Revista D

Las milpas de Santiago

Los asentamientos de indígenas durante la Colonia.

Por Ana Lucía González

Milpas fundadas por los españoles alrededor del valle de Panchoy.
Milpas fundadas por los españoles alrededor del valle de Panchoy.

Alrededor de la tercera capital del reino de Santiago de Guatemala, en el valle de Panchoy, los españoles fundaron más de 30 asentamientos —también llamados milpas—, cuyos habitantes se encargaron de los servicios y abastecimiento de la nueva ciudad.

La mayoría se constituyeron hacia 1530 bajo el común denominador de bautizarlos con el nombre de un santo, seguido del apellido del soldado español al que le otorgaron esa tierra, esto a partir del repartimiento a cargo de Jorge de Alvarado, hermano del conquistador.

Estos asentamientos, hoy aldeas de Antigua Guatemala y municipios de Sacatepéquez, tenían como finalidad marcar una división racial, la mayoría bajo un sistema de esclavitud, sostiene el historiador estadounidense Christopher H. Lutz, autor del libro Santiago de Guatemala 1541-1773, quien analiza la evolución demográfica y social de este centro urbano y el posterior mestizaje a lo largo de más de dos siglos.

Las comunidades —o parcialidades— fueron asentadas por la fuerza sin contemplar su origen étnico, aunque hubo algunas excepciones.

Del conquistador

En el valle de Jocotenango hubo cuatro asentamientos fundados aproximadamente en 1528 por Pedro de Alvarado: el de Los Utatlecas (quichés de Utatlán), San Dionisio de los Pastores; San Luis de los Carreteros (San Luis Las Carretas) y el de Los Sacatecas.

Por último, el barrio de los Guatimaltecas de Jocotenango, —grupos de caqchiqueles, obra del obispo Francisco Marroquín, el albacea de la fortuna de Alvarado en 1542.

Irónicamente, por órdenes de Alvarado, sus habitantes fueron liberados de la esclavitud después de su muerte, en 1541, de acuerdo al historiador Lutz.

Dos repúblicas

Separar a los indígenas de los españoles fue parte de una política social instaurada por la Corona, promulgada primero en cédulas reales y luego en las Leyes de indias.

“Cada una de las dos repúblicas poseía su propio idioma y complejo cultural, sus instituciones religiosas e identidad racial, incluso sus organismos gobernantes...”, señala Lutz.

La liberación de la esclavitud del resto de pueblos fue en 1549 bajo el mando de Alonso López de Cerrato, presidente de la Audiencia.

“Algunos desaparecieron con la muerte de sus dueños, o con la liberación de los habitantes, en su mayoría esclavos indígenas”, indica el historiador.

Sufrimiento

Una visión distinta de la historia nos la ofrece el ejemplar Nuestro pesar, nuestra aflicción, de Karen Dakin y Lutz (1996), el cual recoge las memorias de los indígenas del valle de Guatemala escritas en náhuatl y enviadas al rey Felipe II hacia 1572, que lograron gracias al apoyo de algunos frailes.

“No fueron accesibles a casi nadie y nunca fueron traducidas hasta que Dakin lo hizo hace unos 25 años”, refiere el historiador.

Hacia mitad del siglo XVI, parte de los abusos descritos se refieren a que una gran mayoría de nativos vivía en la esclavitud o eran descendientes de estos.

“Los liberados, habitantes de más o menos 20 barrios urbanos y milpas del valle de la ciudad, fueron obligados al pago de terrazgos (renta) sobre las tierras en que vivían y en las cuales cultivaban sus milpas en la mayoría de los casos”, cita el ejemplar.

Otro abuso por parte de los españoles del que se quejaron en las memorias fue la costumbre de vender a los huérfanos “indios e indias”, cita el documento.

Para ambos autores, los descendientes directos de esta petición sobreviven hasta nuestros días clamando por los mismos derechos de hace más de 400 años.

Con el cuarto traslado de la ciudad, también lo hicieron estos pueblos, los cuales son hoy los barrios más antiguos de la Nueva Guatemala de la Asunción.

Otros pueblos

La mayoría  de estos asentamientos se fundaron hacia  1530. 

  • Santa Ana,  fundado por el sacerdote  Juan Godínez.
  • San Andrés  Ceballos, por Pedro de Ceballos. 
  • San Andrés  Deán, probablemente por el sacerdote Juan Godínez. 
  • San Antonio  —Aguas calientes—, Juan de Chávez. 
  • San Bartolomé  Becerra,  por  Bartolomé de Becerra. 
  • San Bartolomé  Carmona, por Juan de Carmona. 
  • Santa Catalina  Bobadilla, por Ignacio de Bobadilla. 
  • Santa Catarina  Barahona, por Sancho de Barahona. 
  • San Cristóbal, por  Juan Pérez Dardón. 
  • Santo Domingo  de los Hortelanos, por los dominicos, en 1549.  
  • San Felipe,  por  Gaspar Arias Dávila, en 1528. 
  • San Gaspar  Vivar, probablemente por Diego de Vivar. 
  • Santa Isabel  Godínez,  por el sacerdote Juan Godínez. 
  • San Juan  del Obispo, por el  obispo Francisco Marroquín. 
  • San Juan  Gascón,  por el sacerdote Juan Gascón. 
  • San Lorenzo  Monroy, por  Diego de Monroy.  
  • San Lucas  Cabrera, por Gabriel de Cabrera. 
  • Santa Lucía  Monterroso, por Francisco de Monterroso.  
  • Santa María  Concepción Almolonga, por Pedro de Alvarado. 
  • Santa María  de Jesús Aserradero, por los dominicos y franciscanos, antes de 1541. 
  • Santa María  Magdalena, desconocido hacia 1541. (Santa María Magdalena Milpas Altas). 
  • San Mateo  Cabrera, por Gabriel de Cabrera,  (San Mateo Milpas Altas). 
  • San Miguel  Dueñas, por Miguel de Dueñas. 
  • San Miguel  Escobar, por  Juan de Escobar.  
  • San Miguel  Milpas Altas, por Juan de León. 
  • San Pedro  del Tesoro, por Francisco de Castellanos antes de 1541. (San Pedro las Huertas).
  • Santiago Zamora, por  Alonso de Zamora.