Opinión

Catalejo

Apoyo a la Cicig seguirá sin cambios

Mario Antonio Sandoval

Mario Antonio Sandoval

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Cicig

PARA LOS GUATEMALTECOS, el principal tema de interés como consecuencia del ingreso a la presidencia estadounidense del multimillonario Donald Trump es la relación al respecto de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, así como el apoyo al Ministerio Público. Localmente, algunas personas expresaron su creencia de un cambio, talvez radical, en este tema, pero ello demuestra desconocimiento acerca de la manera como actúa Estados Unidos cuando se trata de planes a largo plazo aprobados con participación bipartidista. Si bien se pueden hacer cambios como el referente al tratado de libre comercio con el Pacífico, en algunos otros temas en realidad todo continúa según lo acordado o el interés para ese país.

NINGÚN GOBIERNO estadounidense, incluido el recién iniciado, cambiará en temas como la lucha contra la corrupción, ahora tan importante y sobre todo percibido como tal por los guatemaltecos. Es iluso entonces pensar en alteraciones de los fines y las metas, aunque puede haber cambios en las personas encargadas de llevar a cabo ese apoyo, pero aun estos están encajados en procesos evolutivos, no violentos, por decirlo de alguna manera. En este momento aún no ha sido confirmado totalmente el nuevo Secretario de Estado, pero las declaraciones del propuesto, Rex Tillerson, no dejaron nada a la imaginación ni a las interpretaciones, estas últimas muchas veces derivadas de ilusiones personales o gremiales de intereses locales.

LA VISIÓN ESTADOUNIDENSE de la Cicig la ve como una entidad de gran importancia para el sostenimiento de la democracia, y considera al primer paso en esta línea a su actuación para salvar al gobierno encabezado por Álvaro Colom y la presidenta de facto, Sandra Torres, entonces de Colom, cuando tambaleó a causa de la muerte de Rodrigo Rosenberg. Esto sin duda es visto de esa manera como consecuencia de los principales actores de ese caso, algunos de ellos en este momento prófugos de la justicia. Este factor no es considerado en Guatemala, donde la Cicig de Velásquez es considerada distinta a la de Castresana y de Dall’anese. Desde afuera se le ve como una misma entidad encabezada por personas distintas.

LA COMUNIDAD FORÁNEA considera parte de su papel en Guatemala facilitar a los actores nacionales dedicados a luchar contra la corrupción. Por eso, a mi criterio, aunque las conversaciones con los diputados —por ejemplo— van en la línea de colaborar con las instituciones, tienen muy claro el serio problema en un país cuyo sistema en todas o casi todas las áreas, trabaja en contra de quienes luchan desde adentro. Desde su perspectiva, según conversaciones con al menos un representante de esa comunidad, los guatemaltecos somos quienes debemos tener un proyecto de país y a ello ayuda el funcionamiento, aunque lento y a veces penoso, de las instituciones. No les asusta la lentitud del sistema legal, pues ocurre también en sus países.

ES MUY PRONTO PARA PODER asegurar con toda certeza la actitud del nuevo gobierno estadounidense. Pero algo es claro: no se cambiará por el gusto de hacerlo. Será necesario esperar un tiempo prudencial, probablemente corto, porque a Donald Trump le interesa —además de su famoso muro— apoyar los esfuerzos de democracia de los venezolanos y de los cubanos. Ya lo expresó. El Triángulo Norte no se debe olvidar, es un tema importante para Estados Unidos. La relación con América Latina se puede afectar debido a acciones tan inexplicables e inesperadas y sin objetivo político positivo como haber eliminado el sitio en español de la Casa Blanca, acción cuyo motivo es ajeno al raciocinio. Pero eso, sin duda, es otro tema.