Opinión

Ventana

El paso cenital de Kinich Ahau

Rita María Roesch

Rita María Roesch

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Mayas

El 1 de mayo celebramos el Día Internacional del Trabajo. Sin embargo, los calendarios mayas prehispánicos que admirablemente aún perviven en Guatemala, como el Cholq’ij, el calendario sagrado de 260 días, relacionado con la Luna, y el agrícola, el Haab, de 365 días, relacionado con el dios sol, Kinich Ahau, señalan esta fecha como su primer paso cenital por el cielo de Guatemala, la llegada de las lluvias y el cultivo del maíz sagrado.

Conversé recientemente con Rolando Amado, un amigo agrónomo y estudioso de la cultura maya que ha documentado este fenómeno sideral en varias ciudades mayas. Me dijo que el lunes próximo podremos observar en la ciudad capital, como en Atitlán, la Costa Sur o en Tikal, el primer paso cenital de Kinich Ahau”. Eso significa que, al mediodía, sus rayos caerán verticalmente sobre nosotros. Tengo fotos de Rolando que muestran a un grupo de turistas caminando sobre su propia sombra en la Gran Plaza de Tikal, un 1 de mayo.

“Coincide”, me dijo, “que ya para esa fecha han caído las primeras lluvias fertilizadoras. Colocado así el sol, directamente “encima” de la madre tierra, es el momento propicio para fecundarla. A partir de esta fecha los campesinos mayas siembran el maíz de tierras bajas. Pero el fenómeno del paso cenital del sol en el cielo de Guatemala ocurre, por segunda vez, el 13 de agosto. Son 105 días después del 1 de mayo.

En esa fecha la Vía Láctea “ya dobló”, anunciando la reanudación de las lluvias después de la canícula”. ¿Qué quiere decir que para el 13 de agosto —ya dobló— la Vía Láctea? Rolando dijo: “ Esa es la expresión que los sacerdotes maya-chortís, del culto agrario, usaron cuando le explicaron al Dr. Rafael Girard lo siguiente: el 25 de julio, cuando comienza la canícula, la Vía Láctea está en posición Norte-Sur en el cielo de Guatemala. Así se mantiene durante 20 días —un mes maya—. De repente, el 13 de agosto por la noche, usted mira otra vez al cielo, y ya no está en esa misma posición Norte-Sur, sino que ha variado por unos 15-20 grados. A eso le llaman ellos que “la gran sierpe blanca” —la Vía Láctea—, ya dobló. Es cuando hay que doblar la milpa sembrada en mayo para que el agua de las nuevas lluvias no entre en las mazorcas y pudra el grano. La temporada seca les dio tiempo para preparar la tierra entre los surcos de maíz y sembrar —la segunda milpa—, que será mantenida por las lluvias desde mediados de agosto hasta finales de octubre.

Así como Las Pléyades salen antes que el sol el 1 de mayo, anunciando el inicio de la temporada lluviosa, también la Vía Láctea hace ese “movimiento” —que en realidad es el movimiento de balanceo de la Tierra sobre su eje y provoca esa ilusión óptica desde nuestra posición en el universo—, anunciando la reanudación de las lluvias”.

Mi reflexión: el paso cenital de Kinich Ahau, el 1 de mayo como el paso siguiente, el 13 de agosto, son dos de los cientos de fenómenos astronómicos registrados en los calendarios mayas. Son evidencia del profundo conocimiento que tenían de la naturaleza y del mapa del cielo. Asombra la exactitud de sus ciclos calendáricos espacio-temporalizados que fueron recopilados durante generaciones ininterrumpidamente. Los calendarios fueron la base para desarrollar una visión del mundo y del sentido de participación del ser humano en el universo.

“Se convirtieron en calendarios vivos porque se aplicaron a la organización de su vida social y personal, dándole a cada ser un lugar en el devenir del tiempo”, concluyó el Clarinero.

clarinerormr@hotmail.com