Justicia

Juzgado ordena libertad a hermano de Guayo Cano

El Juzgado B de Mayor Riesgo ordenó dejar en libertad a Donaldo Saúl Villatoro Cano, hermano de Eduardo Guayo Cano, quien fue capturado el 27 de junio último, en el kilómetro 98, aldea El Palmo, San Cristóbal Acasaguastlán, El Progreso.

Por Glenda Sánchez y Julio Lara

Donaldo Saúl Villatoro Cano, quien padece de incapacidad, fue dejado en libertad por el Juzgado B de Mayor Riesgo. Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL
Donaldo Saúl Villatoro Cano, quien padece de incapacidad, fue dejado en libertad por el Juzgado B de Mayor Riesgo. Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL

El juez Miguel Ángel Gálvez dijo que la orden de detención era de 2013, y en esa fecha ya fue capturado por el delito de asociación ilícita. En ese año, el mismo juez lo dejó en libertad, por considerar que Donaldo Villatoro es discapacitado y padece una enfermedad.

Villatoro Cano fue traído a la capital bajo un fuerte dispositivo de seguridad de la Policía, pero antes lo llevaron al Juzgado de Paz en la cabecera de San Cristóbal Acasaguastlán, donde la seguridad personal del señalado intimidó a los reporteros que cubrían la información. 

Eduardo Guayo Cano es sindicado de ser el autor intelectual y material de la masacre de ocho agentes y un subinspector de la estación de Salcajá, Quetzaltenango, ocurrida el 13 de junio de 2013.

Beneficio

El  24 de febrero de este año, el juez de Mayor Riesgo B, Miguel Ángel Gálvez, citó a Guayo Cano para que se reuniera con su abogado en esa judicatura para conversar sobre su estrategia de defensa para la audiencia de apertura a juicio.

Edy Herrera, abogado del procesado, señaló que en reiteradas ocasiones solicitó a Gálvez le permitiera reunirse con Villatoro Cano en el juzgado, pues en la cárcel Fraijanes 1, ubicada en Fraijanes, no tenían privacidad.

Argumentó que en la referida prisión se violentan los derechos constitucionales que le asisten a todos los reclusos, incluido el de su defendido, pues solo le permitían ocho minutos para conversar con el imputado, con la dificultad de que guardias con gorros pasamontaña los resguardaban, afirmó Herrera.