¿Nos volverán a comer el mandado?

Opinión

¿Saben mis lectores por qué dicen por ahí que México siempre nos come el mandado? Los mexicanos no titubean. Ven un buen proyecto y se lanzan. Nosotros lo pensamos mucho y perdemos las oportunidades. Por ejemplo, los mexicanos venden viajes de Cancún a Tikal y los turistas ni pernoctan en Guatemala. Hacen conciertos, como sucedió con Pavarotti en Chichén Itzá a finales de los 90, cuando en Guatemala antes lo había propuesto en Tikal, pero no fue aceptado. Hemos tenido proyectos televisados al mundo entero mucho más impactantes con grandes luminarias que jamás se pudieron dar. Uno fue The Rainforest World Event, el cual iba a generar muchas divisas para el país.  Guatemala perdió un evento de reconocimiento mundial por justificaciones sin valor alguno.

Un museo itinerante

Opinión

Mañana es 15 de septiembre. Surge de nuevo en mi mente la  imagen oficial  de nuestra independencia que  presenta a  doña Dolores Bedoya de Molina exclamando:  ¡Viva la independencia!  Algunos  historiadores consideran que  su grito fue urbano,  no alcanzó al resto de la población. “Nuestra  independencia sigue en proceso”, murmuró el Clarinero, porque nuestra identidad nacional es  multilingüe y pluricultural. Sin embargo,  no todos los chapines lo consideran así.  Por ello no nos hemos integrado  como país.  En mi opinión ha faltado  un diálogo intercultural para retejer nuestra sociedad diversa culturalmente.   Espero que en este nuevo milenio encontremos esa tercera vía nacional que nos una como país. Solo juntos podremos  enfrentar   los  retos del desarrollo.  Cuando esto ocurra, la escena de doña Dolores Bedoya de Molina, y su grito de independencia,  que ha permanecido congelada  en mi mente, cobrará vida.