CATALEJO

Colapso total del tránsito vehicular

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Guatemala es una ciudad colapsada. Algunos ejemplos: del hotel Camino Real a la Avenida de la Reforma, y 10 calle, ocho cuadras, 35 minutos, 4 pm. De la Universidad de San Carlos, vía periférico, de 7 a 9 pm, 40 minutos. Del ingreso del periférico a la Roosevelt, hacia el sur, y viceversa, 40 minutos de las 7 a las 9 am. Del Condado El Naranjo al Periférico, dos kilómetros, 45 minutos o más a las 7 am. Del Condado Concepción a la Avenida de la Reforma, 7 y 8 am, 45 minutos. De Boca del Monte a la Avenida de las Américas, a esa misma hora, 45 minutos. De Villa Nueva al Trébol, 60 minutos. De Mixco, vía el Naranjo, al periférico, 45 minutos, o más. Del Mariscal Zavala a la 7ª avenida zona 1, vía la calle Martí, alrededor de una hora.

El parque vehicular es alrededor de diez veces mayor al existente en 1990. Las calles citadinas no han aumentado su número, mientras la municipalidad capitalina se entretiene desde hace años reduciendo su anchura (la 5ª avenida, zona 1, o la 1ª avenida, zona 10). Además de ello, no hay un plan conocido para construir pasos a desnivel, y parecen dormir el sueño eterno obras urgentes como un nuevo puente Belice, construido paralelo al actual con tecnología actual, así como también tramos carreteros en la cercanía de la capital cuyo fin sea evitar o disminuir al máximo el paso por la capital de quienes se transportan de la carretera al Atlántico a la Panamericana. Se trata de un problema nacional, con consecuencias complejas y no siempre comprendidas.

Un ejemplo sin aparente relación es el turismo. Tardarse siete horas para ir a Río Dulce por detenerse dos horas en Chimaltenango cuando se va o se regresa de Panajachel, y de La Antigua iguales dos horas para ir al aeropuerto La Aurora, convierte a la visita al país, especialmente a la salida, en una experiencia desesperante. Los aviones salen entre 6 y 8 de la mañana, y ahora los pasajeros deben estar tres horas adicionales haciendo colas innecesariamente largas porque no hay suficientes máquinas ni personal para los registros. Ello obliga a dormir la última noche en la capital, porque de lo contrario deberían salir de La Antigua a las dos de la mañana, o un poco antes. A todo esto se agrega el pésimo estado, en general, de las carreteras del país.

El problema tiene demasiadas aristas y por ello tratar de solucionarlo requiere de mucha lógica, por supuesto, pero sobre todo de la experiencia de personas capacitadas, imposibles de encontrar entre funcionarios casi siempre colocados y escogidos a dedo. Por aparte, la inseguridad es otro factor. La gente usa vehículo propio porque es un riesgo de todo tipo utilizar el transporte público, la solución empleada en casi todas las partes del mundo, pero con la característica de ser de primera en cuanto a la comodidad y sobre todo en la confianza de no ser asaltado, o en el caso de las mujeres sufrir vejaciones humillantes. No se pueden olvidar los problemas derivados de la corrupción de empresas privadas irresponsables con autoridades inmorales.

No hablo, por evidente, de la tragedia de las carreteras destruidas y de la incapacidad de las actuales autoridades. El control del tránsito requiere de normas para permitir el ingreso de más vehículos, así como planes de transporte masivo de mercaderías por medio del ferrocarril. Es un verdadero monstruo de mil cabezas y para controlarlo se debe buscar asesoría fuera del país, así como pensar en ideas del presente y del futuro, como carreteras elevadas en algunas áreas de la ciudad y en varias poblaciones. No soy técnico. Simplemente veo con un poco de lógica la necesidad de facilitar el transporte y el tiempo para recorrer distancias, porque si sigue el paso de superpoblación vehicular, la única salida es rogar porque a todos los guatemaltecos les salgan alas angelicales.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

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