Comunidades sin asistencia social, derecho a salud es una utopía

La crisis en el sistema de Salud está en su pico más alto de los últimos cuatro años, y las autoridades actúan con pasividad, dice la PDH.

Por Oscar Felipe Q. y corresponsales / Provincia

“Somos pobres y enfermarnos es complicado, porque acudir a un hospital representa mucho gasto y a veces la atención no es buena”, lamentó Mauricio Menchú, un agricultor que vive en  Xepanil, Santa Apolonia, Chimaltenango, sector que tiene  clasificación alta de prevalencia de desnutrición crónica en menores —del 50.5 por ciento—, según el Cuarto  Censo Nacional de Talla en Escolares del  2015.

“La distancia para ir a un hospital no importa cuando se cuenta con dinero en el bolsillo, pero nuestra realidad es otra. El centro de Salud más cercano está a 15 kilómetros y  un hospital a 50”, señaló Menchú mientras se disponía a empezar sus labores en el campo.

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La Organización Mundial de la Salud establece que la salud es un derecho universal para las personas; sin embargo, en Guatemala eso es una deuda pendiente del Estado, pese a distintos tratados, pactos y protocolos vinculantes que establecen medidas  que deben ser adoptadas por el Gobierno y el Ministerio de Salud, según varias fuentes.

Q5 mil 531 millones 691 mil 485 es el presupuesto del  Ministerio de Salud.

Zulma Calderón, defensora de la salud de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), señaló que la situación de la salud pública   ha pasado de la crisis a un drama, y que  hay una clara pasividad de las autoridades para accionar.

“La situación del sistema de salud se conoce muy bien, no es un escenario nuevo. Lo que duele es que no hay direccionalidad desde el Gobierno; se carece de un plan que pueda orientarnos hacia dónde van los esfuerzos de las autoridades. Ya se debe pensar más allá de las donaciones”, criticó Calderón.

Mientras el crecimiento poblacional sigue su impulso  del 2.4 por ciento  anual, según el Instituto Nacional de Estadística, y el nivel de pobreza alcanza al 59.3 por ciento de la población, de acuerdo con  la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2014, la cobertura y prestación del servicio en el sistema de salud pública es deficiente y “discriminatoria”,  agregó Calderón.

Mauricio Menchú, de  Xepanil, Santa Apolonia, asegura  que por la pobreza no acuden a los hospitales. (Foto Prensa Libre: José Rosales)
Mauricio Menchú, de Xepanil, Santa Apolonia, asegura que por la pobreza no acuden a los hospitales. (Foto Prensa Libre: José Rosales)


Hugo Guch, alcalde de San Andrés Itzapa, Chimaltenango, señaló de lamentable la atención en salud  en todo el país: “En vez de mejorar, cada vez es peor. Las personas mueren por falta de atención médica”, expuso.

Rolando Costop, líder comunitario de Chimaltenango, tachó de precaria la situación  de la salud pública, pues  no hay políticas claras orientadas a solventar el problema  mientras  la población  muere con facilidad.

Luis Mejía, vecino del barrio Valle Nuevo, San Benito, Petén, también considera que esos servicios van en detrimento y “la población tiene prohibido  enfermarse en  fin de semana”, al señalar que el centro de Salud más cercano, ubicado en Santa Elena, Flores, solo atiende de lunes a viernes.

La dificultad también  se expande  en  las zonas rurales de  La Libertad, San Luis y  Poptún, donde los pobladores solo pueden acceder a  jornadas médicas.

Personas del área rural tienen poco acceso a la salud. (Foto Prensa Libre: José Rosales)
Personas del área rural tienen poco acceso a la salud. (Foto Prensa Libre: José Rosales)


Víctimas de la crisis 

Florinda Guzmán vive en  Ayarza, Casillas, Santa Rosa, y padece de   hipertensión.  Recorre 42 kilómetros  para ir   por  sus medicamentos al Hospital Nacional de Cuilapa, pero lleva tres meses sin  recibir los fármacos y ha  tenido que efectuar varios  viajes en vano.

“Me dicen que tenga paciencia. El problema es que mi salud  empeora. Pedí que me dieran una carta para ir  a la capital por las medicinas, pero señalan  que por falta de personal nadie puede redactar el documento”, comentó Guzmán, quien por cada viaje  gasta Q20 en pasajes.

Q800 millones de ampliación presupuestaria  solicita    Salud Pública para cerrar el año.

“A este lugar le llaman hospital— en Cuilapa— pero es mentira, no tienen medicamentos  y  en varias ocasiones nos ha tocado comprar las medicinas”, opina   Carlos Morales, quien señaló  que gasta Q100 entre pasaje y comida por día. “Si compramos la medicina es el doble y no hay dinero para eso”, resaltó.

Dolores Hernández, originaria de la finca El Zapote, en la cabecera de Escuintla,  en las faldas del Volcán de Fuego, expresó que para llegar al centro asistencial más cercano debe caminar varios kilómetros en un camino de terracería,  bajo el sol o la lluvia.

