Opinión

Ventana

ICAN Premio Nobel de la Paz

Rita María Roesch

Rita María Roesch

Me  alegra  profundamente que el Premio Nobel de la Paz, le  fuera otorgado a la “Campaña Internacional por la Abolición de las Armas Nucleares”,  ICAN (siglas en inglés). Beatrice Fihn, directora de la coalición manifestó que,  el balance de armas nucleares  en   el mundo hoy   se encuentra  muy frágil.  Muchos países están modernizando sus arsenales por lo que el peligro aumenta. Si  las armas nucleares no son prohibidas de forma total,  la tragedia es inminente.   La carrera armamentista principió luego  de las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki, Japón, en 1945.  El hongo infernal oscureció el cielo y mató  a 140 mil personas,  otras 100 mil fallecieron, años más tarde,  víctimas de la radiación.  Albert Einstein escribió sobre una  fotografía que mostraba  la ciudad  de Hiroshima totalmente devastada: “Si hubiera imaginado que mis trabajos sobre el uranio, como fuente de energía, servirían para esto, habría preferido ser un simple plomero”. Hiroshima se convirtió en el  símbolo de la lucha por la paz y el desarme nuclear. Pero la  amenaza sigue  latente.

En octubre de 1962, el estallido de otra guerra nuclear surgió de nuevo, debido a la confrontación entre los Estados Unidos y la Unión Soviética por Cuba. Se le conoce como “La Crisis de los Misiles”. Fue un conflicto delicado. El espectro de la muerte rondó el mar Caribe, durante 13 días. Sugiero ver la histórica documental. El desenlace de esa crisis, entre las dos potencias, fue positivo porque Kennedy y Khrushchev se comportaron como estadistas prudentes. Ambos cedieron en sus objetivos para no desatar la guerra temida. Las jóvenes generaciones desconocen esos capítulos de la historia mundial y no calibran el peligro de las armas nucleares. Lo peor es que la amenaza ha reaparecido, debido a la tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte, este año 2017. Las alarmas de un apocalipsis nuclear resuenan. Ahora, más que nunca, todos los ciudadanos del mundo debemos apoyar la iniciativa de ICAN, Yo Puedo, en español. El mejor momento de cuidar el futuro es cuidar el momento presente.

Esta coalición global, con sede en Ginebra, trabaja en más de 100 países desde el año 2007. En mi opinión, encarna la visión del psicólogo y filósofo Eric Fromm, quien en su libro “Tener o Ser” nos advierte: “La sobrevivencia de la especie humana dependerá de un cambio radical en el corazón humano”. El propósito de ICAN es inspirar y movilizar a las personas para que presionen a sus gobiernos a negociar un tratado que prohíba las armas nucleares. Nueve países ya las poseen: Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, China, India, Israel y Corea del Norte. En conjunto poseen más de 17.000 armas nucleares. Los activistas de la coalición revelan que: “Los Estados Unidos y Rusia mantienen aproximadamente 2.000 de sus armas nucleares en estado de alta alerta, ya que están listas para lanzarse a los pocos minutos después de una advertencia. La mayor parte de las armas nucleares es mucho más poderosa que las bombas atómicas que cayeron sobre Japón en 1945. Si solo se detonara una cabeza nuclear sobre una gran ciudad, podría matar a millones de personas y provocaría efectos que persistirían durante décadas. Más de 120 países firmaron un tratado internacional aceptando la prohibición de armas nucleares en julio pasado. Guatemala es uno de ellos. Sin embargo, las potencias con arsenales nucleares no lo han firmado. Ese es el mayor desafío. Para quienes creen que si no firman las superpotencias el tratado no tiene sentido, ICAN responde: “Pensar eso es un error. Todos los esfuerzos suman, con o sin dichos Estados”. “¡La idea es crear una conexión entre todos nosotros, que sea más grande a cualquier arma que amenace nuestras vidas y la del planeta! ¡ICAN!”, cantó el Clarinero.

clarinerormr@hotmail.com