Opinión

Con otra mirada

De Movimiento Semilla a comité y partido político

José María Magaña

José María Magaña

Un año antes de que salieran a luz pública los más connotados casos de corrupción del gobierno del Partido Patriota, comandados por el presidente y la vicepresidenta de la República, aupados por un coro de angelitos, un grupo de ciudadanos, hastiados de vivir los últimos treinta años bajo un débil régimen democrático, con renovadas expectativas cada cuatro, pensó que era posible eliminar las exclusiones y privilegios de la clase política al amparo de los acuerdos de paz.

La denuncia por corrupción presentada en abril de 2015 por el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), dio lugar a que un pueblo cansado de tanta irresponsabilidad e incapacidad para gobernar nuestra pequeña nación, pero magistralmente explotada para el enriquecimiento de los funcionarios, desbordó las plazas de las principales ciudades del país en protestas públicas que, como sabemos, contribuyeron a que la vicepresidenta, primero, y el presidente, después, renunciaran a sus cargos. La sensación de libertad fue contagiosa y se ha mantenido.

El Movimiento Semilla decidió contribuir a la creación de una fuerza social, de expresión democrática a favor de las mayorías, convencido de que otra Guatemala es posible. En julio pasado, esa agrupación ciudadana obtuvo del Tribunal Supremo Electoral (TSE) la aprobación para su inscripción como Comité pro Formación de Partido Político, lo que constituye un paso más por recorrer para construir un país digno.

El domingo 1 de octubre se celebró en la ciudad de Guatemala una reunión general para dar inicio a otra etapa, la de alcanzar la meta de 30 mil adherentes en los siguientes tres meses, así como formar estructura partidaria en 60 municipios de 12 departamentos. El sábado 7, en Antigua Guatemala, tuvo lugar la primera reunión tendente a integrar esa estructura en el departamento de Sacatepéquez.

Como en la precedente reunión del domingo 1, fue notoria la participación de una gran mayoría de gente joven. Jóvenes con una sólida formación profesional en ciencias sociales, política, mercadeo y otras disciplinas. A su capacidad, entusiasmo y ganas de trabajar se suma la madurez cívica adquirida y su hartazgo por el desempeño de los políticos tradicionales en la conducción de su destino a lo largo de los últimos treinta años. Características que los colocan en la dirigencia del Movimiento. Ese tiempo democrático, posgobiernos militares y dictaduras que las precedieron, constituyen su vida entera, pues no sobrepasan los 35 años de edad. Evidentemente fueron formados en hogares conscientes de la realidad del país y forjados en casas de estudios superiores, en donde recibieron una sólida formación académica.

Una vez alcanzada la meta de las 30 mil firmas y salvados los requisitos para que el TSE autorice al Movimiento Semilla como Partido Político, podrá participar en las elecciones de 2019 para elegir representantes honestos, probos y dignos, con trayectoria humana y profesional íntegra.

El Partido Movimiento Semilla quiere ser un instrumento para fortalecer la ciudadanía y así, junto a la mayoría silenciosa, formar un Estado democrático.

Uno de sus postulados dice: “Nos ha tocado vivir un momento histórico en la política de Guatemala. Una brecha inesperada ha abierto la posibilidad de la participación democrática, y ante la probabilidad de que el espacio se cierre, nos corresponde asumir el reto de evitarlo, a partir de reivindicar la participación política partidista, desligándonos de las prácticas políticas tradicionales y elevando los estándares éticos para hacer de la probidad la norma”.

jmmaganajuarez@gmail.com