Opinión

CATALEJO

Cristina renace

Mario Antonio Sandoval

Mario Antonio Sandoval

EL CASO DE LA MISTERIOSA desaparición de Cristina Siekavizza salió de nuevo a la luz pública al conocerse ayer algo realmente grave: los papeles relacionados con el caso han sido traspapelados de manera intencional desde hace la escalofriante fecha del 14 de julio del 2011. Más de tres años, y lo dice, nada menos, el Ministerio Público. Se agrega un hecho aún más preocupante: dentro de los documentos misteriosamente desaparecidos se encuentra uno cuyo contenido indica la participación de empleados públicos y vehículos del Estado en la desaparición del cuerpo sin vida de la joven señora, cuya muerte provocó una reacción sin precedentes en la sociedad.

LOS ENTRETELONES de este caso también resurgen de nuevo. Entre ellos la acusación a la expresidenta de la Corte Suprema Beatriz Ofelia de León, madre del esposo de la víctima, Roberto Barreda de León, así como las acciones protagonizadas por este personaje al huir a México y llevarse ilegalmente a los dos hijos de ambos, quienes se convirtieron en las verdaderas víctimas de este caso. Lo expresado ayer es una prueba de la forma con la cual se logra la impunidad de muchos de los crímenes: atrasar el tiempo, esconder los documentos, aburrir, desesperar y decepcionar a los familiares de las víctimas. Es francamente un sistema perverso y vergonzoso.

CRISTINA SIEKAVIZZA logró despertar la conciencia nacional, la admiración por la tenaz lucha de sus padres, Juan Luis y Angelis; la tenacidad de las amigas de colegio de ella y también quienes apoyaron con su presencia para manifestar pacíficamente numerosos domingos, a fin de despertar en las autoridades judiciales la conciencia. El caso, en realidad, se estaba quedando en el olvido, listo para ingresar en los muy numerosos ejemplos de impunidad en la historia criminal de Guatemala. La revelación de ayer provocará, espero, un renacimiento de las exigencias ciudadanas para resolver el caso.