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Golpe constitucional

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

Algunos de los politiqueros de siempre, especialmente los que hasta en esa innoble actividad —por lo menos aquí en Guatemala— han sido unos fracasados, quieren dar un golpe constitucional abrogando la Constitución vigente y haciendo una nueva a su sabor, antojo y capricho. No lo debemos permitir.

Se han alzado varias voces, especialmente entre algunos grupos políticos y grupos de presión, para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Argumentan que tal extremo es necesario, debido a los cambios que ellos consideran que se deben realizar a la Constitución actual. Pero luego plantean ejemplos de reformas que se deben hacer, para las cuales no se necesita convocar a una ANC, sino simplemente seguir el procedimiento establecido en la Constitución para hacerle reformas a la misma.

Para la mayor parte de reformas que se le pueden hacer a la Constitución, el procedimiento es muy claro: se presenta la solicitud de reformas a la Constitución ante el Congreso, ya sea por quienes están autorizados para solicitarlo, como por ejemplo el presidente del Ejecutivo, o una petición con el respaldo de por lo menos 5 mil ciudadanos que la firmen. El pleno del Congreso debe revisar la propuesta y votar si la aprueban, para lo cual se necesita la mayoría calificada. En caso de ser aprobadas en el Congreso, las reformas deben luego ser puestas a consulta popular para que toda la ciudadanía tenga la oportunidad de votar si aprueban las reformas o no.

A través del procedimiento anterior se puede modificar casi toda la Constitución. Solo hay unas pocas partes de la misma que no se pueden modificar a través de este método, que son la parte denominada “dogmática” —en la cual se establecen las garantías constitucionales que salvaguardan los derechos de todas las personas—, la prohibición a la reelección del presidente del Organismo Ejecutivo y la prohibición a cambiar el sistema republicano de gobierno.

Así que no se deje engañar. No se necesita convocar a una ANC para realizar cambios a la Constitución. Quienes la promueven quieren realizar cambios a la parte dogmática, lo que en el contexto politiquero actual lo más probable es que se traduciría en una reducción de los derechos de todos los guatemaltecos, en beneficio de los politiqueros y los grupos de presión.

Y eso si se les cree que solo van a hacer los cambios que anuncien.

Sin embargo, una vez establecida una ANC, no está obligada a realizar solo aquellos cambios que dijeron que harían, sino que pueden arrogarse poderes constitucionales y hacer los cambios que se les vengan en gana —que definitivamente ha de ser lo que les motiva a salivar porque se haga una ANC—, con lo cual podrían cambiar toda la Constitución y reemplazarla por una que más les favorezca.

Ello equivaldría a un golpe Constitucional, el cual no le quepa la menor duda que es el sueño de muchos de quienes están haciendo llamados para que se convoque a una ANC, que creen que en ese momento podrían dar el golpe y establecer un modelo acorde a sus intereses, en perjuicio de todos los demás.

Así que no sea ingenuo en creerle a los politiqueros y los grupos de presión su supuesta preocupación “desinteresada por las grandes mayorías”. Nada que ver. Lo que quieren es aprovecharse de los ingenuos para dar un golpe y cambiar todo el sistema para mal.

De que hay que hacerle cambios a la Constitución, hay que hacerlos, pero no se necesita para ello de una ANC. ¡No al golpe constitucional!

¡No se deje engañar! ¡Defienda lo poco bueno que todavía queda en el sistema!