“Mi hija de 9 meses sufría   por fuerte diarrea. Esperé dos horas para que la atendieran y luego   me pidieron    varios exámenes, en un laboratorio privado”, se quejó Hernández.

En Quetzaltenango, vecinos de  El Palmar, San Carlos Sija, San Francisco La Unión, Huitán, Cabricán, Palestina de Los Altos y la Esperanza   padecen por el  poco acceso a la salud debido a la  distancia.

El Observatorio de Salud Reproductiva y La Red de Organizaciones de Mujeres Indígenas por la Salud Reproductiva informó de que en Quetzaltenango cuatro de cada 10 niños no están vacunados.

Este año, a solicitud de la PDH, la Corte de Constitucionalidad exigió a las autoridades de Salud  que abastezcan con medicamentos  los hospitales. Alfonso Cabrera, quien fue nombrado ministro de la cartera de Salud en el inicio de la gestión del presidente Jimmy Morales, renunció al cargo recientemente.

Madres de familia esperan atención  afuera de la emergencia de Pediatría del Hospital Regional de Escuintla. (Foto Prensa Libre: Carlos Paredes)
Madres de familia esperan atención afuera de la emergencia de Pediatría del Hospital Regional de Escuintla. (Foto Prensa Libre: Carlos Paredes)


Red de atención insuficiente

El Registro Nacional de las Personas tenía inscritos hasta el 31 de diciembre último  a 16 millones 771 mil 248 habitantes, de los cuales seis millones 749 mil 358 son menores de edad; sin embargo, el Ministerio de Salud  solo tiene dos mil 77 establecimientos en la red de asistencia, de los cuales    44 son hospitales —seis   regionales—.

Édgar Arana, vocero de la cartera de  Salud, reconoció el problema  e hizo énfasis en que la reforma del sector Salud que impulsa el presidente Morales le dará solución.

El 24 de junio último, el Gobierno abrió un período de diálogo para recibir comentarios y propuestas de los distintos sectores de la sociedad civil sobre la iniciativa que abarca cuatro áreas: acceso universal a la atención de salud, fortalecimiento a la rectoría —verificar y promover la provisión de servicios—, financiamiento de la salud y la acción intersectorial, participación social y descentralización. 

El plan comenzó este año en Chiquimula y se tiene previsto cubrir los 22 departamentos en los próximos tres años,  según Arana.

Rostros de desconsuelo e incertidumbre se observan en  madres que llegan al Hospital Nacional de Cuilapa. (Foto Prensa Libre: Oswaldo Cardona)
Rostros de desconsuelo e incertidumbre se observan en madres que llegan al Hospital Nacional de Cuilapa. (Foto Prensa Libre: Oswaldo Cardona)


Críticas

Olga Higüeros, vicepresidenta de la Asociación de Comadronas de  Chimaltenango, señaló que la crisis afecta más a las mujeres. “Es rara la mujer que acude a un chequeo médico, y si lo hace es cuando   ya está muy enferma”.

Cristina Cervantes Agustín, promotora de salud y comadrona en la comunidad La Unión,  San Luis, Petén, criticó que las jornadas de vacunación  para niños de 1 a 5 años y para  mujeres embarazadas fueron suspendidas por falta de insumos.

Roberto Calvo, director del Hospital Regional de Escuintla, manifestó su preocupación por la falta de medicamentos en los nosocomios y  dijo que los médicos tienen la voluntad de trabajar, pero no cuentan con los insumos necesarios.

Para la PDH, la crisis en el sistema de Salud tiene un panorama más complejo que en el 2015, porque  ha tocado fondo debido a los casos de  corrupción  que involucran al expresidente  Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti.

Secuelas de la crisis

Algunos casos  ocurridos este año  evidencian la crisis.  

  • 4 de julio: Virginia Griselda Pua Lem, de 16 años, dio a luz  afuera del Hospital Nacional de Baja Verapaz, por falta de atención de los médicos de turno. Por ese caso el facultativo  Otto Rolando Estrada Pérez fue ligado a proceso.
  • 14 de julio: Wendy Lucrecia Vásquez Cardona, 18, murió luego de haber dado a luz en el Hospital Regional de Huehuetenango, supuestamente por una mala práctica médica, denunciaron familiares. Según el médico forense, una perforación del útero fue lo que ocasionó el sangrado interno en la víctima.
  • 30 de abril: Prensa Libre publicó que 17 niños de  entre 48 días y 4 años  fallecieron en  menos de un mes  en  el Hospital Regional de Huehuetenango por complicaciones respiratorias y  como consecuencia de  la falta de  ventiladores mecánicos.
  • 5 de mayo: Se  informó que el Hospital Regional de Occidente, en Quetzaltenango, es  afectado por una plaga de cucarachas y roedores, así como por el mal  manejo de los desechos, lo que pone en riesgo a los pacientes.

Carlos Paredes, José Rosales, María Longo, Mike Castillo, Oswaldo Cardona y Rigoberto Escobar