El Caminante que viaja por un cambio social

El caminante salió el pasado domingo de Quetzaltenango y a paso firme viaja hacia la capital como una forma de protestar contra la corrupción.

Por Henry Pocasangre

Con los zapatos bien amarrados, la bandera de Guatemala en la espalda y un sombrero para cubrirse del sol, Oswaldo Ochoa de 62 años, conocido como El Caminante, inició un viaje  hacia la capital el domingo pasado, como muestra de rechazo a la corrupción revelada en las instituciones estatales.

Era la mañana del 14 de junio y el reloj marcaba las 9 horas cuando decidió iniciar su caminata. Ha descansado en tres lugares, primero en Nahualá, Sololá, después se detuvo en Tecpán, Chimaltenango, y ayer  en la cabecera de Chimaltenango.

Está a 50 kilómetros de la capital, donde espera llegar el sábado en la mañana.

El viaje comenzó por inspiración  en el pensador Mahatma Gandhi y al ver las manifestaciones sociales contra la corrupción, que han ocurrido en todo el país.



El caminante hace una parada para tomar un refrescante coco. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)
El caminante hace una parada para tomar un refrescante coco. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)


Se dedica un cuidar jardín botánico, medicina natural y acupuntura, reveló mientras mantenía un paso firme en la carretera Interamericana sobre el kilómetro 87.

Su mirada siempre al horizonte, y uno de sus compañeros a la par empujando la bicicleta que utiliza cuando la carretera está en bajada, al llegar a las subidas vuelve con paso firme.

“He visto el sufrimiento de la gente, la pobreza por la que atraviesa el país, hay gente solo come maíz y frijol todo el año” expresó al mismo tiempo que un vehículo se detiene al frente, bajan tres hombres y le dicen “Siga adelante”, se toman fotos y le dejan dinero “Para que se compre algo” exclamó uno de ellos.

El Caminante se refiere al país como “Guatemaya”, porque el nombre original no le gusta.

“Me gusta ser un hombre simple, estar en  las montañas y ríos” reconocío con una sonrísa. Nació en Flores Costa Cuca, Quetzaltenango, donde afirma que la corrupción es tanta como en la capital.





En Quetzaltenango si compran un destornillador de Q5 ponen factura de Q60, un puente de Q1.5 millones lo ponen en Q3 millones, todo es corrupción” exclamó con tristeza, mientras continua con paso firme y los minutos no paran; ya está en el kilómetro 70.

Que renuncie

Al interrogarlo sobre las acciones que debe tomar el presidente Otto Pérez Molina por los señalamientos de la sociedad que lo involucran en actos de corrupción. Sonrió y dijo viendo el pavimento, “Sí, si debe renunciar, por dignidad y respeto al pueblo”.

Ochoa cree que lo que mantiene en el mando a Pérez Molina es la moral, aunque del pueblo ya no tiene respaldo ni del uno por ciento considera El Caminante. “No se siente bien, yo lo sé, todos lo sabemos, está sacando fuerzas de flaqueza” opinó el sexagenario quien hizo un llamado al mandatario para “Que sea más humilde y que deje el puesto a un hombre capaz “.





Los recibimientos

Cuando pasa por un poblado las personas le aplauden, le gritan ¡Ánimo! Y le dan agua. En la entrada de Patzicia se acerca un hombre, extiende la mano y le da una empanada, El Caminante la recibe y la guarda, es vegetariano y es vegetariano además está en huelga de hambre, reveló minutos después.

“Hay que manifestar fuerte y no doblegarnos, hago un llamado a todos para que cada día las manifestaciones sean más fuertes, tenemos asustados a los diputados, pero aún no escuchan al pueblo” comentó Oswaldo Ochoa, mientras abordaba su bicicleta; a los segundos se aleja en el asfalto de concreto de la carretera.

Fatigado se detiene en una gasolinera, sus acompañantes piden combustible para el vehículo agrícola de modelo antiguo. “Estoy buscando transformación social, agrícola, económica y en  salud; todos están igual de podridos”, exclamó mientras partía un coco para beber el agua.

Continuó su camino en paso firme y recordó que en casa lo espera su hijo de seis años, a quien asegura le habla como si fuera una persona mayor. “Se quedó con la mamá”, pronunció entre dientes. Tiene otros hijos pero están en Estados Unidos.

Continuará

Este miércoles seguirá su caminata desde un pequeño hotel a la orilla de la carretera, donde se hospedó para descansar. Está a 50 kilómetros de la ciudad.

Realizará dos paradas más, se detendrá en San Lucas Sacatepéquez, y el viernes se quedará en Mixco, el sábado al salir el sol concluirá la caminata hacia el Centro Histórico, antes se detendrá en los edificios de los poderes del estado y dará siete vueltas y hará sonar una corneta, como ocurrió en una historia bíblica.

Lo acompaña un joven de 18 años, estudiante de la universidad del Valle de Guatemala, se llama Francisco Pos, y cuando se enteró de la iniciativa, dejó todo en su municipio Tecpán y decidio viajar.

También participa Marco Alirio Ochoa, un catedrático del Centro universitario de Occidente, que coordino apoyo de estudiantes de universidades y decidió unirse al largo recorrido.