CATALEJO

Estalla hartazgo por la impunidad

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UNA SEMANA HA PASADO desde el alevoso asesinato de los tres periodistas asesinados, uno de ellos de Prensa Libre, cuya cuota de víctimas de la violencia contra los hombres de prensa es muy alta y abarca varias décadas. Desde entonces han proliferado las manifestaciones de repudio y rechazo a esos crímenes, como pasa siempre cuando ocurren esos casos. Pero ahora hay tres diferencias importantes: la primera, el acompañamiento de instituciones y entidades nacionales de importancia, como es el caso del sector privado organizado, a las declaraciones y marchas realizadas por periodistas agrupados en las diversas asociaciones, así como los escritos de columnistas y de ciudadanos por medio de las redes sociales del país.

OTRA DIFERENCIA es la imposibilidad de las autoridades de no actuar en las distintas instancias. Estos tres más recientes asesinatos en cierta manera despertaron al país, de nuevo sumido en el serio problema de encontrarse en un lugar destacado en los estudios de criminalidad y sobre todo de impunidad. Y la tercera es la capacidad de lograr una comprensión generalizada de darse uno cuenta de la valentía necesaria para realizar las investigaciones de fiscales, la tarea de los policías, y de otros servidores públicos cuyos ingresos son muy modestos y se encuentran trabajando en una sociedad poco dispuesta a aceptar la aplicación de mejores salarios, pero exigente porque piensa poco en la realidad económica de quienes integran el aparato estatal.

LOS FISCALES ENVIADOS A investigar los crímenes, ya comenzaron a recibir amenazas en diversas formas. Los familiares de los periodistas asesinados también han sufrido esa vileza, unida al dolor de la pérdida de sus seres queridos. Debido a ello es necesario hacer un alto en el camino y analizar con seriedad cómo se pueden lograr cambios, lo cual incluye —por supuesto— una unidad de la mayor cantidad posible de sectores, cuya principal tarea debe ser ponerse de acuerdo en cómo será la manera de lograr la representatividad de una o varias personas cuando sea necesario reunirse en mesas multisectoriales, preparar informes, analizar estrategias y demás. Los guatemaltecos somos muy tendientes al divisionismo y a la desconfianza en los demás.

OTRO FACTOR DE GRAN importancia lo constituye la necesidad de entender los efectos negativos para el gobierno, en especial, pero también para la sociedad, de las acciones emprendidas por autoridades en contra de periodistas como consecuencia del ejercicio de su profesión. No constituyen delito alguno las críticas hechas a los funcionarios en su calidad de tales. Es muy simple de entenderlo. En la actualidad, existen docenas de juicios presentados por el presidente del IGSS y por la vicepresidenta contra el presidente de elPeriódico. Lo peor para ellos sería la aceptación de los jueces a estas acciones, porque su efecto sería contraproducente, en especial por la relación directa del presidente Pérez Molina con los dos acusadores.

LOS PROBLEMAS NACIOnales se entrelazan. No hay justicia, porque está “politiquerizada”. No hay suficiente recaudación, por los manejos corruptos. No se utilizan bien los impuestos, porque corruptos y corruptores actúan con toda desfachatez y muestran abiertamente los frutos de sus inmoralidades e ilegalidades. Este hartazgo popular se percibe en el ambiente en un año electoral, en un país donde la tradición demuestra cómo los votantes castigan a quienes apoyaron con sus votos en las elecciones anteriores. En Guatemala, no se puede olvidar, no se vota en favor de alguien, sino en contra de otro. Todo eso solo permite augurar un año complicado para todos, porque pronto se despertarán las ambiciones de poder y de enriquecimiento ilícitos.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.