Opinión

florescencia

Reevolución

Marcos Andrés Antil

Marcos Andrés Antil

Proyectemos una Guatemala, en determinado tiempo, donde la gestión de ciertos servicios públicos se pueda realizar remotamente, ya sea mediante atención personalizada o automatizada; donde los formularios no deban imprimirse sino enviarse digitalmente; donde no se tenga que aguardar días para recibir información pública o esperar hasta la época de campaña para plantear a los candidatos las necesidades de la comunidad, con carácter de demanda fiscalizable.

En 16 años de trabajo profesional relacionado con tecnologías que se enfocan en la centralización de información de todos los sectores de la sociedad, he sido testigo de innovaciones que alguna vez se creyeron imposibles. Precisamente por eso creo que estamos en el tiempo oportuno para poder apuntar y llegar a esta realidad. Deben empezar a quedarse en la historia, los tiempos de la total centralización de la información, hermetismo, burocracia, requisitos absurdos y opacidad en el gobierno. No hay marcha atrás, porque las tendencias globales de seguridad, integridad y economía así lo demandan.

En la medida que nos envuelve la ola de las nuevas tecnologías de la información, la necesidad de que nuestra sociedad transite hacia un gobierno electrónico —e-Gobierno— se ha vuelto imprescindible.

Los teóricos coinciden en que el gobierno electrónico es un medio para que la administración pública sea más eficiente, ágil e interactiva con la ciudadanía. Al mismo tiempo, la innovación tecnológica puede usarse a favor de la lucha y prevención de la corrupción.

Guatemala se adhirió a la Alianza para el Gobierno Abierto —Open Government Partnership (OGP)— en 2011, misma que ratificó al año siguiente. Aunque desde ese año ha implementado dos Planes de Acción Nacional de Gobierno Abierto (2012 y 2014), fue recientemente en agosto que presentó un Tercer Plan de acción Nacional para el período 2016-2018, producto de un proceso colaborativo entre el sector público, privado y de la sociedad civil.

Falta ver la implementación de la misma, pero este primer paso habla bien del país, y abona a los recientes resultados de la Encuesta sobre Gobierno Electrónico 2016 de la Red de Administración Pública de las Naciones Unidas (UNPAN), donde se demuestra que el Guatemala posee condiciones favorables para avanzar en el camino hacia la consolidación del e-Gobierno.

Por mencionar dos indicadores de este estudio: Guatemala cuenta con una serie de datos estándares abiertos en sectores como educación, salud, gastos gubernamentales, bienestar social, laboral y ambiental, y en el índice de Participación en Línea (EPI), mejoró 77 posiciones en el ranking mundial al pasar del puesto 137, en 2014, al 60, en 2016.

Puede que parezca demasiado optimista, pero veo factible que nuestro país viva una verdadera re-evolución tecnológica donde la innovación no sea cosa de lujo, sino un aliado para una sociedad con menos pobreza; un país políticamente fortalecido y económicamente competitivo; un país de equidad; con educación, salud e indicadores sociales en mejora.

MarcosAntil.com