativo a las familias y las reglas de cada hogar, se puede contemplar un espacio diario para que los niños jueguen y para que también cumplan con sus otras responsabilidades.

Algunas partidas en videojuegos tienen límites de tiempo, lo cual podría ser un parámetro. También se debe considerar si los adultos pueden acompañarlos eventualmente a jugar.

Es razonable que los límites generen rechazo o molestia en los niños. Sin embargo, es necesario que los adultos expliquen a los menores la importancia de establecer las reglas y llegar a acuerdos.

Una gran falla, dice Nissely Herrera, tiene que ver cuando los adultos prohíben de manera rígida, sin razones y como represalia el uso de los juegos: “Prohibirlos sin dar lugar a la reflexión puede ser contraproducente ya que impulsa a los menores a buscar formas de jugarlos incluso a escondidas”.

Volverlos una restricción podría ser más dañino ya que genera resentimiento, agrega Ana Gabriela Solís Ponce. Por ello, se insiste en el diálogo constante entre ambas partes.

La psicóloga añade que se debe enseñar a los niños a cumplir con sus responsabilidades puesto que es algo que les mejora como personas y no tanto porque sea una condición para que estén con los videojuegos.