Opinión

Escenario de vida

“Pase en cadena” en las Verapaces

Vida Amor y Paz

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SI Ud. jamás ha oído hablar de Chisec, Raxhuhá, Fray  Bartolomé de las Casas o Chaal, municipios de Alta Verapaz, y las aldeas de San Antonio Las Flores, San Antonio Las Cuevas y Lomas del Norte, es quizás hora de que preste atención a las buenas noticias que provienen de allí. Al tener la oportunidad de viajar a estos lugares y descubrir lo que realiza Heifer Internacional Guatemala en la región de la Franja Transversal del Norte y  en la  Cuenca del río Polochic, me  sentí aliviada de saber que no todas las noticias son malas en nuestro país.  Se trata de lugares fascinantes y escondidos donde vive gente sencilla, trabajadora y comprometida con su trabajo agrícola, pecuario, forestal, agroforestal, social y/o ambiental, y les hablo no solo de comunitarios, sino hasta de los alcaldes de la región, que han entrado en la sintonía de lo que verdaderamente hay que hacer para cambiar paradigmas en Guatemala.

Con el fin de desarrollar una intervención integral en la Franja Transversal del Norte, me place ver que Heifer haya creado la Gestión Integral del Riesgo y de Manejo del Ambiente a través del proyecto Rise up. El propósito es fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de la región, las cadenas de valor con cardamomo, cacao y miel y estudios sobre la pimienta, la vainilla y el achiote.

Sin embargo, lo que más me impactó fue el proyecto que denominan Pase en Cadena, una práctica de Heifer Internacional que nació en 1944, y en Guatemala comenzó con la visión de aliviar el hambre, la pobreza y la degradación ambiental desde 1970. El enfoque de Heifer es no dar un vaso de leche, sino una vaca.

El Pase en Cadena es un pilar de solidaridad entre comunidades y vecinos que estimula la fraternidad entre personas, familias y comunidades con transferencia de conocimientos y de recursos. Pueden ser plantas, semillas o animales transferidos de una familia a otra. A estas familias se les da capacitación y se les trasladan recursos para que los administren. Por ejemplo, si son 10 gallinas, las familias tienen el compromiso de cuidarlas y alimentarlas para que tengan una alimentación balanceada y estén sanas para su reproducción en manos de la siguiente familia. Si se trata de gallinas, al nacer nuevos pollos deben entregar 10 de ellos a otra familia. Lo mismo sucede con vacas, bueyes, ovejas, patos u otro tipo de animales. Se quedan con los pequeños machos y entregan las hembritas para que puedan procrearlas y se siga con el Pase en Cadena.

En las Verapaces el proyecto va más allá de la instalación de granjas pecuarias y huertos. Cuentan con el vivero municipal más grande de la región, donde en una hectárea pueden tener hasta un millón de plantas y por ello los verapacenses se sienten orgullosos. Si tan solo tuviéramos esa misma conciencia ambiental en la capital. Al contrario, las fechorías contra el ambiente abundan y son impunes, especialmente en el caso de los que talaron los árboles cerca del aeropuerto.

En este viaje me conmovió ver a tantas familias tan agradecidas con su entorno natural llegando voluntariamente a sembrar árboles y a cuidar los viveros. Me hizo estremecer ver cuadrillas de mujeres en proyectos de gestión de riesgo para prevenir a las demás familias durante los desastres naturales. Finalmente, vi cómo en la aldea Lomas del Norte las mujeres se atavían con trajes para la apicultura, por encima de sus cortes; orgullosas de aprender un nuevo oficio para llegar a poner su negocio de producción de miel. Ya les relaté la cara bonita de Guatemala en el interior del país, de cómo se Pasan en Cadena un gesto de amor al prójimo.

vidanicol@gmail.com