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Después del golpe de estado de 1983

Al día siguiente del golpe de Estado del 8 de Agosto de 1983, la incertidumbre por la presencia militar en las calles inquietaba a los ciudadanos quienes opinaban sobre la situación de ese entonces.

Por Hemeroteca PL

En el peladero del Parque Centenario se debatían los grandes temas de la política, en ese tiempo se decía que los lustradores eran "buenos informantes". (Foto: Hemeroteca PL)
En el peladero del Parque Centenario se debatían los grandes temas de la política, en ese tiempo se decía que los lustradores eran "buenos informantes". (Foto: Hemeroteca PL)

En varias partes de la ciudad se veían tanquetas y soldados, algunos apostados en lugares estratégicos, otros en camiones con tropas y jeeps dotados de ametralladoras quienes patrullaban algunos sectores en posición de alerta.

En la 6a. avenida y 14 calle, zona 1, frente al edificio de la Dirección General de la Policía Nacional, una tanqueta apuntaba hacia el parque Enrique Gómez Carrillo y numerosos soldados con las camisas puestas al revés, patrullaban en las afueras y dentro del palacio policíaco, pero las actividades administrativas se desarrollaban normalmente.

El coronel Hernán Orestes Ponce Nistch, derector general de dicha institución, permanecía en su puesto y a pesar de los rumores de que sería removido del cargo, nadie quiso informar al respecto indicando no saber nada sobre el particular.

Al norte de la ciudad, un helicóptero sobrevolaba la casa presidencial, y la plazuela de San Sebastián, movimiento de tropas que obligó a numerosos propietarios de establecimientos comerciales a cerrar sus negocios previniendo cualquier anormalidad.



Una tanqueta apuntaba hacia el parque Enrique Gómez Carrillo en la sexta avenida y 14 calle zona 1. (Foto: Hemeroteca PL)
Una tanqueta apuntaba hacia el parque Enrique Gómez Carrillo en la sexta avenida y 14 calle zona 1. (Foto: Hemeroteca PL)


En el "peladero"

En el parque centenario, debajo de la sombra que proporcionan las bugambilias de las pérgolas, lugar denominado por los guatemaltecos como "El peladero del parque central", como siempre numerosas personas entre las que había militares, maestros y de otras profesiones, jubilados, hacían sus propios comentarios.

Estas personas, estimando que los limpiabotas lo saben todo, con el pretexto de enterarse a qué se debía el movimiento de tropa que se observaba, acudían a lustrarse el calzado. mientras hacían interrogantes.

Algunos de los que frecuentan los llamados "peladeros del parque", opinaban que aún había discrepancias entre el mismo ejército, pues algunos militares no estaban de acuerdo con la designación como jefe de gobierno, del general Oscar Humberto Mejía Víctores.

Pero además de comentar ellos, daban a su juicio supuestas soluciones de cómo podría estabilizarse la nación volviera a la normalidad. Todos ponían atención, respetando la opinión de los demás. es decir, el famoso peladero parecía una reunión de ministros barajando soluciones a la problemática que vive el país.

Uno de ellos dijo que, en el aspecto económico, lo primero que debería de hacer Mejía Víctores, es quitar el IVA.

Que suban los impuestos del timbre al cinco, y la revaluación al doble.

Otro dijo: lo que debe hacer pero ya, es poner en vigor la constitución de 1944. Continuar con la actual cédula de vecindad. Convocar a elecciones al congreso en el mes de septiembre, elecciones presidenciales para marzo y que se entregue el poder el primero de julio del año entrante.

Otro opinó así: el ejército debe volver a sus cuarteles y velar porque se cumpla la constitución. Sólo así volverá la paz a Guatemala y los negocios resurgirán. Un limpiabotas, también entró a la conversación diciendo: Bueno sería que todos los que están consignados al tribunal de fuero especial tuvieran amnistía y que restituyan en sus puestos a todos los trabajadores que durante el gobierno de Ríos Montt fueron despedidos.

La plática era interesante, pero uno por uno se fueron a sus casas porque como ahí todo se sabe, llegaron a indicar que en diferentes sectores de la capital había movimiento de tropa e inclusive se escuchaba, según dijo alguien, el tableteo de las metralletas.



La famosa "manita" de Ríos Montt no quedaría en el olvido, ya que al fundarse años más tarde el FRG regresaría como símbolo. (Foto: Hemeroteca PL)
La famosa "manita" de Ríos Montt no quedaría en el olvido, ya que al fundarse años más tarde el FRG regresaría como símbolo. (Foto: Hemeroteca PL)


No más "manita"

Otra nota en la edición de Prensa Libre del 10 de agosto de 1983 informaba que la campaña de Ríos Montt en contra de la corrupción quedaría en suspenso, según indicó el jefe de Estado Óscar Mejía Víctores.

Hizo ver que los carteles de "No robar, no mentir y no abusar", continuarán en bodega. Sobre el dinero invertido dijo: "se perdió, ni modo". 

Por aparte, miembros del magisterio que afirmaban haber sido ofendidos con la imposición del gafete de "la manita" informaron que en sus respectivos establecimientos harían piras con el citado gafete. Muchos maestros desobedecieron la orden de llevar ese rotulito en la solapa.