Opinión

Pluma invitada

¡Shalom, Guatemala!

Mattanya Cohen

Como nuevo Embajador de Israel, he llegado a este hermoso país con mi familia hace dos meses, directamente desde la ciudad de Jerusalén, la capital eterna del pueblo judío y del Estado de Israel. Desde mi primer día puedo sentir la gran amistad del pueblo guatemalteco, tanto hacia mi persona como hacia mi país.

El Estado de Israel es un milagro. Después de casi dos mil años en el exilio, en donde el pueblo judío soñaba con el retorno a su hogar nacional, su patria histórica, hemos establecido nuestro estado, el único estado judío en el mundo y la única democracia en el Medio Oriente.

Guatemala e Israel disfrutan, desde hace casi siete décadas, de excelentes relaciones de amistad en los ámbitos político, económico, cultural y de cooperación internacional. En mis reuniones con el presidente Jimmy Morales, el vicepresidente Jafeth Cabrrera, la canciller Sandra Jovel, ministros, diputados y otros funcionarios, les reiteré mi compromiso de hacer todos los esfuerzos posibles, de parte de mi embajada, para estrechar aún más esos lazos.

En mi función como Embajador de Israel, dos temas serán mi prioridad principal. El primero y el más importante es la cooperación israelí en el país. En los últimos seis años me desempeñé en un alto cargo en Mashav, la Agencia Israelí de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Traigo conmigo una amplia experiencia en el ámbito del desarrollo, que trataré de implementar durante mis funciones en Guatemala. En las últimas décadas, seis mil guatemaltecos han participado en cursos que organizó Mashav, tanto en Guatemala como en Israel, en los temas de agricultura, agua, educación, salud, desarrollo económico y social, seguridad pública, empoderamiento de la mujer, innovación y emprendimiento, turismo rural y muchos más. Seis mil profesionales que contribuyen al desarrollo del país. Es mi intención conocer todos los factores para estudiar sus necesidades e intentar aplicarles soluciones de Israel.

El segundo tema de mi prioridad es el tema económico-comercial. A pesar de la distancia geográfica, hay mucho interés de parte de hombres de negocio israelíes en la búsqueda de oportunidades en Guatemala. El intercambio comercial anual entre Guatemala e Israel es solamente de 30 millones de dólares. Mi intención es duplicar esta cifra. Haré eso con el intercambio de delegaciones de empresarios de ambos países, participación en exposiciones internacionales y también quisiera crear aquí una cámara de comercio bilateral. Israel es un líder mundial en la tecnología, la agricultura, la medicina y las innovaciones. Muchos países en el mundo buscan y encuentran soluciones en Israel. Será para mí un desafío personal traerlas a Guatemala.

Israel tiene una deuda histórica con Guatemala. El 29 de noviembre de 1947, Guatemala fue uno de los 33 países, muchos de ellos de América Latina, que votaron en la ONU a favor de crear un estado judío independiente en la antigua Tierra de Israel. Recordamos al embajador Jorge García Granados, el representante de Guatemala ante la ONU, quien jugó un papel fundamental en la decisión histórica. Cabe mencionar que Guatemala fue el segundo país en el mundo, después de los Estados Unidos, que reconoció al flamante Estado de Israel, en el mes de mayo, 1948. El próximo año celebraremos 70 años de nuestra independencia y el septuagésimo aniversario de las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Guatemala, gracias por el permanente apoyo y amistad.

*Embajador de Israel en Guatemala