Internacional

Francisco pasará su primera noche en EE. UU.

El papa Francisco arribó poco antes de las 17 hora local, a la Nunciatura Apostólica, la misión diplomática de El Vaticano en el corazón de Washington, EE. UU.  Seguidores bien vestidos esperaban detrás de una valla con la esperanza de mirarlo a su llegada.

Por Washington/AP

<em>El Papa saluda a fieles que lo aclamaron a su llegada a EE. UU. (Foto Prensa Libre: EFE).</em>
El Papa saluda a fieles que lo aclamaron a su llegada a EE. UU. (Foto Prensa Libre: EFE).

Un pequeño Fiat 500L, escoltado por dos grandes camionetas, transportó al Papa por las calles de Washington.

Francisco ha insistido en usar autos modestos para subrayar su llamado a rechazar el consumismo y en favor de la austeridad.

Pasó varios minutos saludando a los visitantes afuera de la Nunciatura antes de ingresar a las instalaciones.

Pasará la noche ahí antes de reunirse con el presidente Barack Obama mañana miércoles y dar un discurso en el Congreso el jueves.

Agenda papal

Este miércoles el Papa visitará la Casa Blanca para una ceremonia matutina en el jardín Sur a la que han sido invitadas unas 15 mil personas. También se reunirá con el presidente Barack Obama, quien lo saludó a su arribo a la Base Andrews.

Luego irá en desfile en el papamóvil por el parque National Mall y rezará con cientos de obispos en la catedral de St. Matthew's Cathedral. Se prevé que unas 30 mil personas acudan a una misa que Francisco oficiará por la tarde en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción.

El jueves el papa hablará en el Congreso estadounidense y visitará a organizaciones católicas de beneficencia antes de visitar Nueva York y Filadelfia.

El Papa tocó suelo estadounidense a las 15.52 hora local, proveniente de Cuba, donde realizó una visita de cuatro días.

Su avión aterrizó en la Base Andrews de la Fuerza Aérea a las afueras de Washington. Se trata de su primera visita a suelo estadounidense.

Antes de partir de la isla comunista, Francisco hizo un llamado a los cubanos a redescubrir su herencia católica y a vivir una "revolución de ternura".