IDEAS

Corruptos entre nosotros

Casi no ha habido día en los últimos años en que por lo menos en algún medio de comunicación se denuncie un nuevo hecho de corrupción, enriquecimiento ilícito o “desvío” —palabra políticamente correcta para llamar al robo de dinero de parte de un funcionario o empleado público—. Sin embargo, a pesar de las denuncias en los medios, los corruptos seguían robando las arcas públicas. ¿Qué fue lo que cambió?

¿Por qué ahora es cuando los actos de corrupción saltan a la palestra pública y se empieza a perseguir penalmente y juzgar a los políticos corruptos? ¿Qué ha sucedido que ahora sí es posible la persecución de los mafiosos y ladrones por parte de las autoridades que no fue posible en el pasado cuando también ha habido corrupción y robos millonarios?

Si bien es cierto han sido importantes las investigaciones y acusaciones realizadas contra algunos pocos de esos corruptos, considero que lo más importante ha sido el cambio en la ciudadanía. Se ha dado un gran paso en el control de parte de los mandantes, nosotros, de los asuntos del Gobierno, especialmente en la obtención de cargos públicos y en el funcionamiento de las instituciones y la fiscalización de recursos.

La información inmediata a través de las redes sociales y el impacto de la investigación periodística han hecho que el ciudadano que debe levantarse temprano para trabajar, que paga impuestos mes a mes puntualmente, que se ve en problemas para cubrir sus gastos familiares, se canse de escuchar que aquellos impuestos que paga por cada artículo o servicio que adquiere, financian la vida de ricos y famosos que los funcionarios corruptos y sus familias gozan a costillas de su esfuerzo y en detrimento de la seguridad y justicia que demanda. Los movimientos cívicos espontáneos y libres llevados a cabo en los últimos meses por parte de los ciudadanos guatemaltecos son la muestra auténtica de ese cansancio y fatiga acumulados por generaciones.

Es el momento en que más ciudadanos han tomado conciencia de que la corrupción es un mal que se puede erradicar con la participación y constante involucramiento de cada uno de nosotros para señalar —con nombres y apellidos— a aquellos que se enriquecen ilícitamente. Pero el mensaje va más allá y está dirigido no solo a quienes detentan ahora el poder, sino también a aquellos que el próximo seis de septiembre buscarán la elección de un puesto público, pues saben de sobra que ahora estamos vigilando sus acciones y pensarán varias veces en tratar de robar con descaro o a hurtadillas el erario.

El gran triunfo es suyo. Sí, de usted, que ahora puede reclamar la persecución de aquellos que buscan enriquecerse a costillas de su esfuerzo. Así que lo insto nuevamente a mantenerse atento a cualquier anomalía que note. No podemos depender de la Contraloría General de Cuentas para contarle las costillas a los corruptos, ya que en muchos casos ha sido su comparsa. El mejor auditor de cómo se usan los impuestos que paga es usted mismo. No rehúya esa función.

Fb/jjliber

ESCRITO POR:

Jorge Jacobs

Empresario. Conductor de programas de opinión en Libertópolis. Analista del servicio Analyze. Fue director ejecutivo del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).